vida religiosaPadre Jesús González-Quevedo, S.I.
Salamanca, 1971

En la nueva y magnífica vida del P. Arintero, su autor, Arturo Alonso Lobo, O.P., gran teólogo y gran conocedor de la vida espiritual, dedica un capítulo, «El director dirigido» (17), a relatar el influjo benéfico de estas almas sobre ·el «insigne restaurador de los estudios místicos ·en España».

El fenómeno es conocido, pero· nunca será ponderado suficientemente. El mismo autor nos habla de Santa Teresa y sus confesores. El influjo de ésta es prodigioso. Ella misma nos cuenta que todas las religiosas de las casas por ellas fundadas, llevaba ya ocho, exceptuadas una o dos: en cada casa, llegaban a la contemplación perfecta, y que en todas las casas había «Una o dos o tres» que llegaban a las cumbres de la oración (18). Testimonio asombroso para quien conozca la extraordinaria veracidad de la Santa, quien después de escribir: «Estaba toda encogida, hecha un ovillo…, sin poderme menear, ni brazo, ni pie, ni mano», se cree obligada a retractarse: «Sólo un dedo me parece podía menear de la mano derecha» (19).

Para no citar, en la misma línea, toda la historia eclesiástica, me limitaré a mencionar a San Odón (+942), segundo Abad de Cluny, y a San Bernardo de Claraval (+1153). El resurgimiento espiritual promovido por el primero, en la edad de hierro del Papado, fue tal, que en sólo un siglo pobló a toda Europa con 2.000 monasterios cluniacenses. Movimiento continuado por San Bernardo dos siglos después. El no sólo salvó la reforma cisterciense, recién iniciada, sino que fue su verdadero propagador. Al fin de sus días contaba la reforma con 350 abadías, de· las que 160 procedían de Claraval y sus filiales, muchas con centenares de religiosos. La de Claraval tuvo 700. Cifras en sí mismas fabulosas, y mucho más teniendo en cuenta la escasa población y la vida media de aquella época. A orillas del Rhin visité yo hace algún tiempo un grandioso monasterio fundado por San Bernardo. La vida media de los monjes, según me dijeron, era de treinta y tantos años.

  1. Ed. «LA VIDA SOBRENATURAL», Apart. 17, Salamanca, 1970.
  2. 18. Las Fundaciones, 4, 8; Moradas Quintas, 1, l.
  3. Vida, 61 1.