Historia sencilla de la Iglesia (19)

SANTA MARÍA MADRE DE DIOS

Recapitulada por el P. Cano

– EL MACEDONIANISMO

En torno al año 350 algunos arrianos empezaron a negar la divinidad del Espíritu Santo, de manera más o menos veladamente. Al frente de ellos se hallaba Macedonio de Constantinopla, de quien recibió el nombre la herejía.

Macedonio admitía la divinidad de Jesucristo, pero decía que el Espíritu Santo era una criatura de Dios un ministro especial, superior a todos los ángeles, pero inferior a Dios.

El Concilio de Alejandría (362), convocado por San Atanasia, condenó, el Macedonianismo. Macedonio murió el mismo año del Concilio y sus discípulos siguieron enseñando la herejía bajo la dirección de Maratonio de Nicomedia.

– EL NESTORIANISMO

El iniciador de esta herejía fue Nestorio, Patriarca de Constantinopla (428). En su lucha contra los arrianos y los macedonianos, cayó él también en un nuevo error dogmático. Nestorio afirmaba que Cristo era Dios y que en Cristo permanecían las dos naturalezas en toda su perfección; pero de tal manera que estas dos naturalezas son también dos personas, la divina y la humana, unidas de manera accidental.

Las disputas empezaron cuando un presbítero de la confianza. de Nestorio, se atrevió a decir en un sermón que la Santísima Virgen no era Madre de Dios. El pueblo indignado se alborotó y Nestorio salió en defensa del sacerdote diciendo que la Virgen María era sólo Madre de la naturaleza humana de Cristo.

La lucha contra la herejía la inició el presbítero Eusebio. Nestorio mandó que lo encarcelaran y lo azotaran cruelmente.

San Cirilo, viendo el peligro de la herejía, envió al diácono Posidonio, para que informara al Papa, quien reunió un Concilio en Roma (430). El Concilio proclamó la doctrina católica, contraria a la de Nestorio, pero el Patriarca no quiso reconocer su error.

El año 431 se celebró en Éfeso el III Concilio ecuménico, que condenó definitivamente a Nestorio y su herejía.

El Concilio de Éfeso proclamó que en Cristo hay una sola persona y que María es Madre de Dios. Al enterarse el pueblo que estaba expectante, entusiasmado, prorrumpió en aclamaciones a la Madre de Dios y acompañó, ya de noche, a los obispos desde la catedral a sus casas, con antorchas encendidas.

– EL MONOFISISMO

El creador de la herejía monofisista fue Eutiques, monje asceta y archimandrita de un gran monasterio.

Eutiques defendió sus ideas contra el nestorianismo, pero cayendo él también en una falsa doctrina. Enseñaba que en Cristo había no solamente una sola persona, sino también una sola naturaleza, resultante de la unión o fusión de la naturaleza humana y la divina, ya que era imposible admitir, según su opinión, dos naturalezas completas, pues necesariamente serían dos personas.

Frente a la nueva herejía surgieron los defensores de la ortodoxia. Entre ellos, Teodoreto de Ciro, Eusebio de Dosilea y, sobre todo, Flaviano, Patriarca de Constantinopla, quien convocó un Concilio que excomulgó a Eutiques y a los partidarios de su herejía.

Eutiques y el mismo Emperador no aceptaron esta decisión y acudieron al Papa León I. El Papa les envió el año 449 una epístola dogmática en la que exponía la doctrina católica sobre el tema.

El IV Concilio ecuménico de Calcedonia (451) condenó solemnemente el monofisismo, pero como la herejía se iba extendiendo por toda la Iglesia, fue condenada de nuevo en el II Concilio de Constantinopla (553), quinto Concilio ecuménico.

– EL PELAGIANISMO

Mientras en Oriente se discutían cuestiones especulativas propias del carácter del pueblo griego, en Occidente se discutían problemas prácticos, propios del carácter del pueblo romano.

El monje Pelagio, de origen británico, tenía fama de hombre espiritual y asceta. A principios del siglo V comenzó a predicar una doctrina nueva y muy atractiva para las almas buenas. Enseñaba que el hombre por sí mismo, usando su libertad, puede obrar el bien sin la ayuda de la gracia de Dios y que, por tanto, puede con sus propias fuerzas cumplir los Mandamientos de la Ley de Dios y evitar todos los pecados.

Según Pelagio, el hombre tiene una naturaleza perfecta, como la de Adán antes de cometer el pecado original, ya que el pecado de Adán no se trasmitió a los hombres.

El gran luchador contra la nueva herejía fue San Agustín, quien demostró que la naturaleza humana, debilitada por el pecado original, necesita la gracia de Dios para obrar el bien. El hombre es libre, pero necesita de esta gracia para obrar el bien.

El Papa Inocencio I condenó el pelagianismo y excomulgó a los herejes. Al conocer la sentencia del Papa, San Agustín exclamó: »Roma loquuta est, causa finita est».

El nacimiento de la España moderna 38

De encomiendas y propiedad territorial

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

NOTA BENE (III)

Sobre las guerras de independencia de los países americanos

La independencia de los países americanos fue un desastre total. En esta fecha comenzó la esclavitud y la servidumbre de los indios, no antes. Esto se ve en los escritos de Bolívar y los otros supuestos liberadores, que en realidad eran opresores económicos de los indios en su propio beneficio.

Por ejemplo, Silvio Zavala termina su libro De encomiendas y propiedad territorial con una “demostración gráfica” que representa en dos círculos la historia del pueblo indio. El primer círculo representa la época de la encomienda y el segundo la de la hacienda. En el primero se ve que la propiedad india ocupa todo el círculo y en el centro subsisten las instituciones indias: los caciques, los principales, el ayuntamiento, la caja de comunidad, etc. En el círculo que representa la hacienda, no hay un metro de propiedad india, la comunidad india ha sido desposeída de todas sus tierras. Incluso el pueblo indio ha sido apartado de la hacienda. Los indios han sido empujados al monte a vivir en chozas sin personalidad jurídica. Son sólo peones. Y en el centro del círculo están solas, ahora, las casas del dueño y de su mayordomo.

Miguicas 284

SAN MARTÍN DE PORRES

Padre Martínez m.C.R.

* Méjico miles de personas se oponen a la implantación de la ideología de género en ciudad de Méjico.

* Es sufrimiento corporal es medicina espiritual: «Tú nos hieres Señor, para sanarnos» (San Agustín).

* Religión natural es la que el hombre puede conocer con su razón y practicar con la fuerza de su voluntad, tiene su fundamento en el orden de la creación.

* Hace treinta y siete años bauticé a María. Hoy es una señora, madre de cinco hijos. No es el único caso. Conozco varios matrimonios jóvenes que tiene cuatro, cinco, siete, etc., hijos.

* España. El Instituto de Política Social (IPSE), denuncia que el los 11 años que lleva el TC guardando silencio frente al recurso de inconstitucionalidad del aborto, se han producido más de 1.090.000 abortos en nuestro país y acusan directamente al PP de no haberse pronunciado y haber actuado con firmeza aceptando el recurso.

* Ventila Horia (catedrático) ha dicho: «El falso creer que la fe es algo perteneciente al pasado más remoto de nuestra civilización. Yo sostengo lo contrario. Hoy la mayor parte de los científicos, empezando por los físicos nucleares, tienen una actitud muy respetuosa ante la Religión o son ellos mismos cristianos practicantes.

El octavo día 79 – SANTA MARÍA (III)

Este amor se nos ha revelado visiblemente en Jesucristo, Hijo de Dios, hecho hombre.

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

El Evangelio, que es programa ya realizado en Jesús y María, nos muestra que la victoria sobre los límites, sobre el dolor y la muerte, presupone la victoria sobre el pecado. Sólo es posible si no estamos solos, abandonados a nuestras ideas o a las fuerzas naturales; si dentro y por encima de nosotros, de las pasiones fugaces, de la evolución ciega, triunfa un amor personal, creador e inmortal.

Este amor se nos ha revelado visiblemente en Jesucristo, Hijo de Dios, hecho hombre, peregrino con nosotros, camino y meta: camino, por su obediencia hasta la muerte, que nos libera de la falsa autosuficiencia del pecado y nos une con el Padre, y meta por su Resurrección.

María, madre de Jesús, es madre de Dios y es madre de los que se incorporan a Jesús: madre de la Iglesia. Esta categoría altísima no la aleja de nosotros; al contrario, gracias a ella somos hijos, incorporados a una comunidad de vida. La madre lo es sin dejar de ser hermana. Ha sido redimida, levantada por Dios desde nuestro nivel a una altura «por encima de todos los ángeles y de todos los hombres» (5). Y desde esa altura brilla como modelo imitable, al que nos podemos acercar, si no igualar. Así como es el prototipo de nuestro destino futuro (6), es también el prototipo de la actitud religiosa durante esta vida.

En ella vemos, en su forma más pura, cómo en la raíz de todo está la iniciativa y la elección de Dios, no nuestros méritos. Dios es quien la ha librado del pecado original haciéndola inmaculada desde el primer momento de su existencia. Dios es quien la ha llenado de gracia.

NOTAS:

(5) Y eso, «por ser madre de Dios» (LG., 66).

(6) María está «configurada con su Hijo resucitado en la anticipación del destino futuro de todos los justos» (Credo de Pablo VI).