El T.R.P Julio Chevalier

El Santo (La revolución del Padre Pío)

El Muy Rdo. P. Julio Chevalier, nació el 15 de Marzo de 1824 en Richelieu pueblecito francés de la comarca de Touraine. Con la razón, se despertó en él un ardiente deseo de ser sacerdote; pero de familia muy pobre, no encontró mas que obstáculos en torno suyo para conseguirlo. Con la gracia de Dios y una voluntad tenaz, consiguió superarlo todo; después de sus estudios literarios en el Seminario Menor de Saint-Gaultier y los teológicos en el Seminario Mayor de Bourges, fue ordenado sacerdote el 14 de Junio de 1851. Dos devociones llenaban su alma, de la misma forma que colmaron su vida: la devoción al Sagrado Corazón y el amor a la Sma. Virgen.

Inspirado y sostenido por esta divina Madre, fundó el 8 de Diciembre de 1854 la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón, en la villa de Issoudun, de donde había sido nombrado vicario. Allí edificó la iglesia del Sagrado Corazón y en ella dedicó una capilla, la primera, a Aquella que él había proclamado Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Desde aquel momento, toda su vida, como el Instituto de sus Misioneros, quedaron únicamente orientados a propagar el culto del Sagrado Corazón y la devoción a Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Gracias a su celo, esta última se extendió por el mundo entero, despertando en las almas una confianza que vieron recompensada con gracias incontables.

Nombrado por obediencia cura-párroco de Issoudun en 1872, sin dejar de dedicarse incansable al bien de sus feligreses, gobernó y fomentó el progreso de la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón, a la que envió a evangelizar las grandes islas de Oceanía. Sufrió todo género de acosos, de humillaciones, de persecuciones, pero no consiguieron atenuar su celo. Anciano y enfermo, en 1906 fue violentamente expulsado de la casa parroquial. Murió santamente el 21 de Octubre de 1907. Sus restos mortales reposan en la cripta de la Basílica de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, debajo mismo de su altar, donde esperan el día de su gloriosa resurrección.

Dominicas 153

El Párroco

Jesús en el huerto de los olivos* En otros tiempos, el pobre vivía en sociedad. Hoy, la sociedad democrática, ha marginado al pobre.

* He notado que, cuando ciertos líderes políticos hablan de «valores», no dicen cuáles son esos valores.

* «No hay nada más frío que un cristiano que no se preocupe de la salvación de los demás» (San Juan Crisóstomo).

* Si los herejes no se convierten, van al infierno. Los católicos que mueran en pecado mortal, se condenan eternamente.

* Muchas ocasiones de placer desordenado no hacen ni una sola alegría. La alegría goza del placer tal y como Dios manda.

* Los sabios de este mundo han descubierto que el hombre es un animal que encuentra su felicidad en la lujuria. ¡Qué bestias son!

* Nuestros profesores de teología, nos decían que Lutero no reformó nada. El protestantismo fue una rebelión contra la Iglesia Católica.

* «La gente entiende mal el término autoritarismo; al principio, la forma de estado se acomodaba a las formas que desde Alemania o Italia venían transmitidas a la península. Sin embargo Franco mantenía exactamente lo contrario» (Luis Suárez Fernández).

Nuestra Señora del Espino

Nuestra Señora del Espino

En Chauchina (Granada, España), a 9 de abril de 1906, una virtuosa anciana llamada Rosario Granados Martin, apoyada en el respaldo de una silla, por no poder caminar de otra manera, se dirigía muy de mañana a las afueras del poblado para curarse las llagas purulentas que hace más de tres años padecía en la pierna y cuyo estado nauseabundo obligaba a huir de ella a cuantas personas la encontraban.

Abrumada iba la triste anciana, cuando vio que hacia ella venia una dama enlutada, llevando en sus manos un modesto rosario negro, la cual detúvose a preguntarle qué le sucedía. Contestóle Rosario que estaba casi desesperada, porque ni Dios ni la Virgen se dignaban oírla.

Mandóle entonces la Señora que siguiera sus pasos hacia el cementerio, oído lo cual, la anciana soltó la silla que le servía de sostén y con gran agilidad, que sorprendió a los que la vieron, siguió a la Señora por la angosta vereda, hasta llegar a un arroyo donde la Señora le dio la mano para ayudarle a pasar y como Rosario alargase la suya para asir la de la Señora, un joven que la vio en tal actitud, juzgó que estaba loca. Una vecina de las últimas casas del pueblo la invitó a descansar y como rehusara hacerlo por ir siguiendo a una Señora de «ojos hermosísimos y cara llena de gracia», la tomó por ilusa.

Llegó por fin al cementerio y la Señora enlutada le dijo con acento de compasión y tristeza «Oremos por los desgraciados del mundo que no temen la Divina Justicia». En seguida y puestas ambas de rodillas en el umbral del cementerio, comenzaron el rezo del rosario observando la anciana la reverencia y devoción con que la Señora pronunciaba el nombre de Dios Padre. No había terminado el rosario, cuando la anciana sintióse adormecida por dulcísimo éxtasis, a cuyo despertar se sintió completamente curada. Corrió presurosa preguntando por la Señora y nadie supo darle razón de ella Conmovióse el pueblo a la vista de la prodigiosa curación, la prensa granadina comentó el hecho, al parecer milagroso y Chauchina y los pueblos comarcanos se persuadieron de que la misteriosa enlutada Fue la Santísima Virgen, conocida bajo la advocación del Pincho, por el espino junto al cual se apareció primeramente y de los Dolores, por las negras vestiduras que llevaba la misteriosa aparecida.

Una pobre estampa, rodeada de rústicas piedras, fue el primer monumento que la piadosa gratitud de Rosario levantó a la Santísima Virgen. Un piadoso matrimonio levantó una capilla espléndidamente dotada para el culto; y junto a esa capilla ya ampliada porque era incapaz de contener las multitudes que en fervorosas romerías acuden de muchos pueblos, se levanta la esbelta silueta de un monasterio de Capuchinas, llevado allí por la piedad del Excmo. Sr. Cardenal Arzobispo, D. Vicente Casanova y Marzal, para que adorando al Santísimo Sacramento y viviendo en perpetua oración y penitencia por los pecados del mundo, cumpliesen los deseos de la Santísima Virgen. En efecto, antes de morir manifestó Rosario a un Padre Capuchino que la Santísima Virgen le había dicho: «Quiero que en este lugar se dé culto al Santísimo Sacramento, por religiosas franciscanas.»

Sólo a la Iglesia compete definir la verdad sobrenatural de esta aparición; pero al ver el «divino crescendo» de la fe, de las buenas costumbres y la generosidad con que los fieles contribuyen al esplendor del culto a Jesús Sacramentado y a la Santísima Virgen, no podemos menos de confesar que parece que Dios quiere que lo que fue al principio humilde estampita y luego pequeña capilla, se convierta pronto en famoso santuario donde los pueblos respiren el espíritu de adoración y penitencia que ha de salvar al mundo.

Sabaticas 153

El Consiliario

San Juan Pabli II y Jesús de la Divina Misericordia* Un hombre sin raíces en la familia, en la vecindad, en la patria, en Dios; es un hombre indefenso ante el llamado Estado.

* En el mundo de las ideologías están convencidos que van a cambiar la naturaleza humana. No ven nada de la realidad.

* Lo que pretende el demonio es quitarnos la alegría de ser hijos de Dios. «La santidad es cuestión de alegría» (Santo Domingo Savio).

* Santa Teresa de Jesús enseña que la «humildad es andar en verdad». Sí, para vivir en la verdad, debemos ser humildes. Es soberbio vive en la mentira.

* «He llegado hasta el ateísmo intelectual, hasta imaginar un mundo sin Dios. Pero ahora veo que siempre conservé una oculta fe en la Virgen María» (Unamuno).

* Chesterton afirmaba que la principal razón de que muchos no conocen la verdad es el orgullo, que define como: «La falsificación de los hechos mediante la introducción de sí mismo».

* «En Alemania, el Partido Verde ha tomado medidas en los últimos años para pedir la despenalización de la pederastia. En Francia, varios intelectuales famosos – Sartre, de Beauvoir, el ministro Lang y otros – postulan lo mismo. Aquí encontramos las raíces de ese doloroso escándalo eclesiástico que nos avergüenza y entristece» (Cardenal Cordes).

 

Franco en Directo 75

Francisco Franco - observando desfile militar

La herencia catastrófica y el camino del resurgimiento

Yo desearía acertar a presentar a vuestros espíritus una estimación justa de estas urgencias que pesan sobre nosotros y la magnitud de los problemas a los que hemos de hacer frente. Pensad que recibimos una Patria empobrecida, sumida en el abandono y dividida hasta el borde de la anarquía, y que dentro de aquella situación hemos tenido que instaurar las condiciones mínimas de un orden social y político a partir de las cuales fuera posible desplegar los ingentes esfuerzos de acción y de reparación que exigían nuestras aspiraciones para España. Que las actuales generaciones recibimos una herencia catastrófica de miserias, de abandonos antiguos y de ruinas, unos antecedentes de postración moral y de desazón tan profundos que fue moral y materialmente necesario el Alzamiento Nacional y nuestra Cruzada para poder cambiar el signo de aquella España que se nos hundía, para encaminarla por el camino de su resurgimiento y de su progreso. Por eso, de un solo golpe descubriréis la intensidad del esfuerzo a que hemos estado sometidos y el orden y entidad de los trabajos que precisamos acometer.

(17-V-1955: Madrid.—Cortes Españolas).