¿No conocéis la Medalla de la Santísima Virgen, así llamada por el pueblo cristiano? He ahí su origen celestial. Sigue leyendo
Mensajes de fe Nº 93 – La medalla milagrosa
29 miércoles Jun 2016
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29 miércoles Jun 2016
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¿No conocéis la Medalla de la Santísima Virgen, así llamada por el pueblo cristiano? He ahí su origen celestial. Sigue leyendo
22 miércoles Jun 2016
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La fe y la ciencia no solamente no son incompatibles, sino que se hermanan perfectamente. Jamás ninguna verdadera sentencia científica se opondrá de verdad a la Revelación. Con esto afirmamos al mismo tiempo que la ciencia humana, maravillosa en sus conquistas, jamás tampoco abarcará el con tenido de la fe. En definitiva, la ciencia también viene de Dios al descubrir los misterios y procesos de la naturaleza, creada por el poder omnipotente y definitivo del Señor. Sigue leyendo
15 miércoles Jun 2016
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Obra Cultural
En Méjico hay realmente un milagro viviente. No es ningún fanatismo afirmarlo. La historia es la siguiente. Terminada la conquista de Méjico por los españoles, en 1531, a un indio llamado Juan, por sobrenombre Diego, en el cerro Tepeyac, se le apareció la Virgen María. Un poeta mejicano muy conocido, Ramón Cué, describe así el hecho portentoso: «A Juan Diego, el indio sencillo, tampoco le creían. Ni siquiera el obispo Zumárraga, que regía entonces la diócesis de México. Y el indio, aquella mañana del 12 de diciembre, se lo dijo a la Virgen cuando se le apareció: Señora, nadie me cree en el mundo. Y a la inmensa melancolía del indio mexicano se añadía, al decirlo, la tristeza de ser incomprendido. Y la Virgen, que se le aparecía en la falda del monde Tepeyac, le dijo: Mira, corta esas rosas y llévaselas en tu tilma recogida, al obispo. Era el 12 de diciembre, y el monte cuajado de rosas. La tilma es la precursora del poncho americano: una pieza grande y cuadrada de tela áspera que se mete por la cabeza y cae en pliegues cubriendo todo el cuerpo. El indio recogió por delante su tilma como un mandil y la llenó de rosas. ¿Le creería ahora el obispo? Todo su silogismo y argumento era una brazada de rosas. Son los argumentos elementales y bellos que usa Dios. Cuando llegó delante del obispo Zumárraga, incrédulo aún, desplegó Juan Diego su tilma y ante el pasmo del obispo se cubrió el suelo de rosas… Y luego fue el mismo Juan Diego quien se pasmó al ver al obispo arrodillado estáticamente a sus pies. ¿Qué había pasado? Que al desdoblar la tilma Juan Diego, al ir cayendo las rosa~, fue quedando grabada en ella, como en una casulla celestial, la imagen misma de la Virgen que se le aparecía al indio mexicano en el Tepeyac… Por eso estaba de rodillas el obispo. Va tenía fe. Ya creía… La han analizado los técnicos y dicen que es un tejido indígena de fibras de palma; son dos trozos unidos en el medio por una costura, y sobre ellos, con unos colores y una técnica sobrehumanos, esa Virgen bendita de Guadalupe…» Sigue leyendo
08 miércoles Jun 2016
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Obra Cultural
¿Quién es James B. Irwin? Es el astronauta que tomó parte en el primer vuelo lunar del 26 de julio de 1971. Su descenso y su paseo por la Luna fueron más que una empresa científica. Le devolvieron la Fe. Mucho más aún, contribuyeron a acercarle a Dios, hasta tal» punto que se decidió a consagrarse enteramente a Él, dándole a conocer por el mundo y llevando a sus oyentes a «reconocer a Jesucristo por su Señor y Salvador». Sigue leyendo
01 miércoles Jun 2016
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Aparentemente es incomprensible y trágico encontrarse con un subnormal. ¿Por qué, Señor, por qué?… Pero la verdad es que cuando Dios permite un subnormal hace un acto de confianza a unos padres que sabe se desvivirán por él, a pesar de que carezca de los atractivos naturales. Y como que la vida humana no termina en la tierra, en el plan divino, un subnormal -que no puede pecar-, tendrá el cielo asegurado por la gracia del bautismo, mientras que muchos de grandes dotes de inteligencia y capacidad, quizá abusarán de las mismas para ofender a Dios y quizá perderse para siempre. Ni hay que desesperarse, ni hay que blasfemar, ni hay que dejarse llevar de imaginaciones estúpidas ante un subnormal. Hay que fomentar toda la vida que la ciencia y la caridad cristiana deben inspirar en estos casos, pero con esperanza. Sigue leyendo