ciencia y feManuel Mª Domenech Izquierdo

El Proceder Científico

La actividad científica, sobre todo en fisicomatemática, pero también en las demás ciencias que, modernamente, pretenden asemejarse a la primera, consiste en lo siguiente: En el panorama de las apariencias sensibles, la mente humana es capaz de concebir sistemas. La palabra “sistema” viene de “syn-histemi”, “yo junto”, o mejor, “yo coloco (histemi) juntamente (syn)”. Pues bien, la mente une las cosas por medio de las relaciones. Aristóteles enseñó que el fundamento de la relación es la cantidad, como la mitad y el duplo, y la acción y pasión, como del que hace a lo hecho. (7) Por eso se define modernamente en los libros, que un sistema es un conjunto de elementos interrelacionados. Por ejemplo, una palanca, su punto de apoyo y las fuerzas que actúan, constituyen un Sistema.

Cuando las relaciones se limitan a proporciones y se aprende a hacer mediciones precisas, entramos en los dominios de la fisicomatemática. Si el entendimiento humano es capaz de descubrir ciertas relaciones cuantitativas entre medidas efectuadas sobre los componentes de un sistema, decimos que se ha descubierto una ley física. Por ejemplo, en una palanca, la fuerza por su brazo es igual a la resistencia por el suyo. El entendimiento humano necesita siempre de la imaginación, y al considerar una ley física, ponemos algo en la imaginación que normalmente no tiene nada que ver con la realidad. Esto ocurre cua.ndo pensamos en los electrones imaginando algún tipo de bolita. Este soporte, que la imaginación fabrica bajo una ley física, se llama ent.re los físicos “modelo”, y consiste en una representación imaginaria de un sistema simplificado que funciona cuantitativamente de la misma manera que el sistema analizado. En el pie y el antebrazo humanos, tenemos palancas que cumplen exactamente la ley que hemos puesto como ejemplo, siendo el pie y el antebrazo humanos mucho más que un par de palancas.

Un ejemplo aclarará mucho lo que venimos tratando. Podemos simplificar la geografía de una comarca con el modelo de un piano. En él se cumplen las mismas leyes geométricas que en la realidad la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, los cuadrados levantados sobre las hipotenusas tienen la misma área que la suma de los levantados sobre los catetos de los triángulos rectángulos. También nos sirve para trasladar afirmaciones del plano a la realidad: si entre dos puntos del plano hay doble distancia que entre ot.ros dos, eso mismo ocurre entre los cuatro puntos correspondientes de la realidad.

Imaginemos pues que tenemos dibujado un plano completo: carreteras, ríos, casas, líneas eléctricas etc. Ahora bien, por más que contemplemos un plano de una comarca desconocida. nunca podemos adivinar la sensación que nos producirá el llegar a la comarca y ver la belleza de su paisaje tal como es. Un plano nunca expresará toda la realidad. Sucede muchas veces que si las diferentes altitudes sobre el nivel del mar de un mapa, se pintan con colores verdes o marrones de diferente luminosidad, llegamos a un sitio esperando encontrar prados y hallamos páramos, o trigales y hallamos bosque.

Lo realmente importante es entender aquí que el paisaje arbitrario que imaginamos al ver un plano de un lugar nunca visitado, casi no tiene nada que ver con la realidad que ahí existe. Pues bien, ese es el error de casi todos los científicos, incluso de los más importantes, desde el Renacimiento hasta muy entrado el siglo XX.

El mayor peligro está en pensar que la verdadera realidad de la cosa es ese modelo inventado para agilizar la comprensión del comportamiento de los sistemas naturales, y que sirve de soporte imaginativo a los cálculos que se realizan con las medidas tomadas para a su vez determinar otras que resultan así adivinadas por la ciencia. (8)

Pensar que es más real lo que se imagina que lo que se ve, es la puerta, y de hecho lo ha sido, para el escepticismo y el idealismo gnoseológicos. Lo sensible se cuantifica, lo cuanto se cualifica arbitrariamente y el desencanto que se produce cuando se constata que las cualidades imaginadas no coinciden con las que perciben directamente los sentidos, conduce al escepticismo. Entonces se piensa que los sentidos nos engañan.

Lo que se toma por realidad, en esa fase primitiva, es lo que la imaginación pone de cualidades arbitrarias como soporte imaginativo mientras calcula o ensaya con el modelo matemático abstracto. Se toma como realidad aquello que uno se representa para explicar fenómenos. La misma palabra re-presentación, tan utilizada en el lenguaje científico, sugiere volver a presentarse lo abstracto cuantitativo, rellenándolo con la imaginación de nuevas sensaciones arbitrarias.

Ensuciar la abstracción matemática con nuevas imágenes es volver atrás, aunque ello es útil a la ciencia, ya que viene a ser como la realización de un modelo que se puede usar como los que se construyen para simular el comportamiento de algún prototipo. Pero debemos advertir que ese modelo es válido solamente en la imaginación, que si está bien adiestrada, puede realizar las pruebas oportunas con él, muy económicamente, por cierto. Pero el hombre que con ello trabaje, debe tener conciencia de que está tratando con algo completamente ilusorio.

Los actuales planes, llamados de educación, son más bien de capacitación profesional, incluso los universitarios. Con ellos se crea en la imaginación de los alumnos, un sistema de imagen en que está lejos del ser, porque no son imágenes naturales, sino abstracciones de segundo grado coloreadas con cualidades arbitrarias.

En resumen, en el método científico, una vez abstraídas las relaciones cuantitativas de los hechos observados, y creadas las entidades mentales como soporte de las magnitudes de cada especie, se rellenan de nuevo de sensibilidad, coloreándolas, configurándolas y atribuyéndoles realidad existencial y esencial, lo cual es completamente falso e ilusorio.

(7) Suma Teológica I q28 a4 c

(8) No falta más que hacer intervenir el tiempo entre las magnitudes medidas y calcular alguna para un momento futuro, para tener la presunción de que se pueden hacer profecías.