testigosjehovaObra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

ORIGEN DE LO TESTIGOS DE JEHOVÁ

Los testigos de Jehová se llaman así a partir de 1931. Su historia se remonta al siglo pasado, cuando el pastor protestante Charles Taze Russell, de los Estados Unidos, reunió a un grupo de amigos para estudiar la Biblia, llegando al convencimiento de que hasta él, nadie la había interpretado correcta-mente. De acuerdo con sus estudios bíblicos anunció que el fin del mundo tendría lugar en el año 1914. El tiempo se encargó de demostrar su error; ya que ese año de 1914 no se acabó el mundo. Después de nuevos cálculos Russell y su sucesor Rutherford lo anunciaron para el 1918 ó 1925 y tampoco esta vez acertaron.

COMENTARIO: Cuando nos vengan propagandistas de doctrinas extrañas, pongamos en práctica el consejo de San Pablo a los gálatas: «Si nosotros mismos o un ángel bajado del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡fuera con él! Lo que os tenía dicho os lo repito ahora: Si alguien os anuncia un evangelio distinto del que recibisteis, ¡fuera con él!»

(Carta de San Pablo a los gálatas, 1, 8-9).

La razón de esta advertencia de San Pablo es porque la revelación pública de Dios terminó con los Apóstoles y ya entonces habían surgido falsos profetas.

1 ORIGEN DE LA IGLESIA CATÓLICA

Nuestro Señor Jesucristo dijo a San Pedro: «Ahora te digo yo: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder de la muerte no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de Dios; así, lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo» (San Mateo, 16, 18-19).

Jesucristo funda su Iglesia

Jesús predicó al pueblo de Israel. De entre los discípulos eligió a los doce Apóstoles formando así el nuevo pueblo de Dios. Más tarde, los pondría como guías y pastores de sus hermanos, dándoles entre otras, estas misiones:

A) «Id y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo…» (San Mateo, 28, 19).

B) «Recibid el Espíritu Santo: a quienes les perdonéis los pecados les quedarán perdonados…» (San Juan, 20, 23).

C) Y en la noche del jueves antes de su Pasión, convirtiendo el pan en su cuerpo y el vino en su Sangre, les ordenó: «Haced lo mismo en memoria mía» (San Lucas, 22, 19).

JESUCRISTO CONFIRIÓ A PEDRO El GOBIERNO DE SU IGLESIA

Diálogo con Pedro

«Después de comer, le preguntó Jesús a Simón Pedro:

-Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?

Contestó Pedro:

-Señor, sí, Tú sabes que te amo.

Jesús le dijo:

-Apacienta mis corderos.

Le preguntó otra vez:

-Simón, hijo de Juan, ¿me amas?

Contestó:

-Señor, sí, Tú sabes que te amo.

Jesús le dijo:

-Apacienta mis ovejas.

Le preguntó por tercera vez:

-Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?

Entristeciese Pedro, porque le dijo por tercera vez ‘¿me quieres?’, y le contestó:

-Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te quiero.

Jesús le dijo:

-Apacienta mis ovejas».

(San Juan, 21, 1518).

Pedro murió en Roma siendo obispo de la ciudad. Su sucesor como obispo, es igual-mente su sucesor como Papa. Así lo ha entendido desde el principio la Iglesia. Se conservan los nombres de todos los Papas, desde San Pedro hasta Francisco.

LA BIBLIA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ ESTÁ INCOMPLETA Y ADULTERADA

1º Porque le faltan los siguientes libros: Tobías, Judit, los dos de los Macabeos, el Eclesiástico, Sabiduría y Baruc.

2º Porque al deformar la traducción de los textos bíblicos, como veremos, por ejemplo, al hablar de -la divinidad de Jesucristo y de la Eucaristía, han adulterado el mensaje de Jesucristo.

2 LA BIBLIA CATÓLICA ESTÁ COMPLETA Y SIN ERRORES

«La Santa madre Iglesia, fiel a la fe de los Apóstoles, reconoce que todos los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos; en cuanto que escritos por inspiración del Espíritu Santo (Jn 20, 31; 2 Tim 3; 2 Pe 1, 19-21; 3, 15-16), tienen a Dios como autor, y como tales, han sido confiados a la Iglesia. En la composición de los Libros Sagrados, Dios se valió de los hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería» (Constitución «Dei Verbum». Vaticano II).

La Iglesia católica recibe con reverencia los libros del Antiguo Testamento (en total 45), porque sus autores fueron inspirados por Dios. Con la Encarnación de Jesús, cumplimiento de todas las profecías del Antiguo Testamento, llegamos al centro y quicio de toda la Revelación de Dios. Algunos discípulos del Señor, inspirados por Dios, escribieron en el seno de la Iglesia los Evangelios y demás libros del Nuevo Testamento (21 libros) para atender las necesidades de la fe y de la vida de los cristianos que se multiplicaban prodigiosamente. Por lo que la Iglesia ha sido constituida por Dios depositaria y servidora de la Sagrada Escritura.

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ NIEGAN LA DIVINIDAD DE JESUCRISTO

En la Biblia de los testigos de Jehová, Juan 1. 1, leemos: «En (el) principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios y Ia Palabra era un Dios».

COMENTARIO: Para llegar los testigos de Jehová a la conclusión de que Jesucristo no es más que un dios, es decir, un ser intermedio entre Dios y los hombres, han tenido que «deformar» el texto sagrado; como podemos observar si lo comparamos con la Biblia de Jerusalén, traducida directamente del original.

3 JESUCRISTO DIOS Y HOMBRE VERDADERO

San Juan en su Evangelio dice: “En el principio el Verbo existía y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios» (San Juan 1, 1).

EXPLICACIÓN: La Palabra o Verbo es el mismo Dios, que se hizo hombre en las entrañas de la Virgen María por obra del

Espíritu Santo y habitó entre nosotros.

Nuestro Señal Jesucristo al decir: «Va y el Padre somos uno» (San Juan, 10-30), afirma su identidad con Dios-Padre y así lo entendieron los judíos, pues cogieron piedras para tirárselas “porque siendo hombre se hacía Dios» (Jn 10, 33). San Juan confirma la divinidad de Jesucristo con frases claras y contundentes: «Sabemos que ha venido el Hijo de Dios… Ese es el verdadero Dios y la vida eterna»

(1 San Juan, 5-20).

En una de las apariciones de Jesús a sus discípulos le dijo a Tomas: «Aquí están mis manos, acerca el dedo; trae la mano y pálpame el costado. No seas desconfiado, ten fe». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!» (San Juan, 20, 27-28). Hermosa confesión de fe en la divinidad de Jesús ésta que hace el Apóstol Tomás.