El octavo día 47 –PEDRO CONFIRMA A SUS HERMANOS EN MEDIO DE UNA TEMPESTAD (I)

San Juan Pablo II y Mons. José Guerra Campos, Obispo de Cuenca

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

Estamos en vísperas de la fiesta de San Pedro y del día del Papa.

Cristo, cabeza, fundamento y pastor de su Iglesia, confía a Pedro y a sus sucesores la administración visible de sus propios oficios. Lo constituye su vicario y portavoz supremo, a la cabeza de los apóstoles; principio de unidad, sobre todo por la confesión de la verdadera fe.

A Pedro hemos de volver los ojos en las horas de confusión, como la que ahora atravesamos (1).

«¿Quién dicen los hombres que soy yo?», pregunta el Señor. Los discípulos refieren diversas opiniones humanas («Unos dicen… Otros dicen…»). El que acierta es Pedro; no porque fuese más sabio que los demás, sino por la revelación del Padre, acogida con docilidad (2).

¿Qué dice la gente sobre lo que es o debe ser la Iglesia? ¿Qué es Cristo para nosotros en el siglo XX? ¡Se dicen tantas cosas! Con tanta algarabía, que muchos terminan por no entender nada. Y ahí está, resonando de continuo, la voz del Papa; precisando, en un diálogo amoroso y comprensivo, cuál es la verdad divina, que corresponde a la revelación del Padre, y cuáles son habladurías vanas. Con sus instrucciones casi diarias y con su palabra más solemne -el Credo pronunciado en 1968- el Papa confirma en la fe a sus hermanos (3).

Notas:

(1) Pedro es al mismo tiempo portavoz de Cristo y portavoz de nuestra fe.

(2) Ver Mt. 16, 13-17.

(3) En la introducción a su «Credo», recitado en la plaza de San Pedro el 30 de junio de 1968, el Papa declaró que tenía presente la «inquietud que agita» a aquellos «católicos que se dejan llevar de una especie de pasión por el cambio y la novedad», que «no se sustraen a la influencia de un mundo en profunda mutación, en el que tantas cosas se impugnan o discuten». El Papa recuerda que la búsqueda de una inteligencia más profunda o de una presentación más inteligible de los misterios de Dios, labor propia de la Iglesia, no ha de degenerar en la suplantación de su sentido revelado por hipótesis arbitrarias. El Papa «responde a la necesidad de luz que experimentan tantos fieles» no sólo con sus instrucciones normales, sino con una «palabra más solemne» (el credo o profesión de fe, que pronunció) para cumplir el mandato del Señor de confirmar en la fe a sus hermanos, y también para orientar «a todos aquellos que en el mundo… están buscando la verdad».

«Como en otro tiempo en Cesarea de Filipo el apóstol Pedro tomó la palabra en nombre de los doce para proclamar verdaderamente, por encima de las opiniones humanas, a Cristo, Hijo de Dios vivo, así hoy su humilde sucesor, pastor de la Iglesia universal, levanta su voz rindiendo, en nombre de todo el pueblo de Dios, un firme testimonio a la verdad divina confiada a la Iglesia para que ella la anuncie a todas las naciones.»

«Debemos cumplir el mandato confiado por Cristo a Pedro, del que somos sucesor…, de confirmar en la fe a nuestros hermanos. Conscientes, ciertamente, de nuestra debilidad humana, pero con toda la fuerza que tal mandato imprime a nuestro espíritu, vamos a hacer una profesión de fe, a pronunciar un credo que… recoge en sustancia, y en algún aspecto desarrollado en consonancia con la condición espiritual de nuestro tiempo, el credo de Nicea, el credo de la inmortal tradición de la Santa Iglesia de Dios”.

Semillicas 254

Concédenos, Señor, perseverar en el fiel cumplimiento de Tu Santa voluntad

Padre Cano, m.C.R.

* Quién no ama a Cristo es porque no lo conoce.

* ¡Dios es la Verdad! El demonio y sus secuaces no paran de difundir mentiras.

* La tentación diabólica es la más conocida. No tengamos miedo. María Santísima nos ayuda.

* Cuidado con lo que llamamos «cosas pequeñas». Lo que pretende el diablo es que cometamos un pecado mortal.

* Quién es deja arrastrar por sus pasiones desordenadas es quien más se rebaja en este mundo. Viven como animalicos.

* La belleza femenina no la ha inventado el feminismo. Adán quedó fascinado al contemplar a Eva. La mujer ha sido creada por Dios.

* Y todo por rehuir la muerte, que para el hombre descreído es siempre una condena; y que para el hombre con fe es, sobre todo, una promesa.

* En sus Ejercicio Espirituales, San Ignacio de Loyola dice que son para vencerse a sí mismo. Quien se sacrifica y mortifica se hace más fuerte, más valiente.

SÚPLICA A SAN JOSÉ

San José con el Niño Jesús en los brazos

José dulcísimo y Padre amantísimo de mi corazón, a ti te elijo como mi protector en vida y en muerte; y consagro a tu culto este día, en recompensa y satisfacción de los muchos que vanamente he dado al mundo, y a sus vanísimas vanidades. Yo te suplico con todo mi corazón que por tus siete dolores y goces me alcances de tu adoptivo Hijo Jesús y de tu verdadera esposa, María Santísima, la gracia de emplearlos a mucha honra y gloria suya, y en bien y provecho de mi alma. Alcánzame vivas luces para conocer la gravedad de mis culpas, lágrimas de contrición para llorarlas y detestarlas, propósitos firmes para no cometerlas más, fortaleza para resistir a las tentaciones, perseverancia para seguir el camino de la virtud; particularmente lo que te pido en esta oración (hágase aquí la petición) y una cristiana disposición para morir bien. Esto es, Santo mío, lo que te suplico; y esto es lo que, mediante tu poderosa intercesión, espero alcanzar de mi Dios y Señor, a quien deseo amar y servir, como tú lo amaste y serviste siempre, por siempre, y por una eternidad. Amén.

Hispanoamérica. La verdad 183

Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, patrona de la ancianidad

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 La Hispanidad, firme y prometedora realidad (38)

“El Pilar de una dilatada y gloriosa estirpe” (4)

Y en otra ocasión, como casualmente, pero respondiendo en realidad a un firme convencimiento de su corazón, el gran Papa: proclamó la realeza de Nuestra Señora del Pilar sobre todo el mundo de lengua española.

Se celebraba en el Vaticano la solemne beatificación de la Sierva de Dios Teresa de Jesús Jornet e Ibars, fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Pío XII, en el discurso de bienvenida a los peregrinos asistentes a la inolvidable ceremonia, habló de las fundaciones de la Sierva de Dios. Una de éstas, la de Zaragoza, la había realizado la Beata Teresa Jornet el día del Pilar. Pues bien; Su Santidad, cuando llegó a este punto, no dejó de hacer constar que tal día era el “consagrado al culto, de la Reina de la Hispanidad”.

“Nos complace considerar la gran parte que la Virgen Santísima quiso tomar en la vida y obra de Teresa de Jesús.

Nacida al sonar el “Angelus”…, muchas horas solemnes de su existencia coinciden providencialmente con una fiesta mariana…; la fundación en Zaragoza el mismo día consagrado el culto de la Reina de la Hispanidad”.

(Discurso en la beatificación de la Madre Teresa de Jesús Jornet e Ibars, 28-IV-1958.)

Y con estas delicadas palabras acabamos la larga serie de textos del gran Pontífice.

El lector que no los conocía habrá quedado profundamente admirado al comprobar la riqueza de las ideas y la exquisitez y dulzura de las expresiones.

Pío XII muestra en sus palabras haber conocido a las mil maravillas la gran gesta misionera hispana. Sus delicados recuerdos, por una parte; sus puntuales citas, sus atinados comentarios dicen a las claras que estimó en alto grado el ideal de conquista que animó a la España misionera. Por otra parte, sus sabios y acertados conceptos sobre la realidad actual de la Hispanidad, sobre su porvenir y sobre su esencia, evidencian en el sabio Pontífice un sentido nada común de las leyes de la Historia y de sus relaciones con la Iglesia católica.

Su Santidad no podía ocultar, por lo demás, su gran amor a la que él mismo llamó “epopeya misionera”.

“Se trata, efectivamente, de un país predilecto (República Dominicana), que la Divina Providencia quiso escoger: para cuna del cristianismo, en América y centro difusor de, aquella epopeya misionera, que acompaña a su descubrimiento y a su conquista…”

(Discurso a D. Roberto Despradel, nuevo embajador de la República de Santo Domingo ante la Santa Sede, 8-I-1948).

Mostacicas 184

Yo soy la luz del mundo

Don Manuel

* Aprovechar el virus para fastidiar a los católicos.

* El mundo está repleto de opiniones. Digamos siempre la verdad.

* Jesús subió al Cielo para prepararnos nuestra felicidad eterna.

* No debemos ser escrupulosos pero está muy bien que cada día hagamos examen de conciencia.

* Ya sabemos que tenemos defectos. No concentremos nuestra atención en ellos. Amar a Dios y al prójimo.

* Se oye decir: «Todo el mundo es democrático». No es verdad. La gran mayoría de los ciudadanos no sabe que es la democracia.

* Los católicos no debemos colaborar con los que dicen que van a conseguir una «fraternidad» mundial. Lo nuestro es luchar para establecer en el mundo el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo. La Cristiandad.

* Estamos ante una concepción totalitaria en la que el varón especialmente el varón heterosexual es el enemigo a combatir. Pero lo asombroso es que esta concepción totalitaria cuente con el apoyo de muchas leyes y gobiernos que se titulan democráticos y que les apoya con ingentes cantidades de dinero.