descarga

Los nueve millones de niños y niñas, esclavos viven alejados de sus familias, de sus amigos, no reciben educación ni tienen acceso a la salud. Tampoco saben lo que es jugar o divertirse. Lo único que conocen es el trabajo, la escasez y el maltrato.

Los misioneros salesianos en África, Asia y América se enfrentan a esta dura realidad. Trabajan mano a mano con las Administraciones, hacen campañas para sensibilizar a las familias y a los patronos de los derechos de los menores, crean centros de acogida para que los niños y niñas tengan lugares seguros y donde encuentren una familia que los apoye y los cuide… ”Tratamos de que recuperen su vida, reciban cariño, recuperen la capacidad de confiar en otros y sepan qué es tener una familia”, explican los misioneros que trabajan con estos menores. Pero la herramienta más importante para romper con las cadenas de la esclavitud de los menores es la educación.

Los niños, niñas y jóvenes que han vivido en situación de esclavitud tienen una oportunidad de aprender y formarse para tener un oficio que les permita cambiar su futuro. La educación es la única herramienta que ayuda a la transformación de las personas y al desarrollo futuro de las comunidades.