Junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús (XXV)

«Cuando reces, entra en la habitación y cierra la puerta pues el Padre ve en lo secreto».

25. – LA PRESENCIA DE DIOS

Escucha las exhortaciones de Jesús: «Cuando hagáis limosna recordad que el Padre ve en lo escondido; que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha. Cuando reces, entra en la habitación y cierra la puerta pues el Padre ve en lo secreto. Cuando ayunes, tu ayuno no se manifestará a los hombres, pero tu Padre celestial ve todo a tu alrededor… dentro de ti. También las mínimas cosas escondidas a los hombres no se esconden de su divina mirada. Nadie puede penetrar en los secretos de tu corazón. Dios, sí. Cuando crees que estás solo hay siempre un ojo que ve tus acciones, un oído que siente tus palabras, una mano que escribe tus pensamientos. ¡Dios te ve!

Franco en Directo 112

Acción permanente del comunismo contra nuestra paz interna

La mejor prueba de que nuestra misión es fructífera es la acción permanente que el comunismo desarrolla para perturbar nuestra paz interna y nuestro normal desenvolvimiento, lo que intentan aprovechar ciertos sectores minoritarios ansiosos de Poder a pretexto de defender una democratización del Régimen, aunque en realidad lo que pretenden es impedir esa evolución, intentando sumirnos en una situación catastrófica como aquella de la que partimos, en la que ven sus únicas posibilidades de prevalecer.

(17-XI-1967: Inauguración IX Legislatura de las Cortes Españolas.—Madrid.)

Sacrificio soviético del pueblo checoslovaco, como antes fue el de Hungría

En este año que ahora termina, el mundo ha presenciado el incalificable forzamiento de que ha sido víctima el pueblo checoslovaco. Ese tremendo ejemplo, como lo fue un día el de Hungría, debe servir para abrir definitivamente los ojos a los ilusos que pretendían hacer creer a los demás la existencia de una evolución interna del comunismo.

(30-XII-1968: Mensaje de fin de año.)

Chispicas 303

En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme».
Extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero, queda limpio».

Padre Martínez Cano, m.C.R.

* La alegría es el desbordamiento del gozo del corazón.

* Los santos nos advierten que nuestro peor enemigo es el amor propio (desordenado).

* Los poderes políticos están descristianizando las naciones. Esos poderosos terrenales vivirán en el infierno siempre.

* «¡Español sois sin duda! Y lo soy, lo he sido y lo seré mientras viva, aún después de ser muerto ochenta siglos» (Miguel de Cervantes, en el gran sultan).

* La Virgen nos ha enseñado atajos para que vayamos todos al Cielo: Escapulario de la Virgen del Carmen, los cinco primeros sábados de mes, las tres Ave María…

* «Conozco tú tribulación y tu pobreza -aunque eres rico- y las calumnias de los que se llaman judíos, pero que no son sino sinagoga de Satanás» (Apocalipsis 2, 9).

* «El pueblo judío fue el representante de esta antigüedad, de esta idea religiosa, de la unidad, de la espiritualidad de Dios, entre los demás pueblos idólatras y materialistas. El pueblo español ha sido el representante del catolicismo entre los pueblos protestantes» (Donoso Cortés).

Junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús (XXIV)

¡Padre, Yo te he glorificado en la Tierra donde he cumplido la obra que me has confiado!

24. – ACCIONES ÚTILES

¿Cuáles han sido los dos grandes deseos del Corazón de Jesús? La gloria del Padre y la salvación de las almas. Por la gloria del Padre, Jesús, con doce años, se encuentra con los doctores del templo; por su gloria recorre toda Palestina, bendiciendo y curando, y cuando llega la hora del suplicio, alza los ojos al Cielo y reza: «Padre, yo te he glorificado en la Tierra donde he cumplido la obra que me has confiado. Padre, yo he manifestado tu Nombre a los hombres que me has dado. Santifícalos en la verdad. Con estas pocas palabras, Jesús explica su gran misión: Darle mayor gloria al eterno Padre y salvar las almas perdidas.»

Proponte ofrecer cada día al Señor tus acciones y hacerlas con el único fin de darle gloria, de agradarle.

Obispo José Guerra Campos (10)

SOBREMESA EL DÍA DE SAN ANTONIO

Querido Antonio:

En el día de tu santo quiero hacerte muestra de mi agradecimiento con estos modestos obsequios:

Un juego de escritorio para que te ayude en el apostolado escrito, un abrecartas para que, contestándolas, lleguen a todos palabras tuyas que les den consuelo y alegría, y finalmente una caja de cigarrillos para que te ayuden en la distensión del ánimo en los momentos de descanso.

Lo que ahora quiero decir ya no me cabía en esta pequeña estampa de San Antonio que me habéis proporcionado.

He visto en estos días lo absorbentes que son las faenas del Colegio y cómo habéis querido dejarlas de lado y sacrificar vuestro tiempo para cuidar a este pobre viejo; tanto aquí en Barcelona, como allí, en Madrid.

Y quiero decirte ahora algo importante por lo que te hiciste en alguna manera célebre durante tus años de estancia en aquellos pueblos de La Peraleja, Bonilla y Villanueva de Guadamejud. Llevaban mucho tiempo diciéndome mis sacerdotes que no conseguían nada con los jóvenes; porque habéis de saber que el apostolado con jóvenes en los pueblos es mucho más difícil que en la ciudad. Todos se conocen y no pueden formar su mundo aparte con gente que piense como ellos como hacen en la ciudad. Como iba diciendo, se quejaban y querían nuevos medios de pastoral para atraerlos. Yo les contestaba con aquella frase de Unamuno: «Inventad». Sois vosotros los que estáis trabajando el campo.

Pero llegaste tú y, de repente, los jóvenes del pueblo se volcaron del todo por la parroquia, incluso con la restauración de ermitas, la hombrada de construir los pasos de la vida oculta de Jesús: la Encarnación, la Presentación… en medio del monte, con fondo marmóreo…

¿Qué pasa?, ¿cómo es que el recién llegado consigue fruto?, ¿qué haces?, te pregunté.

-Les digo que hagan compañía a Jesús que está solo en el sagrario- me dijiste. Así, sin más rodeos, directamente, con la Adoración Nocturna.

No sé si todo aquello todavía sigue, pero lo cierto es que fueron unos años de florecimiento espiritual en la comarca de Huete.

Ya no me volvieron a pedir nuevos métodos de pastoral moderna, nadie se volvió a quejar; ahí tenéis el ejemplo.

Gracias, porque enseñaste al pueblo y nos edificaste a nosotros, los sacerdotes. Gracias.

Quiero decirle Señor Obispo, que lo que hemos hecho por usted es lo mínimo que podíamos hacer, porque Vd. ha sido para nosotros un padre.

Por todo lo que ha hecho por nosotros. Por ordenarnos a mí y al padre Cano; por dejarnos marchar de La Peraleja cuando aquí surgió una dificultad… y no sólo por eso, sino también por todo lo que hizo en defensa de la Hermandad Sacerdotal.

Pero es que, además, tenemos otro motivo. Cuando estábamos en Madrid, un día que fui a comprar fruta, al volver me dijo su prima: Ustedes quieren mucho a D. José; por favor: si a mí me pasase algo, no le dejen solo.

P. Antonio Mª Domenech, mCR.