La Iglesia condena el Liberalismo

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

En un Twitter escribí: la “diosa razón” ha sido derrotada por la “diabólica voluntad”. Es el liberalismo. La rebelión de la voluntad contra la razón. La libertad sin límites ni fronteras. El libertinaje. La rebelión del hombre contra la Ley de Dios.

La raíz del liberalismo es teológica. Está en el “libre examen” de Lutero. Que se desvincula de la fe y de la autoridad. El hombre es el árbitro de las verdades reveladas por Dios.

El liberalismo es la autonomía absoluta de la voluntad. Dictamina lo que ella quiere y nada más. Está por encima del entendimiento. Desprecia a la razón. No hay ningún límite racional. ¿Dios? No existe.

En el liberalismo la libertad es la norma suprema del pensamiento y de la acción. Y así se pueden asesinar niños en las entrañas de sus propias madres, mediante al aborto legalizado o matar a enfermos o ancianos mediante la eutanasia.

El hombre desligado de la realidad puede darse las leyes que quiera y las que rija la sociedad. Lo que digan la “mayoría” está bien. Nunca se equivoca. La “mayoría” son las élites políticas y capitalistas que imponen la ley del más fuerte.

Los poderosos de este mundo, los endemoniados creen que van a dominarlo todo. Se equivocan. Sufrirán eternamente en el infierno. De Dios nadie se burla. Su misericordia es infinita. Y su justicia infinita.

En una de sus magistrales conferencias, Julián Gil de Sagredo dijo: “Fácil es observar la rigurosa lógica que enlaza a las diversas ramificaciones del Liberalismo.-

En el Liberalismo teológico, de Lutero, la razón se desvincula de la Fe y crea el libre examen.

En el Liberalismo filosófico, de Descartes y sus epígonos, Kant, Fichte, Schilling y Hegel, la razón se desvincula de la realidad y fabrica el Idealismo.

En el Liberalismo político, de Hobbes, la razón se desvincula del Derecho Natural y promueve el Positivismo jurídico.

En el Liberalismo social, de Rousseau, la razón se desvincula de la naturaleza social del hombre e inventa “el pacto social”.

Y en el Liberalismo económico, de Stuart Mill y sus discípulos, la razón se desvincula de las leyes naturales de la Economía, que queda transformada, de medio en fin de sí misma.

El jefe supremo del liberalismo es Lucifer. Quiere destruir la Cristiandad. La Iglesia Católica. Implantar la anarquía de vicios y pecados. Sus secuaces difunden por los medios de difusión consignas satánicas. La primera: “Haz lo que quieras”. Recemos por su conversión.

¡Virgen Santísima! Nosotros queremos establecer el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo. Enséñanos a ser humildes. Y tú, San Miguel Arcángel, enséñanos a ser valientes.

¡Combatamos los nobles combates de la fe!