El nacimiento de la España moderna 15

Reina Isabel la Católica

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

Respecto a los judíos

La expulsión de los judíos ha sido también duramente reprochada a Isabel recientemente. Conviene recordar un hecho a este respecto: Isabel garantizó a los judíos expulsados de España que podían transferir fuera de este país sus bienes o el valor de sus bienes, en particular, por medio de letras de cambio. Ahora bien, esta medida de justicia y de caridad es entonces una novedad en estas circunstancias. La expulsión de los judíos de Francia por Felipe el Hermoso, en 1303, se asoció al embargo total de sus bienes. En la gran ciudad francesa, la más cercana a España, Toulouse, se vio al ministro de Felipe el Hermoso, Nogaret, venir de París para dirigir él personalmente este embargo de bienes de los judíos en provecho del rey de Francia. Que no se tomen estas medidas en España por la voluntad de Isabel provoca el asombro de los contemporáneos, para los cuales los bienes de los judíos son bienes mal adquiridos, en particular por la usura ejercida a costa del pueblo cristiano. Así vemos que, hasta el papa, en su bula Si convenit de 1496, se asombra de esta generosidad de Isabel. La juzga excesiva, escribiendo, en los siguientes términos, laudatorios para los Reyes Católicos: ellos “han echado completamente a todos los judíos, dejándoles sus bienes, a pesar del increíble perjuicio que esta generosidad produce a los Reyes, y del daño a sus vasallos”. Así que se puede constatar que en la expulsión de los judíos hay también por parte de Isabel una caridad entonces excepcional y sorprendente. Es claro: decididamente es muy difícil dar a Isabel lecciones de cristianismo o de humanidad. Que se lo digan a aquellos que, con toda modestia, no lo dudamos, han comenzado recientemente a darle semejantes lecciones.

Miguicas 261

Padre Martínez m.C.R.

* Cada cinco minutos es asesinado un cristiano en los países donde los cristianos son minoría religiosa.

* Los adictos a las ideologías modernas no saben amar: ideología de género, democratismo, bestialidad.

* Hay quien están al borde del infierno y viven como si no hubieran de morir. Y la muerte está ahí, esperando.

* Lucifer no ha parado de mentir desde su expulsión del Cielo. Volvamos al Catecismo para que no pueda engañarnos.

* «¡Destrúyelos con tu furor, destrúyelos y dejen de existir! Sepan que Dios gobierna desde Jacob hasta los confines de la tierra» (Salmo 59, 14).

* «El genio español muere y se ahoga en las prisiones de las herejías y sólo tiene alas para volar al cielo de la verdad católica» (Menéndez Pelayo).

* «Los hombres han sido siempre lo que han querido las mujeres… Educar un niño es educar un hombre; más educar una mujer es educar una familia» (San Enrique de Ossó).

El octavo día 56 – RECAPITULACIÓN PRIMERA (I)

«Cristo es la luz de los pueblos… y su claridad resplandece en el rostro de la Iglesia»

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

«El octavo día» ha tenido doce emisiones, una por semana. En los diez minutos de cada una sólo caben algunas pinceladas, que en espacios sucesivos se van ordenando para diseñar una figura inteligible. Mas no todos los que me otorgan el honor, que no sé cómo agradecer, de abrirme la puerta de sus casas, habrán podido seguir la línea en su totalidad Por eso, acaso no sea inútil volver la mirada, evocar la finalidad general de «El octavo día», y subrayar algunos rasgos salientes de lo dicho hasta ahora.

La finalidad se ajusta a estas palabras del Concilio: «Cristo es la luz de los pueblos… y su claridad resplandece en el rostro de la Iglesia» (1).

Muchos lamentan, no sin motivo, que en algunos sectores responsables se presente a la Iglesia no como luz, sino como espectáculo de confusión.

«El octavo día» se propone difundir un poco de claridad. No, bien lo sabe Dios, porque el que habla tenga luz propia o presuma de resolver problemas difíciles. Habla solamente como obispo, servidor de la Iglesia; es decir, no emitiendo opiniones personales, sino la enseñanza de la Iglesia universal, cuyo maestro y portavoz supremo es el Papa.

En la vida humana hay siempre zonas oscuras, y a la Iglesia no le faltarán nunca dificultades en su camino; pero también lleva consigo una luz inextinguible, que alumbra nuestros pasos. Lo sensato es aprovecharla, no mezclar lo claro con lo oscuro, no tapar la linterna ni sofocar su luz con las humaredas artificiales de una palabrería que aturde en vez de orientar.

«El octavo día» está animado por la decisión de levantar en alto, con sencillez y seguridad, la lámpara de la doctrina de la Iglesia.

Notas:

(1) LG., 1.

Semillicas 263

Por Mi causa y por aceptar el evangelio haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o terrenos. En la vida venidera recibirá la vida eterna.

Padre Cano, m.C.R.

* Hay quienes viven en una burbuja democrática. ¡No pasa nada, tío!

* «La mayoría no se equivoca nunca» yo tampoco me equivoco: Todos morimos.

* Alejémonos de los charlatanes y groseros. Nadie se hace santo en un instante. Ni en varios años.

* «Si prestas dinero a alguien de Mi pueblo, no seas con él usurero cargándole intereses» (Éxodo 22-25).

* «Disfrutaremos de la Verdad cuanto lleguemos a verlo cara a cara pues también esto se nos prometió» (San Agustín).

* «Sabéis con que os rescataron de ese proceder inútil recibido de vuestros padres: no con bienes efímeros, con oro o plata sino al precio de la Sangre de Cristo» (1ª Pedro 18, 20).

* Hay personas que dicen que los escrúpulos perjudica la vida espiritual. Con los escrúpulos se va afinando la vida espiritual. De todos modos hay que consultar con buen sacerdote.