Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 223, diciembre de 1997
Al terminar este año, quisiera atraer vuestra atención sobre los datos que voy a transcribir, que a mi juicio pertenecen a los signos de los tiempos. Sigue leyendo
21 miércoles Dic 2016
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Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 223, diciembre de 1997
Al terminar este año, quisiera atraer vuestra atención sobre los datos que voy a transcribir, que a mi juicio pertenecen a los signos de los tiempos. Sigue leyendo
14 miércoles Dic 2016
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Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 222, noviembre de 1997
Queridos lectores: La proclamación de Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz como Doctora de la Iglesia por nuestro Padre Santo, el día 19 del mes de octubre, me inspira estas líneas con las que quiero alegrarme con vosotros del inmenso gozo de la Iglesia. Sigue leyendo
07 miércoles Dic 2016
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Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 221’, octubre de 1997
Carta abierta al director de abc
Muy Sr. mío:
Con profundo desagrado acabo de leer la nota periodística de ABC de fecha 16 de julio, pág. 67, sobre el difunto Obispo José Guerra Campos al que intitula con motivo de su muerte “el último obispo del antiguo régimen. Sigue leyendo
30 miércoles Nov 2016
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Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 221, octubre de 1997
En memoria de un santo obispo
No puedo menos de hacer partícipes a los lectores de Meridiano Católico de mi propio testimonio en favor de don José Guerra Campos, obispo de Cuenca durante veintitrés años. Sigue leyendo
23 miércoles Nov 2016
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Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 220, septiembre de 1997
Puesta la causa, se sigue el efecto.
Se dice ligeramente que “tal cosa una vez al año, no hace daño”. Pero lo que pasa es que primero se pide una vez al año, luego dos al año, y tres, y así indefinidamente todos los días hasta que la tal cosa queda arraigada en la naturaleza. Nadie nació vicioso, ni ladrón. Por pocas cesiones, por pequeños incrementos se fue haciendo dueño de la persona aquella pasión, el vicio más dominante. De haber seguido el consejo de Kempis, que insiste en la enseñanza del Sagrado Evangelio, no se hubiera producido el desastre final de la corrupción y del vicio. Desde el principio, lucha y no consientas al principio, porque luego la medicina no es posible. Si no rompes con la primera causa que origina la cadena que seguirá después, es imposible impedir la aparición del vicio que esclavizará todas las facultades del hombre, por nobles y elevadas que sean. Sigue leyendo