Obra Cultural
«A veces una señora empieza a contarme sus penas: -Ay, tengo cuatro hijos, estoy muerta. Yo me callo, porque si digo cuántos tengo yo puedo agobiar un poco. Así que espero y de pronto me pregunta: -Y, ¿cuántos tienes tú? -¿Yo? Pues… seis niñas… y siete niños». Esta anécdota ilustra bien el carácter de esta mujer de aspecto suave y frágil, pero fuerte en sus convicciones de madre. Durante el embarazo de su hijo número catorce le diagnosticaron un cáncer. Como es bien sabido el embarazo en los enfermos de cáncer implica graves riesgos, tanto para la madre como para el niño. Algunas personas le aconsejaron interrumpir el embarazo. Pero Tere decidió sacar adelante a ese pequeño hijo que no a todos parecía interesarles: «Si he tenido trece -se decía en aquellos momentos críticos-, ¿por qué a éste voy a dejarle abandonado?» Superando la falta de apetito y el cansancio, se esforzaba por comer bien, porque «tiene que engordar antes de nacer». Su fe, sus deseos de vivir y de que el niño viviese también constituyen un testimonio valioso, en una sociedad como la nuestra, fría y en la que el derecho a la vida de los no nacidos se llega a poner en entredicho.
Al sexto mes se descubre la enfermedad
«Estaba de seis meses cuando me enteré de mi enfermedad. Fue muy duro, me pasé toda una noche llorando. A la mañana siguiente pensé: Sigue leyendo →