ORACIÓN

ÚLTIMOS MOMENTOS DE VIDA DE SAN JOSÉ CON JESÚS Y MARÍA

TERCER PRIVILEGIO

Os felicito, glorioso San José, y doy infinitas gracias a Dios, porque os concedió la dicha de fortaleceros y santificaros con el frecuente contacto y el trato íntimo de nuestro adorable Redentor: por esta vuestra felicidad os suplico que me alcancéis la de no morir sin el auxilio espiritual del Sacramento de la Extremaunción que alivia la enfermedad corporal, si conviene, y sana el alma de las reliquias de los pecados. Así sea, Jesús, María y José.

El nacimiento de la España moderna 30

SAN FRANCISCO JAVIER

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA (XIII)

Modelo mundial

Por otro lado, en toda América y particularmente en Méjico, hubo una simbiosis entre el arte cristiano y los artes precolombinos. Fue este colosal testimonio que es el arte indo-cristiano del, siglo XVI, cuyo primer balance fue publicado por el especialista mejicano Constantino Reyes Valerio, quien reunió sólo en Méjico, 120 monumentos y decenas de miles de metros cuadrados de pintura. Este arte indo-cristiano que manifiesta, según los términos del profesor de Princeton, Américo Castro, la “potencia artística” de la evangelización americana. Y donde el protestante inglés Toynbee, en su Religión vista por un historiador, celebra el modelo mundial de la fusión gozosa de dos civilizaciones en el Nuevo Mundo. 

Miguicas 276

NATIVIDAD DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

Padre Martínez m.C.R.

* La confianza en Dios se cría con las deudas. Padre Alegre. (fundador de seis Cottolengos).

* «No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás» (Flp 2, 2-4).

* «El amor de Dios es presentado en muchos pasajes como amor «masculino» del esposo y padre» (cf Os 11, 1-4; Jer 3, 4-19).

* «Dios vive su vida en la comunicación de su Familia Divina, y esa misma vida la quiere vivir con nosotros» (Trinidad Sánchez Moreno).

* Santo Tomás de Aquino, Maestro de maestros y Doctor Angélico, dice: «que percibir un precio por el uso del dinero prestado es lo que se domina la usura».

* No tenemos ningún motivo para estar tristes. Cristo me ama en esta vida me amará eternamente en el Cielo. El demonio quiere que estemos tristes. «Tristar» es su empeño.

* ¡Libertad! ¡yo quiero ser libre! ¡yo quiero hacer lo que me gusta! Y nada más. Esta llamada libertad es la esclavitud de los deseos, los instintos, los vicios, los pecados. Todo protegido por la democracia.

El octavo día 71 – EL “HUMO DE SATANÁS”. TENTACIÓN PRIMERA (I)

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

El Papa nos ha advertido sobre una infiltración extraordinaria del demonio en la hora presente de la Iglesia: es un ataque, desde el interior, a las raíces del ser mismo de la Iglesia y de la religión.

¿Cuál es el sentido de ese ataque radical, según las continuas enseñanzas del Papa? El día de San Ignacio (1) lo resumíamos en tres pretensiones descaradas (sin olvidar que les preparan el camino otras más disimuladas y ambiguas): la primera, vaciar la fe de su contenido revelado y confundirla con una corriente de opiniones y deseos de este tiempo; la segunda, prescindir de la constitución divina de la Iglesia, para reinventar una nueva; la tercera, reducir la misión de la Iglesia a una acción temporal, de carácter político revolucionario.

Anunciamos que otro día procuraríamos explicar un poco estas formas de la tentación diabólica. Comencemos hoy por la primera, con la ayuda de la Virgen María, vencedora de la serpiente.

El vaciamiento del contenido o de las verdades de la fe es un efecto del desinterés por aquellas realidades vivas, anteriores y superiores a nosotros, de las cuales se alimenta nuestra vida personal. La fe se empobrece, hasta reducirse a pensamiento humano, como simple creador de nuestros planes de acción.

Suele empezar todo por una desgana misionera en relación con los demás. Y suele cubrirse con una apariencia de bien, por deformación de una verdad. ¿Qué verdad es ésta? Que la revelación predicada por la Iglesia no cae en un vacío: Dios prepara el corazón de los hombres sembrando en ellos valores espirituales. La Iglesia se goza porque estos valores, que vienen de Dios, conducen a Dios, y por lo mismo disponen al hombre para recibir la palabra divina. Los que sin resistencia culpable ignoran la revelación pueden salvarse, si siguen de buena fe la voz de Dios que resuena en su interior; pero no por ello la Iglesia se siente menos urgida a proponer el mensaje de Cristo, luminoso y alegre, que confiere todo su sentido a los valores del corazón sincero, los hace conscientes, los purifica y los eleva. Como dijimos en otra ocasión (2), la buena fe del no creyente apunta hacia la fe, y la Iglesia le sale al paso con su acción misionera.

Notas:

(1) Ver capítulo 16.

(2) Idem 10.