Franco en Directo 134

Falange es un Movimiento y no es un partido

Sabéis que la Falange es un Movimiento, que no es un partido, y que por ser un Movimiento al servicio de la Patria aspira a la unidad de los hombres y de las tierras de España. No constituimos una organización hermética; somos una comunidad en espíritu de servicio, con las puertas abiertas a la colaboración de los españoles, con los corazones dispuestos a acoger en ella todas las inquietudes de la Patria, todas las ansias de nuestros hermanos, los anhelos de los que sufren y de los que padecen hambre o sed de justicia. Somos la proyección en el tiempo de una revolución; no de una revolución que pasa, sino de una revolución que perdura y que marcha. Para que esta revolución no pueda malograrse y pueda llenar nuestra misión, tenemos que mantener siempre el espíritu tenso y ser lo que con frase feliz concibió José Antonio: «Mitad monjes y mitad soldados.» Y esto no quiere decir el vestirnos con un uniforme o un ropaje determinado, sino que hay que tener a sobriedad y la renunciación del monje y la disciplina y las virtudes del toldado.

(15-V-1955: Madrid.- Acto de la Jura de nuevos Consejeros del Movimiento.)

Chispicas 325

«Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que el verano está cerca. Pues, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Os aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El Cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán».

Padre Martínez Cano, m.C.R.

* «¿Qué aprovecha el hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?» Son palabras de Jesucristo.

* Mossèn Pere me ha dicho que el Ayuntamiento ha prohibido que los Reyes Magos entre en la Iglesia.

* «Sabed que el yugo de Cristo es suave. Y que sólo en Él tendremos el ciento por uno, aquí y ahora y después la vida eterna. No tengáis miedo a ser santos» (San Juan Pablo II).

* Concilio Vaticano II en su constitución dogmática sobre la Iglesia proclama la universal vocación a la santidad… «Sed pues, vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es Perfecto».

* La fe en la existencia del Purgatorio aparece ya en el Antiguo Testamento: «Por eso mandó Judas Macabeo hacer este sacrificio expiatorio en favor de los nuestros para que quedaran librados del pecado» (2ª Macabeos 12, 46).

* «Creemos que… los que verdaderamente arrepentidos murieron en caridad, antes de haber satisfecho con frutos dignos de penitencia por sus pecados de obra u misión, que sus almas son purificadas después de la muerte con las penas de Purgatorio» (Concilio de Lyon).

Cosicas 39

SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, Virgen y Mártir

Mossèn Manel

* En la segunda carta de la madre de la niña brutalmente agredida en Igualada le dice a Pedro Sánchez ¿puedes dormir por las noches?

* Servir a Dios es hacer lo que Él quiere y como quiere. «Nos hiciste Señor para Tí y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Tí».

* San Ignacio de Loyola dice: «Que el hombre ha sido creado por Dios para alabar hacer reverencia y servir a Dios y mediante esto salvar el alma».

* Las devociones, las fiestas y las procesiones; esas revelaciones del espíritu religioso del pueblo que tanto asquean a los protestantes, los humanistas y los burgueses individualistas. Florecieron en el pueblo español.

* Los animales ignoran su fin y se dirigen a él impulsados por el instinto que Dios ha dejado en su naturaleza. Las personas tienden a su fin dándose cuenta con su entendimiento y realizándolo libremente con su voluntad. Nuestro fin es la vida eterna.

* «El mismo Concilio de Trento no habría podido llevar a Cabo esa tarea si desde mucho antes no le hubiesen empujado a ello activas fuerzas externas siendo la influencia española probablemente la más importante de todas» (Juan Fernando Segovia – Revista VERBO).

Historia sencilla de la Iglesia (22)

SAN ANTONIO ABAD Y SAN PABLO, PRIMER ERMITAÑO

Recapitulada por el P. Cano

– FIESTAS CRISTIANAS

La libertad concedida por Constantino trae consigo el desarrollo del Cristianismo y la abundancia de fiestas religiosas que constituyen la base del Año litúrgico. Fiestas del Señor, la Virgen, los santos y los mártires, que fomentan el desarrollo de edificios e imágenes dedicados al culto que dan origen a numerosas obras de arte.

La fiesta de Navidad aparece el 25 de diciembre del año 336 en Roma. La fiesta de Epifanía del Señor en Oriente. En las Galias se introdujo en el siglo VI la celebración del Adviento; por el mismo tiempo se celebraba la fiesta de la Circuncisión del Señor. La fiesta de la Resurrección pertenece al Cristianismo primitivo; en el siglo IV se celebran las fiestas del Domingo de Ramos y la Ascensión del Señor. La semana entre el Domingo de Ramos y Pascua era considerada como la Semana Santa. Se introdujo el ayuno de Cuaresma, en total se ayunaban 36 días al año.

La primera fiesta mariana de la que tenemos noticia es la Maternidad divina (Éfeso 431). En el siglo IV se celebraba la Presentación de Jesús en el Templo (Candelaria); la Anunciación de María tuvo su origen en Asia en el siglo VI; la Asunción de la Virgen aparece en Jerusalén en el siglo V; el Nacimiento de María se comenzó a celebrar en Roma en el siglo VII.

A las fiestas del Señor y la Virgen Santísima se añadieron muchas dedicadas a los Santos. Los sepulcros de San Pedro y San Pablo se convirtieron en lugar de especial veneración; así como también los de San Hipólito en Roma, Santa Tecla en Seleucia y San Menas en Alejandría.

– EL ARTE CRISTIANO

El arte cristiano pudo salir de las catacumbas y demás lugares ocultos y manifestarse en todo su esplendor. Antes de Constantino fueron destruidas muchas iglesias y obras de arte, sobre todo en la persecución de Diocleciano; con el apogeo e impulso de Constantino se inicia una serie de grandes edificios, generalmente en forma de basílicas, con tres y cinco naves. En torno al altar se construía un ensanche semicircular llamado ábside.

Los cristianos procuraban decorar estos templos dedicados al culto, sobre todo el altar. Ornamentaron las paredes con frescos o mosaicos; en esto sobresalió de modo particular el estilo bizantino, que convirtió el interior de las iglesias en verdaderos museos de las más artísticas pinturas.

A las figuras simbólicas de las catacumbas sucedieron grandes imágenes de Jesucristo y de los Santos, que ornamentaban el ábside, las bóvedas y las paredes laterales. Ejemplos preciosos son Santa Prudenciana y Santa María la Mayor en Roma y Santa Sofía en Constantinopla.

Durante los siglos IV y V se fueron introduciendo los ornamentos sagrados: el alba, la casulla, el cíngulo, el manípulo, la estola.

El obispo usaba el anillo, el báculo y el palio. El Papa y sus diáconos llevaban dalmática.

Como libros litúrgicos se fueron editando los Sacramentarios, que contenían los ritos de la Santa Misa, los sacramentos y las bendiciones; los Leccionarios, con las lecciones de Sagrada Escritura; los Evangelios y los Dípticos, con los nombres de los que debían ser conmemorados en los mementos de vivos y difuntos.

– VIDA EREMÍTICA

Muchos cristianos dejaron sus casas y todo cuanto poseían y se retiraron al desierto para vivir en toda su plenitud el Evangelio. En el desierto vivían dedicados por completo a la oración y a la penitencia, en soledad y silencio. A estos cristianos se les llamaba solitarios, ermitaños o anacoretas.

Este modo de vida eremítica había alcanzado ya en el siglo IV un gran desarrollo. Uno de los casos más notables y conocidos de anacoretas es el de San Pablo el Ermitaño (+347), que se retiró al desierto de Egipto.

A principios del siglo IV también se retiró al desierto, de Egipto un joven que había sido muy rico, Antonio Abad. Pronto se reunió en torno suyo una comunidad de ermitaños.

San Antonio Abad concibe y desarrolla un nuevo paso de la vida eremítica: sus seguidores vivían en sus chozas solitarias, cada uno por separado, pero recibían la dirección espiritual de un maestro o padre espiritual. Tenían cierta distribución del tiempo y se reunían algunas veces durante el día para los oficios. divinos. Todos los anacoretas se ganaban la vida con el trabajo de sus manos.