Miguicas 315

«No creáis que he venido a abolir la Ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos».

Padre Martínez m.C.R.

* El ayuno no es tanto parquedad en los alimentos sino privación de los vicios (Arzobispo Héctor Aguer).

* Solamente se pierde el que quiere perderse. La bondad de Dios es siempre mayor que nuestra culpa.

* Los judíos talmúdicos que no creen en el Cielo eterno, luchan por establecer en la tierra un paraíso terrenal: “Paraíso marxista, Paraíso de igualdad, fraternidad, libertad, Estado de Bienestar”.

* “Abrirá el paso para ocupar la cabeza del magno grupo de naciones que hablan y rezan en castellano, a la Madre España, a quien Dios, quizás, depare así la gloria de un nuevo Lepanto” (José Ungría).

* Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, la oscuridad cayó sobre toda la tierra hasta la hora nona. El velo del Templo se rasgó por medio. Jesús, dando un fuerte grito, dijo: “Padre, en tus manos pongo mi espíritu”.

* Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: “Verdaderamente, Este era Hijo de Dios”.

* “Como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado -porque aquel sábado era muy solemne-, los judíos rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con él. Pero al llegar a Jesús, como le hallaron ya muerto, no le quebraron las piernas.

El octavo día 110 – CRISTO, LUZ PARA LOS HOMBRES Y PARA LOS PUEBLOS (IX)

SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

El ateísmo se está convirtiendo en muchas partes del mundo, y algunos quieren que también se convierta en nuestra patria, en la forma de convivencia y por lo mismo, prácticamente para la mayoría del pueblo, en forma de vida. A este propósito, no será inoportuno recordar que, cuando terminó el Concilio, el episcopado español expuso con cierta solemnidad las orientaciones de la Iglesia acerca de la vida política y social que habrían de inspirar el perfeccionamiento de la sociedad española y de sus formas institucionales. Sobre el modo de hacerlo, el episcopado declaraba que no se sentía facultado para emitir ningún juicio autoritativo. Invitaba entonces a que opinasen y deliberasen sobre el asunto los que legítimamente participan en la vida pública, con amoroso respeto a los anhelos e indicaciones de todos los conciudadanos, sin que nadie canonice sus opiniones preferidas, y sin que nadie condene, con ligereza, en nombre del Evangelio, las soluciones ajenas. Supuesta -añadía el episcopado- la voluntad operante de perfeccionamiento, la jerarquía no ve que ni la estructura de las instituciones político-sociales, ni el modo general de su actuación, estuviesen en disconformidad sustancial con los derechos fundamentales de la persona y de la familia y con los bienes que atañen a la salvación de las almas.

“Pero, y la adición es importante, pensando en el futuro, estos dos motivos de orden moral y sobrenatural nos obligarían a rechazar de antemano, bien un sistema de arbitrariedad opresora, bien un sistema fundamentado en el ateísmo o en el agnosticismo religioso, en contra de la profesión de fe de la mayoría de los españoles. Es nuestro deber amonestar a todos los fieles para que de ninguna manera, ni con ningún pretexto, contribuyan a fortalecer las condiciones que pudieran facilitar la implantación de tal sistema”.

Semillicas 317

«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el Cielo».

Padre Cano, m.C.R.

* “Someteos a Dios y enfrentaros con el diablo, que huirá de vosotros” (Santiago 4, 7).

* Ningún santo nació santo. Con la gracia de Dios y su esfuerzo y sacrificio alcanzó cumplir la voluntad de Dios.

* Estoy en el confesionario de la Iglesia del Santísimo Sacramento. Entre una niña y, desde el fondo del templo, lanza con la mano un beso a Jesús. Su hermano me dice que tiene dos años.

* “Aquella España que ni a unos ni a otros nos gustaba, nos empujó a la Revolución. Esta vino a romper con aquellos años tristes de decadencia para cambiar la suerte de nuestra Patria. Nuestra guerra, en los dos bandos, fue una lucha por nuestra liberación” (Francisco Franco Bahamonde).

* Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.

* “Desde la hora sexta la oscuridad cayó sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: “¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní”, esto es, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

* Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo: “Tengo sed”. Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: “Todo está cumplido”.

DEFENSA de la HISPANIDAD 27

Ramiro de Maeztu

EL SENTIDO DEL HOMBRE EN LOS PUEBLOS HISPÁNICOS (VI)

El humanismo moderno (2) 

La otra alternativa es concluir con lo bueno y con lo malo, suponiendo que no son sino palabras con que sublimamos nuestras preferencias y nuestras repugnancias. No hay verdad ni mentira, porque cada impresión es verdadera, y más allá de la impresión no hay nada. No hay bien ni mal. La moral es sólo un arma en la lucha de clases. Lo bueno para el burgués es malo para el obrero, y viceversa. Nada es absoluto, todo es relativo. Esto es todavía humanismo, porque el hombre sigue siendo la medida de todas las cosas. Pero no hay ya medidas superiores, porque desaparecen los valores, y el hombre mismo, al reducir el bien y la verdad a la categoría de apetitos, parece como que se degrada y cae en la bestia, con lo que apenas es ya posible hablar de humanismo.

 Ni este bajo humanismo materialista, ni el otro del orgullo y de las supuestas superioridades «a priori», han penetrado nunca profundamente en el pueblo español. Los españoles no han creído nunca que el hombre es la medida de las cosas. Han creído siempre, y siguen creyendo, que el martirio por la justicia es bueno, aun en el caso de sentirse incapaces de sufrirlo. Nunca han pensado que la verdad se reduzca a la impresión. Al contemplar la fachada de una casa saben que otras gentes pueden estar mirando el patio y les es fácil corregir su perspectiva con un concepto, cuya verdad no depende de la coherencia de su pensamiento consigo mismo, sino de su correspondencia con la realidad de la casa. Lo bueno es bueno y lo verdadero, verdadero, con independencia del parecer individual. El español cree en valores absolutos o deja de creer totalmente. Para nosotros se ha hecho el dilema de Dostoievski: o el valor absoluto o la nada absoluta. Cuando dejamos de creer en la verdad, tendemos la capa en el suelo y nos hartamos de dormir. Pero aún entonces guardamos en el pecho la convicción de que la verdad existe y de que los hombres son, en potencia, iguales. Habremos dejado de creer en nosotros mismos, pero no en la verdad, ni en los otros hombres. El relativismo de Sancho se refiere a una aristocracia. Es posible que no haya habido nunca caballeros andantes, tal como se los imaginaba su señor Don Quijote. Pero en el bien y en la verdad no ha dejado de creer nunca el gobernador de Barataria.

Mostacicas 247

BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA

Don Manuel

* “El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano” (Benedicto XI).

* Podréis fiaros y aceptar sin reservas lo que os digo: “que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores” (1ª Timoteo 1, 15).

* ¡Ha llegado el día! José Agustín San Zhan Chen ha recibido los Sacramentos del Bautismo, Confirmación y Comunión el mismo día. Demos gracias a Dios ¡Viva Cristo Rey!

* “Carlos V fue el político que más sincera y firmemente creyó en la unidad europea, en los Estados Unidos de Europa que hoy tan ansiosamente se desean y que son, probablemente una quimera” (Menéndez Pidal).

* Ha puesto su confianza en Dios; que se salve ahora, si es que de verdad le quiere, ya que dijo: “Soy Hijo de Dios”.

* Jesús decía: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen” Uno de los malhechores le insultaba: “¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!” Pero el otro le reprendió, diciendo: “¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena?

* Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho. Y decía: “Jesús, acuérdate de mí cuando vayas a tu Reino”. Jesús le dijo: “Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso”.