Milagro y verdadera religión

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

Resurrección de LázaroUn milagro es un hecho sensible, histórico y extraordinario, que supera las fuerzas de la naturaleza creada, que sólo puede ser realizado por Dios. La Iglesia antes de afirmar que un hecho histórico es un auténtico milagro, analiza la verdad histórica, la verdad científica, la verdad teológica y la verdad en relación de ese hecho histórico.

La verdad histórica ha de demostrar la existencia histórica del hecho, con todas sus circunstancias de lugar, espacio, testigos… La verdad científica ha de probar que el hecho histórico supera las fuerzas de la naturaleza sensible, aún aplicadas artificiosamente por los hombres. La verdad teológica ha de confirmar que el hecho reconocido como superior a las leyes de la naturaleza, ha sido realizado por Dios. La verdad relacional constata que el milagro ha sido realizado por Dios para confirmar la autenticidad de una revelación, doctrina divina o la fe de los fieles.

Un milagro es una intervención de Dios en la historia de los hombres. Y Dios sólo ha hecho milagros en su Pueblo: Israel, en el Antiguo Testamento y en su nuevo Pueblo, la Iglesia Católica. Jesucristo, hizo muchos milagros. El Evangelio narra dieciocho curaciones de enfermos, doce que indican un dominio absoluto sobre la naturaleza, tres resurrecciones de muertos, cinco expulsiones de demonios. Milagros tan evidentes, que los enemigos de Jesús exclamaron: «¿Qué hacemos?, que este hombre hace muchos milagros» (Jn. 11 ,47).

La resurrección de Lázaro fue el detonante de la sentencia a muerte de Nuestro Señor. Y la resurrección de Jesús, la manifestación evidente de su divinidad. En la historia de la Iglesia se recogen muchos y verdaderos milagros, perfectamente comprobados por la ciencia humana: los requeridos para la canonización de los santos, los de Lourdes, Fátima, etc… Los milagros, bien comprobados, son señales claras de la intervención de Dios en la historia; los milagros son la suprema garantía para saber cuál es la verdadera religión. Y, como en la Iglesia Católica han sucedido y suceden muchos milagros, la verdadera religión es la religión católica.

Profecía es la predicción cierta de un hecho futuro y libre, que actualmente no se puede prever, porque depende de la exclusiva voluntad de Dios y de la libertad de los hombres. Las profecías son milagros de orden intelectual. La predicción de un eclipse solar no es una profecía, porque el eclipse puede preverse naturalmente, ya que está sujeto a las leyes de la naturaleza.

Sólo Dios puede conocer el futuro libre y sólo Él puede dar a conocer al profeta un acontecimiento futuro naturalmente imprevisible. La profecía es, por tanto, clara señal de la intervención de Dios y garantía absoluta de profesar la verdadera religión. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se anuncian hechos futuros y libres, científicamente comprobados posteriormente.

Los milagros científicamente comprobados en la historia de la Iglesia y las profecías cumplidas con exactitud en la vida de Nuestro Señor Jesucristo, ratifican el carácter sobrenatural y divino de la religión cristiana, única verdadera religión revelada por Dios a los hombres.

Romper con las cadenas

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Los nueve millones de niños y niñas, esclavos viven alejados de sus familias, de sus amigos, no reciben educación ni tienen acceso a la salud. Tampoco saben lo que es jugar o divertirse. Lo único que conocen es el trabajo, la escasez y el maltrato.

Los misioneros salesianos en África, Asia y América se enfrentan a esta dura realidad. Trabajan mano a mano con las Administraciones, hacen campañas para sensibilizar a las familias y a los patronos de los derechos de los menores, crean centros de acogida para que los niños y niñas tengan lugares seguros y donde encuentren una familia que los apoye y los cuide… »Tratamos de que recuperen su vida, reciban cariño, recuperen la capacidad de confiar en otros y sepan qué es tener una familia», explican los misioneros que trabajan con estos menores. Pero la herramienta más importante para romper con las cadenas de la esclavitud de los menores es la educación.

Los niños, niñas y jóvenes que han vivido en situación de esclavitud tienen una oportunidad de aprender y formarse para tener un oficio que les permita cambiar su futuro. La educación es la única herramienta que ayuda a la transformación de las personas y al desarrollo futuro de las comunidades.

Miguicas 216

Padre Martínez m.C.R.

La visitación de la Virgen María* Yo lo veo así: El Estado moderno quiere someter a la Iglesia. Quiere imponer su ideología. Sus mentiras.

* San Pablo escribe a los Romanos: «A los que aman a Dios, todo le sirve para el bien». Nunca hagamos el mal.

* Dios nos ha hecho libres para que colaboremos con Él en la forja de nuestra santidad y la salvación de las almas.

* Los vándalos democráticos luchan a brazo partido contra la justicia y la verdad. Dios lo ve todo. Y nadie se burla de Dios.

* Que no somos del mundo, señores. Que al mundo, secularizado y endemoniado, debemos combatirlo. Como los Macabeos.

* Nietzsche, en su locura dijo: «Dios ha muerto». Los locos actuales quieren arrancar de la conciencia del hombre su dependencia de Dios. Están endemoniados.

* «Todo pecado es una verdadera estupidez (vera stultitia, dice Santo Tomás) cometido contra la recta razón, pues por el goce desordenado de un bien creado y finito se pierde el bien infinito de la eterna felicidad».