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Protección Maternal

Jamás podrá compararse criatura alguna con el Verbo encarnado y Redentor; pero así como el sacerdocio de Cristo es participado tanto por los ministros sagrados cuanto por el pueblo fiel de formas diversas, y como la bondad de Dios se difunde de distintas maneras sobre las criaturas, así también la mediación única del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas diversas clases de cooperación, participada de la única fuente.

La Iglesia no duda en confesar esta función subordinada de María, la experimenta continuamente y la recomienda a la piedad de los fieles, para que, apoyados en esta protección maternal, se unan con mayor intimidad  al Mediador y Salvador. (Lumen Gentium 62)

Seguir a Jesús

Y Jesús dijo a sus discípulos: En verdad os digo: “¡qué difícilmente entra un rico en el reino de los cielos!” De nuevo os digo: “es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que entre un rico en el reino de los cielos”. Oyendo esto, los discípulos se quedaron estupefactos y dijeron: “¿Quién, pues, podrá salvarse? Mirándolos, Jesús les dijo: “para los hombres, imposible, más para Dios todo es posible”. Entonces, tomando Pedro la palabra, le dijo: “Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿Qué tendremos?” Jesús les dijo: “En verdad os digo que vosotros, los que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente sobre el trono de su gloria, os sentaréis también vosotros sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo el que dejare hermano o hermana, o padre o madre, o hijos o campos, por amor a mi nombre, recibirá el céntuplo y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán los postreros, y los postreros, primeros. (Mateo 10, 23-30)

La mujer más piadosa que el hombre

La mujer es más piadora que el hombre. “El piadoso sexo femenino” de que habla la Liturgia. En una ciudad europea se hizo una encuesta con un fuerte premio en metálico para la mejor respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por qué en las cárceles hay más hombres que mujeres? La pregunta no puede estar mejor hecha. Hace años, cuando yo trabajé en las cárceles, más de un 90 por 100 de los presos eran hombres y menos de un 10 por 100, mujeres. Hoy con el desmadre universal que padecemos, el número de mujeres habrá aumentado, pero aun así y todo, las mujeres serán menos que los hombres. La respuesta premiada decía: “En las cárceles hay más hombres que mujeres, porque en las Iglesias hay más mujeres que hombres”. La respuesta tampoco puede estar mejor dada. Dice San Pablo que “la piedad es útil para todo” (1 Tim. 4, 8). Las mujeres, más piadosas, evitan más los pecados y los crímenes que los hombres, y así hay menos en la cárcel. (P. Jesús González-Quevedo, s.i.)

China

En China, los católicos, en respuesta a la destrucción “administrativa” de cruces, ordenada por los comunistas, sobre los lugares de culto cristianos, en la provincia de Zhejiang fabrican millares de ellas… Nuevas fotos (algunas publicadas en el “Salón Beige” son prueba de la extraordinaria resistencia de los cristianos chinos, católicos y protestantes, y de su ¡indefensa de la Cruz! Un magnífico ejemplo para meditar y en el que nos podemos inspirar.

NO DIGAS. . .

No digas Padre, si cada día no te portas como un hijo…

No digas nuestro, si vives aislado en tu egoísmo…

No digas que estás en los cielos, si tú solos piensas en cosas terrenas…

No digas santificado sea tu nombre, si no lo honras…

No digas venga a nosotros tu reino, si lo confundes con el éxito material…

No digas hágase tu voluntad, si no la aceptas cuando es dolorosa…

No digas danos hoy nuestro pan, si no te preocupas por la gente con hambre…

No digas perdona nuestras ofensas, si le guardas rencor a tu hermano…

No digas no nos dejes caer en la tentación, si por tu parte, no pones ningún cuidado…

No digas líbranos del mal, si tú no tomas partido contra el mal…

No digas amén, si no has tomado en serio las palabras de esta oración…

AMÉN.

 

 

 

La mujer

Edith Stein

Además debe decirse que también las profesiones, que por sus exigencias objetivas no corresponden al carácter femenino y más bien deberían considerarse como específicamente masculinas, sin embargo tomadas en sus condiciones concretas del ser, pueden genuinamente ejercerlas las mujeres. El trabajo en una fábrica, en una oficina comercial, en las administraciones estatales o municipales, en las asambleas legislativas, en un laboratorio químico o instituto matemático – todo esto exige la capacidad para un material muerto o intelectualmente abstracto. Pero en la mayor parte de los casos se trata de un trabajo que se lleva juntamente con otras personas, por lo menos en la misma sala, a menudo en colaboración con otros. Y por eso se da la oportunidad para el desarrollo de las cualidades femeninas.

El verdadero tesoro de África

“Yo creo que Europa y Occidente deben reencontrar el sentido de la familia mirando aquellas tradiciones de África que nunca han sido abandonadas. En mi continente la familia constituye el crisol de valores que irriga toda la cultura, el lugar de transmisión de las costumbres, de la sabiduría, de los principios morales. Sin la familia, no hay ni sociedad ni Iglesia. En la familia los padres transmiten la fe. Es la familia la que pone los fundamentos sobre los que estructuramos el edificio de nuestra existencia. La familia es la pequeña Iglesia donde comienza nuestro encuentro con Dios, donde aprendemos a amarle y a tener una relación personal con Él. Mi padre me enseñó a amar mucho a la Virgen María. (Cardenal Robert Sarah)