Padre Martínez Cano, m.C.R.
* Los sacerdotes que celebramos la Santa Misa con el rito romano ordinario no damos la espalda a Cristo. En la Santa Misa el sacerdote es Cristo.
* Lean con atención, todos: católicos, protestantes, ateos, agnósticos, políticos, ricos, pobres… estas palabras de San Pablo: «No os engañéis, con Dios no se juega».
* «Someteos a Dios y enfrentaos con el diablo, que huirá de vosotros. Acercaos a Dios y Dios se acercara a vosotros» (Santiago 4, 7-8). Dicho está. De niños decíamos «tonto el último».
* A veces, oímos decir «es que no somos santos» Santa Teresa de Jesús nos dice: «Mirad que aunque no lo somos, es grande bien pensar, si nos esforzamos lo podríamos ser, dándonos Dios la mano».
* Con la negación de la existencia de Dios, se justifican todas las ideologías, todas las revoluciones, todos los crímenes. Los revolucionarios siempre quieren destruir el orden establecido por Dios.
* El fin último del democratismo no es el bienestar material como dicen. Es la práctica de los siete pecados capitales que llevan a muchos al infierno. Sufrimientos eternos.
* Hay quienes odian a la Iglesia Católica porque les han convencido que es el conjunto de todos los males sin mezcla de bien alguno. Mentira satánica.
* Santo Tomás de Aquino enseña que «La prudencia verdadera y perfecta aconseja, juzga y ordena rectamente con me miras al fin último de la vida». Aprendamos de los santos.
* La razón de las aberraciones, corrupciones, crímenes… de nuestros tiempos es, sencillamente, que el hombre ha cambiado la verdad por la mentira.