“No queremos que Él reine”

Cristo Rey del Universo - A - W

Crear otro orden divino, para reemplazar el orden cristiano derribado, era empresa harto evidente contradictoria, para que pudiera intentarse seriamente. Verdad es que se encabezó con el nombre de Dios la Declaración de los derechos del hombre; pero aquel Dios era el del deísmo, que no se ocupaba de los negocios humanos; así que se apresuraron en proclamar que no había, en la sociedad humana, ningún poder del que no fuera principio la misma sociedad. La secta que logró operar esta revolución, no abrigaba otra idea que la de destruir la soberanía efectiva de Dios. Sobre todo hizo consistir su triunfo en no dejar subsistir superior al hombre, ninguna autoridad que lo aventajara.

Enrique Ramière, Soberanía social de Jesucristo

Dominicas 144

El Párroco

Sagrada Familia en Nazaret trabajando 1* «Decid a los pueblos: «El Señor es Rey, Él gobierna a los pueblos rectamente» (Salmo 95).

* Intelectuales católicos eminentes aconsejan que votemos al partido político que defienda la vida. No. Los católicos debemos defender los derechos de Dios. «Todo poder viene de Dios».

* Hemos leído en el comedor el escrito de Fray Santiago Cantera, O.S.B., Prior de los benedictinos del Valle de los Caídos, publicado en Infocatólica. Mi convicción es esta: Este religioso es santo.

* «No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida» (San León Magno).

* «Hoy, para muchos, la educación sexual la hace la pornografía (…) Millones de adolescentes atrapados en esto desde los 12-14 años, sin que sus padres se enteren, lo que cambia su visión de la mujer, de la sexualidad y del amor» (Enrique Rojas – psiquiatra).

* El diablo, la masonería y sectas satánicas se han equivocado en su campaña de pederastia contra la Iglesia. Es un pecado tan monstruoso que no puede cometerlo un sacerdote. Sí, lo han cometido varios pero no por ser sacerdotes. Por estar endemoniados.

* El comunismo es intrínsecamente perverso. Diabólico. Con sus checas, campos de concentración. Clínicas psiquiatras para volver a las personas piltrafas. Es antiteo. La democracia moderna con sus libertades de perdición también es antitea. Diabólica. Mecanismo de ateísmo.

* «Francisco Franco Bahamonde fue el gran vencedor de la paz, al lograr la neutralidad de España en la II Guerra Mundial y al dejar como legado una España unida, grande y libre, y plenamente soberana, sin ningún «Plan Marshall»: exclusivamente con el esfuerzo del pueblo español» (Pedro González-Bueno Benítez).

¡La religión del Dios que se ha hecho hombre, se ha encontrado con la religión del hombre que se hace Dios!

María en oración al Niño JesúsLa Iglesia del Concilio, sí, se ha ocupado mucho, además, de sí misma y de la relación que la une con Dios, del hombre tal cual hoy en realidad se presenta: del hombre vivo, del hombre enteramente ocupado de sí, del hombre que no sólo se hace el centro de todo su interés, sino que se atreve a llamarse principio y razón de toda realidad. Todo el hombre fenoménico, es decir, cubierto con las vestiduras de sus innumerables apariencias, se ha levantado ante la asamblea de los padres conciliares, también ellos hombres, todos pastores y hermanos, y, por tanto, atentos y amorosos; (…); el hombre tal cual es, que piensa, que ama, que trabaja, que está siempre a la expectativa de algo, el “Filius accrescens” (Gen 49, 22); el hombre sagrado por la inocencia de su infancia, por el misterio de su pobreza, por la piedad de su dolor; el hombre individualista y el hombre social; el hombre “Laudator temporis acti” (que alaba los tiempos pasados) y el hombre que sueña en el porvenir; el hombre pecador y el hombre santo… El humanismo laico y profano ha aparecido, finalmente, en toda su terrible estatura y, en un cierto sentido, ha desafiado al Concilio. La religión del Dios que se ha hecho hombre, se ha encontrado con la religión -porque tal es- del hombre que se hace Dios.

San Pablo VI, Alocución al Concilio Vaticano II, 7 de diciembre de 1965: AAS 68, 1966, p. 55