alba cerecedaRvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 164, julio-agosto de 1992

La Unión Seglar estuvo presente en la canonización de San Claudio de la Colombiere. Nuestros dos representantes vinieron llenos del espíritu que se respiró en toda la ceremonia de la canonización.

El nuevo Santo nos va a dictar los puntos de la meditación de este mes.

Cómo debemos tratarnos entre nosotros.

“Es necesario ser pacientes con buena fe y dulce como Jesucristo hasta el fondo del alma. Le recomiendo esta virtud sobre todas las cosas; es preciosa a los ojos de Dios. Es dulce hablar de lo que se ama pero más dulce con Jesucristo dentro de su corazón. Dios está en medio de nosotros y parece que no le reconocemos. Está en nuestros hermanos y quiere ser servido en ellos, amado y honrado, y nos recompensará más por esto que si le sirviéramos a Él en persona. Que cada uno considere en su hermano a Jesucristo.”

Dichosa Unión Seglar si cada uno de nosotros se propusiera obstinadamente conseguir este ideal. El mundo enfermo por falta de caridad abriría los ojos ante muchos de la Unión Seglar, y exclamaría al comprobar la verdad de nuestra fe cristiana como en los tiempos antiguos: “Mirad cómo se aman.”

Imitación de Cristo.

“Las principales virtudes que se pretenden honrar en Él son: una amor muy grande a Dios, su Padre, junto a un respeto muy profundo a la humildad más grande que hubo jamás; una paciencia infinita en la adversidad; una contrición y un dolor extremo por los pecados de que se había cargado; la confianza de un hijo tiernísimo acompañada de la confusión de un grandísimo pecador; una compasión muy sensible por nuestras miserias y un amor inmenso a pesar de esas mismas miserias y de todos los afectos dichos, cada uno de los cuales sentía en el mayor grado posible; una igualdad inalterable, causada por una conformidad perfecta en la voluntad de Dios que no era turbada por ningún acontecimiento contrario…”

Admirable enumeración de las virtudes contempladas en el Sagrado Corazón por el Santo, que nos invita a caminar en el ejercicio de esas mismas virtudes para imitarle.

Paz del alma.

“Sólo se encuentra la paz en el total olvido de sí mismo. Es necesario que nos resolvamos a olvidarnos hasta de nuestros intereses espirituales) para no buscar más que la pura gloria de Dios.” “Desde este momento protesto sinceramente que deseo olvidarme de mí mismo y de todo lo que pueda tener relación conmigo para remover el obstáculo que pudiera impedirme la entrada en ese divino Corazón, que tenéis la bondad de abrirme y donde deseo entrar para vivir y morir en él, con vuestros más fieles siervos, penetrado enteramente y abrasado de vuestro amor.”

Es nuestro egoísmo, la adoración de nosotros mismos los que nos hace perder la paz, que debe reinar en el corazón de los que quieren seguir a Jesucristo.

Esperanza invencible.

“Para mí es seguro que nunca será demasiado lo que espero de Ti y que nunca tendré menos de lo que hubiere esperado y de que esperaré siempre estoy cierto, porque espero también esa esperanza invariable.”

Que sea nuestra reparación continuarla, “Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío, porque espero en vuestro amor para conmigo.”