Miguicas 285

SAN LEÓN MAGNO, Papa y Doctor de la Iglesia

Padre Martínez m.C.R.

* No hay terrorismo, ni intolerancia, ni esclerosis más abominable que la tiranía socialista sobre la enseñanza.

* A España se le odia por que detuvo a los protestantes en Europa, a los mahometanos en la Península y en Lepanto, y al modernismo en América y al comunismo en España.

* Es verdad que estamos en tiempos de confusión y laicismo. Pero también es verdad que en muchos hogares, rezan a su imagen de Jesús, la Virgen y los Santos que tienen en casa.

* Las estaciones misioneras católicas con sacerdote residente son 3.217, aumentando en todos los continentes. Los circunscripciones sin sacerdote residente son 131.407, estas misiones son de religiosas y seglares.

* «Sabemos bien, queridos jóvenes, que ese «reino de los cielos» es el «Reino de Dios» y que está cerca» (Mateo 3, 2). Porque ha sido inaugurado con la muerte y resurrección de Cristo. Sí, está cerca, porque en buena parte depende de vosotros «cristianos» y «discípulos» de Jesús» (San Juan Pablo II).

* Las Santa Iglesia enseña que, Dios puede ser conocido con certeza mediante la razón, a partir de las cosas creadas. La razón experimenta muchas dificultades para conocer a Dios. El hombre, ser iluminado por la Revelación Divina, para que pueda conocer estas verdades con una certeza firme y sin errores. Dios se lo revela.

El octavo día 80 – SANTA MARÍA (IV)

María, Madre de la Iglesia

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

Y en ella vemos también la respuesta meritoria de la voluntad humana a la vocación de Dios: humildad radical, alegría, confianza, consagración virginal, aceptación de la maternidad como misión sacrificada, obediencia incondicional a través de una vida oscura y dolorosa con que cooperó a la acción redentora de Cristo, espíritu de contemplación entre los quehaceres de una modesta ama de casa, esperanza del reino de Dios por medio de la Cruz… El corazón que no sintoniza con este modelo, no es cristiano.

Mientras vamos de camino, necesitamos a María. Ella sigue ejerciendo sobre nosotros su función maternal. El desarrollo en el tiempo nos permite emanciparnos de los padres de la tierra; pero no podemos salir del hogar, mejor dicho, de las entrañas de esta madre.

Mucho habría que decir de ella. Para terminar, permítanme unas observaciones prácticas:

La primera es que el Concilio Vaticano II ha dedicado a María un capítulo enjundioso (7), que a la luz de la doctrina tradicional expone su puesto único en el misterio de Cristo y la Iglesia. Sería provechoso leerlo.

La segunda, que en esta hora de confusión doctrinal resulta oportunísima la siguiente afirmación del Concilio: «María, por su íntima participación en la historia de la salvación, reúne en sí y refleja en cierto modo las supremas verdades de la fe. Cuando es anunciada y venerada, atrae a los creyentes a su Hijo, a su sacrificio y al amor del Padre» (8). Es alentador comprobar que donde florece la devoción a María no hay desviaciones en la fe.

Y, por último, en un tiempo en que la tierra amenaza con absorbernos, la Asunción puede avivar en nosotros una actitud sin la cual no hay vida cristiana, y que la Iglesia ha formulado en una antigua oración, que tanto le gustaba repetir a San Juan XXIII: «Que el uso de los bienes temporales no apague en nosotros el deseo de los bienes eternos”.

(14 de agosto de 1972.)

Notas:

(7) El capítulo VIII de la constitución Lumen gentium.

(8) LG., 65.

Semillicas 287

Padre Cano, m.C.R.

* Los teólogos, siguiendo la enseñanza de San Pablo, designa cuatro propiedades o dotes de los cuerpos resucitados, de los justos, muertos en gracia de Dios: Impasibilidad, Sutileza, agilidad y claridad.

* «Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) fueron asesinados 13 obispos, 4.184 sacerdote seculares, 2.365 frailes y 296 monjas, lo que equivalía a uno de cada siete sacerdotes y a uno de cada cinco frailes» (Javier Paredes).

* «Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas» (G.K. Chesterton).

* Inspiración en sentido bíblico es una acción Divina o influjo sobrenatural por el cual Dios ilumina el entendimiento del autor sagrado para escribir un libro, y mueve eficazmente su voluntad para que exprese la verdad que Dios mismo quiere expresar. «La Sagrada Escritura no puede mentir» «El desconocimiento de la Escritura es descocimiento de Cristo» (San Jerónimo).

* Dios se reveló a los hombres manifestando su misterio, su amor divino y eterno a los hombres. Dios Padre revela plenamente su plan Divino en cuando a su Hijo amado; Nuestro Señor Jesucristo y al Espíritu Santo. Dios revelado directamente Adán y Eva. También se reveló mediante los ángeles: Gabriel a la Virgen María. Dios se reveló por medio de los profetas y los Apóstoles.

* Con su fe católica por bandera y el apoyo del poder político de Isabel la Católica y sus sucesores, España elevó a los indígenas mientras Inglaterra los masacró. Para ocultar su ignominia, británicos y holandeses inventaron la Leyenda Negra antiespañola… y los españoles actuales la aceptan y jalean. Somos así, qué le vamos a hacer. Y así es; mientras los anglosajones, autores de la gran mentira de la Leyenda Negra, exterminan a los indios y se colocaban en su lugar los españoles.

Hispanoamérica. La verdad 216

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 V

CATOLICISMO E HISPANIDAD (2)

Id a España, americanos, y veréis cómo nuestro catolicismo sí ha padecido mucho de la riada que ha pretendido barrerlo, pero ha ahondado sus raíces; veréis una reacción que se ha impuesto a nuestros adversarios; veréis que las fuerzas católicas organizan su acción en forma que podrá ser avasalladora; veréis surgir, por doquier, la escuela cristiana frente a la laica, así hecha y declarada a contrapelo por el Estado ; veréis el fenómeno que denunciaba Unamuno en metáfora pintoresca, cuando decía de los ateos españoles que, quién más y quién menos, llevan sobre su pecho un crucifijo; veréis el hecho real, ocurrido en mi diócesis de Toledo, de veinticuatro socialistas que mueren al estrellarse en un barranco el autocar en que regresaban de un mitin ácrata, y sobre el rudo pecho se les encuentra a todos el escapulario de la Virgen o la imagen de Cristo; y veréis más: veréis cómo los hombres de nuestra revolución mueren también cómo españoles: abrazados con el Crucifijo, es decir, con el fundador del Catolicismo que combatieron.

Esto es el Catolicismo, hoy; y este es el Catolicismo de España. El Catolicismo es, en el hecho dogmático, el sostén del mundo, porque no hay más fundamento que el que está puesto, que es Jesucristo; en el hecho histórico, y por lo que a la hispanidad toca, el pensamiento católico es la savia de España. Por él rechazamos el arrianismo, antítesis del pensamiento redentor que informa la Historia universal, y absorbimos sus restos, catolizándolos en los Concilios de Toledo, haciendo posible la unidad nacional. Por él vencimos a la hidra del mahometismo, en tierra y mar, y salvamos al Catolicismo de Europa. El pensamiento católico es el que pulsa la lira de nuestros vates inmortales, el que profundiza en los misterios de la teología y el que arranca de la cantera de la revelación las verdades que serán como el armazón de nuestras instituciones de carácter social y político. Nuestra Historia no se concibe sin el Catolicismo: porque hombres y gestas, arte y letras, hasta el perfil de nuestra tierra, mil veces quebrado por la Santa Cruz, que da sombra a toda España, todo está como sumergido en el pensamiento radiante de Jesucristo, luz del mundo, que, lo decimos con orgullo, porque es patrimonio de raza y de historia, ha brillado sobre España con matices y fulgores que no ha visto nación alguna de la Tierra.

Y con todo este bagaje espiritual, cuando, jadeante todavía España por el cansancio secular de las luchas con la morisma, pudimos rehacer la Patria rota en la tranquilidad apacible que da el triunfo, abordamos en las costas de esta América, no para uncir el Nuevo Mundo al carro de nuestros triunfos, que esto lo hubiese hecho un pueblo calculador y egoísta, sino para darle nuestra fe y hacerle vivir al unísono de nuestro sobrenaturalismo cristiano. Así quedamos definitivamente unidos, España y América, en lo más sustancial de la vida, que es la religión.

Y esta es, americanos y españoles, la ruta que la Providencia nos señala en la Historia: la unión espiritual en la religión del Crucificado. Un poeta americano nos describe el momento en que los indígenas de América se postraban por vez primera “ante el Dios silencioso que tiene los brazos abiertos”: es el primer beso de estos pueblos aborígenes a Cristo Redentor: beso rudo que da el indígena “a la sombra de un añoso fresno”, “al Dios misterioso y extraño que visita la selva”, hablando con el poeta. Hoy, lo habéis visto en el estupor de vuestras almas, es el mismo Dios de los brazos abiertos, vivo en la Hostia, que en esta urbe inmensa, en medio de esplendores no igualados, ha recibido, no el beso rudo, sino el tributo de alma y vida de tino de los pueblos más gloriosos de la Tierra. Es que este Dios, que acá trajera España, ha obrado el milagro de esta gloriosa transformación del Nuevo Mundo.