Franco en Directo 85

Francisco Franco - En familia

El anárquico sistema liberal y la atomización del campo social

Si fueron tantos los sacrificios que nuestra Nación necesitó en nuestra Cruzada para que la Patria se salvase, no podía abandonársela de nuevo a aquellos viejos sistemas que la venían aniquilando. Y ningún camino más fácil ni más recto, para este primero y básico objetivo, que la desaparición del anárquico sistema liberal, cuya consecuencia insoslayable e inevitable es la atomización del cuerpo social y su sustitución por un sistema de organización político-social basado y estructurado sobre las unidades o entidades naturales de convivencia.

No son las entidades nacionales fragmentadas, atomizadas, artificialmente montadas y en el fondo disgregadas, las que pueden unirse en una superior y más alta unidad. Los partidos políticos son entre sí dispares, beligerantes frente a lo común, mientras que la Familia, el Municipio y los Sindicatos, dentro de las modalidades propias de cada pueblo, tienen denominadores comunes; sus fines naturales siempre y en todas partes son los mismos.

(31-XII-1959: Mensaje de fin de año).

Chispicas 276

Cristo el Buen Pastor

Padre Martínez Cano, m.C.R.

* San Juan Pablo II alertó de la inmoralidad del «capitalismo salvaje». Es evidente que hay empresarios justos y buenos.

* El conocimiento de Dios, que culmina en el amor a Dios sobre todas las cosas, se adquiere por la virtud de la humildad.

* San Ignacio de Loyola quiere que el ejercitante alcance, en el coloquio, amor del alma con Dios, la caridad, la sabiduría divina.

* La única institución humana que ha tenido y tiene sentido social es la Iglesia Católica. Su misión divina es la salvación eterna de las almas.

* España evangelizó veinte naciones. Ahí están las catedrales, las universidades, los colegios, los hospitales… Ahí está la Hispanidad. En América del Norte, no.

* La trampa satánica, que está detrás de la negación de la existencia del infierno, es ocultar que Dios nos ha creado para ser eternamente felices con Él en el Cielo.

* Debemos cuidar todo lo que Dios ha creado. Empecemos por cultivar nuestras santidad. Una sociedad de santos es la antesala de la eterna felicidad del Cielo.

* «Que la admiración por los mártires de todos los tiempos esté acompañada, en el corazón de los fieles, por el deseo de seguir su ejemplo, con la gracia de Dios, si así lo exigieran las circunstancias» (San Juan Pablo II).

Palabras de Dios 93

Jesús predicando el Evangelio

María

San Juan 3, 16-21: “Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios. Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios”.

Liberalismos

La Iglesia condena el Liberalismo

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

En un Twitter escribí: la «diosa razón» ha sido derrotada por la «diabólica voluntad». Es el liberalismo. La rebelión de la voluntad contra la razón. La libertad sin límites ni fronteras. El libertinaje. La rebelión del hombre contra la Ley de Dios.

La raíz del liberalismo es teológica. Está en el «libre examen» de Lutero. Que se desvincula de la fe y de la autoridad. El hombre es el árbitro de las verdades reveladas por Dios.

El liberalismo es la autonomía absoluta de la voluntad. Dictamina lo que ella quiere y nada más. Está por encima del entendimiento. Desprecia a la razón. No hay ningún límite racional. ¿Dios? No existe.

En el liberalismo la libertad es la norma suprema del pensamiento y de la acción. Y así se pueden asesinar niños en las entrañas de sus propias madres, mediante al aborto legalizado o matar a enfermos o ancianos mediante la eutanasia.

El hombre desligado de la realidad puede darse las leyes que quiera y las que rija la sociedad. Lo que digan la «mayoría» está bien. Nunca se equivoca. La «mayoría» son las élites políticas y capitalistas que imponen la ley del más fuerte.

Los poderosos de este mundo, los endemoniados creen que van a dominarlo todo. Se equivocan. Sufrirán eternamente en el infierno. De Dios nadie se burla. Su misericordia es infinita. Y su justicia infinita.

En una de sus magistrales conferencias, Julián Gil de Sagredo dijo: «Fácil es observar la rigurosa lógica que enlaza a las diversas ramificaciones del Liberalismo.-

En el Liberalismo teológico, de Lutero, la razón se desvincula de la Fe y crea el libre examen.

En el Liberalismo filosófico, de Descartes y sus epígonos, Kant, Fichte, Schilling y Hegel, la razón se desvincula de la realidad y fabrica el Idealismo.

En el Liberalismo político, de Hobbes, la razón se desvincula del Derecho Natural y promueve el Positivismo jurídico.

En el Liberalismo social, de Rousseau, la razón se desvincula de la naturaleza social del hombre e inventa «el pacto social».

Y en el Liberalismo económico, de Stuart Mill y sus discípulos, la razón se desvincula de las leyes naturales de la Economía, que queda transformada, de medio en fin de sí misma.

El jefe supremo del liberalismo es Lucifer. Quiere destruir la Cristiandad. La Iglesia Católica. Implantar la anarquía de vicios y pecados. Sus secuaces difunden por los medios de difusión consignas satánicas. La primera: «Haz lo que quieras». Recemos por su conversión.

¡Virgen Santísima! Nosotros queremos establecer el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo. Enséñanos a ser humildes. Y tú, San Miguel Arcángel, enséñanos a ser valientes.

¡Combatamos los nobles combates de la fe!