Cosicas 17

Mossèn Manel

* El católico que vive su fe no tiene miedo al infierno.

* Sólo un Estado totalitario impone la pena de muerte del inocente ¡Aborto!

* La eternidad del Cielo es un perfecto amar para los que aman a Dios en la tierra.

* La madre tierra es un cuento astrológico. Nuestra Madre es la Santísima Virgen María.

* «Así como no puede haber acción más excelente que la consagración del Cuerpo de Cristo, así no puede haber orden más alto que el sacerdocio» (Cardenal Manning).

* Los pueblos de España se alegran de una imagen de la Virgen, en la parroquia y la ermita. Hagamos un altar a la Virgen Santísima en nuestros corazones. Es el que más le gusta.

* Científicos de esta tierra consideran que la anticoncepción es un medio aceptable para controlar la población mundial. Los abortistas dice lo mismo con el crimen abominable del aborto.

El Sacramento del Matrimonio

Matrimonio de San José y la Virgen María

Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

EL MATRIMONIO EN EL SEÑOR

La Iglesia concede una gran importancia a la presencia de Jesús en las bodas de Caná (Jn 2, 1-11). Ve en ella una confirmación de la bondad del Matrimonio y el anuncio de que en adelante el Matrimonio será un signo eficaz de la presencia de Cristo.

En su predicación, Jesús enseñó claramente el sentido original de la unión del hombre y la mujer. Tal como el creador la quiso al comienzo: una mujer con un hombre para siempre.

Jesús afirmó que la autorización dada a Moisés de que el hombre pudiera repudiar a su mujer era una concesión a la dureza del corazón (Mt 19, 8). Porque la unión matrimonial del hombre y la mujer es indisoluble, como Dios mismo la estableció: »Lo que Dios unió que no lo separe el hombre» (Mt 19, 6).

Jesús viene para restablecer el orden inicial de la creación perturbado por el pecado. El Señor da la fuerza y la gracia del sacramento para vivir el Matrimonio santamente.

Siguiendo a Cristo, renunciando a sí mismos, tomando sobre sí las cruces, los esposos podrán comprender el sentido del Matrimonio cristiano y vivirlo santamente con la ayuda de Cristo. Esta gracia del Matrimonio cristiano es un fruto de la cruz de Cristo, fuente de toda la vida cristiana.

El sacramento del Matrimonio produce por sí mismo el aumento de gracia santificante, ordenada especialmente al fin de este sacramento que es santificar a los esposos y darles las fuerzas sobrenaturales necesarias para cumplir con los deberes de su estado.

Junto con la gracia santificante se les concede a los contrayentes las gracias actuales para cumplir convenientemente los fines del Matrimonio.

ELEMENTO MATERIAL Y FÓRMULA RITUAL DEL MATRIMONIO

El elemento material remoto del sacramento del Matrimonio son los cuerpos de los contrayentes, en cuanto aptos para la generación de los hijos.

El elemento material próxima es la mutua entrega de los cuerpos manifestada por las palabras en la celebración litúrgica del Matrimonio.

La fórmula ritual es la mutua aceptación de los cuerpos que se dan los contrayentes manifestada por las palabras en la celebración litúrgica del Matrimonio.

»El legítimo contrato es, a la vez, la materia y la forma del sacramento del Matrimonio, a saber: la mutua y legítima entrega de los cuerpos con las palabras y signos que expresan el sentido interior del ánimo, constituye la materia, y la mutua y legítima aceptación de los cuerpos constituye la forma» (Benedicto XIV).

MINISTRO Y SUJETO DEL MATRIMONIO

Los ministros del sacramento del matrimonio son los mismos contrayentes (los novios). Cada uno de ellos administra el sacramento al otro, al aceptar su ofrecimiento.

El sacerdote que, como representante de la Iglesia, santifica el consentimiento mutuo de los contrayentes y bendice el Matrimonio, es sólo testigo del contrato matrimonial.

Sujeto del Matrimonio es toda persona bautizada que no tenga impedimentos que hagan inválido el Matrimonio.

Algunos impedimentos para contraer matrimonio son: edad inferior a los 16 años en los varones y 14 cumplidos en las mujeres; el parentesco de consanguinidad hasta cierto punto; la incapacidad física para la necesaria unión conyugal.

Para la recepción lícita y fructuosa del sacramento del Matrimonio se requiere que los contrayentes estén en gracia de Dios y observen las leyes y ceremonias determinadas por la Iglesia.

Los bautizados que contraen Matrimonio en pecado mortal cometen un sacrilegio y no reciben la gracia sacramental. Quedan válidamente casados si tenían verdadera intención de contraer Matrimonio.

»Los católicos aún no confirmados deben recibir el sacramento de la Confirmación antes de ser admitidos al Matrimonio; se recomienda encarecidamente que los contrayentes acudan a los sacramentos de la Penitencia y de la Sagrada Eucaristía» (Canon 1065).

Junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús (XXIII)

¡Jesús quiere nuestra salvación. Él vive y obra por nosotros; por nosotros muere en la cruz!

23.- FRENTE A TANTO MAL

Cuando San Juan Bautista desde la prisión envió a dos de sus discípulos a Jesús para pedirle si era verdaderamente el redentor prometido. Jesús, por toda respuesta se refirió a los frutos: «Id y referid a Juan que los ciegos ven, los cojos andan, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados». Jesús quiere nuestra salvación. Él vive y obra por nosotros; por nosotros muere en la cruz.

Siembra mucho, siembra a manos llenas el bien; no se perderá en la tierra; fructificará siempre para el cielo.

¡Cuántos defectos en las personas que tú conoces, que tú quieres! ¡Cuántas malas inclinaciones y quizá cuántos escándalos! Tú sabes que la caridad cristiana obliga a todos a la corrección fraterna.

INVOCACIÓN A SAN JOSÉ

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María!

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber! ¡Tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos! Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti. Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Ellos se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges. Tú también supiste de pruebas, cansancio y trabajo. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén.

San Juan XXIII

El nacimiento de la España moderna 19

Cristóbal Colón en América: de aquí partió “una vasta empresa de evangelización que merece ser reconocida y admirada”

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA (II)

Una realidad espléndida

La evangelización de América en los siglos XV, XVI, XVII y XVIII tuvo aspectos muy diversos en el tiempo y en el espacio. Pero que los árboles no oculten el bosque. Esta evangelización tuvo unas características generales, una línea directriz, que vamos a exponer. San Juan Pablo II lo dijo en 1979 en su primera visita a Santo Domingo, donde se instaló Cristóbal Colón en América: de aquí partió “una vasta empresa de evangelización que merece ser reconocida y admirada”. Y volvió a repetirlo el 1 de enero de 1992, en San Pedro de Roma: fue “una realidad espléndida (…) que no puede ser infravalorada: la llegada de la fe al continente americano, la proclamación y la difusión del mensaje evangélico”.

Esplendor, sin embargo, desconocido por los católicos y calumniado como ningún otro. Es cierto que hubo sombras, “como en todas las conquistas de la historia, pero no más que en otras”, así lo precisaba recientemente, con estas mismas palabras, el mejicano medio indio, reciente Premio Nobel, Octavio Paz. Estas sombras no dejan de ser destacadas, en buena medida para culpabilizar a la Iglesia y a los católicos, por la televisión, la gran prensa; incluso por ciertos católicos, más masoquistas que progresistas. De tal modo que lo que se disimula no son las sombras sino las luces. Por lo tanto, hagamos resurgir esas luces, de una vez por todas, de debajo del apagavelas.