Cristo Rey del Universo - A - W

Crear otro orden divino, para reemplazar el orden cristiano derribado, era empresa harto evidente contradictoria, para que pudiera intentarse seriamente. Verdad es que se encabezó con el nombre de Dios la Declaración de los derechos del hombre; pero aquel Dios era el del deísmo, que no se ocupaba de los negocios humanos; así que se apresuraron en proclamar que no había, en la sociedad humana, ningún poder del que no fuera principio la misma sociedad. La secta que logró operar esta revolución, no abrigaba otra idea que la de destruir la soberanía efectiva de Dios. Sobre todo hizo consistir su triunfo en no dejar subsistir superior al hombre, ninguna autoridad que lo aventajara.

Enrique Ramière, Soberanía social de Jesucristo