La mujer
Edith Stein
La Iglesia primitiva conocía una múltiple actividad caritativa de las mujeres en la comunidad, una potente obra apostólica de mujeres que fueron confesoras y mártires; conocía a las vírgenes consagradas al servicio litúrgico y en un oficio eclesiástico, el diaconado femenino, constituido por una especial consagración; pero tampoco entonces se introdujo el sacerdocio femenino.
Despolitización
La política es inseparable de la historia: es cliopolítica. Pero la vida política concreta gira desde hace dos siglos en torno a los partidos. Al principio, tenían escasa influencia social. Debido a la politización, cuya lógica lleva a la dominación totalitaria, que, neutralizando al pueblo lo despolitiza, existe una peligrosa partidolatría que lleva a aceptar se circunscriba la vida política al ámbito del Estado y su sociedad política, que obligan a la vida social y al pueblo a girar en torno a ellos. (Dalmacio Negro – VERBO)
La pureza
La pureza alabada en la Sagrada Escritura, glorificada por el ejemplo de Jesucristo, ensalzada por los Santos y Doctores de la Iglesia, venerable en sí mismo, sublime en sus relaciones con los ángeles, gloriosa por los combates de los que la conservan o la reconquistan.
La pureza, un vaso prodigioso pero frágil, un lirio, una perla, fruto del santo temor de Dios, fruto de un verdadero amor a Dios fuente de una conciencia delicada. La pureza, fruto de la vigilancia constante, del rigor contra sí mismo, de la oración, de la santa confesión, de la confianza filial.
La pureza fruto de la meditación de la Pasión de Cristo, de la consagración al Corazón de Jesús, de la devoción a María, de la imitación de los Santos. La pureza, fruto del horror a toda mancha, del menosprecio del mundo, de la precaución en el trato, fruto de la laboriosidad, del combate incesante y de la victoria del hombre sobre sí mismo. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)
Homosexualidad y esperanza
Hadden: A médica que cada paciente se incorpora al grupo, le dejamos en claro que no consideramos la homosexualidad como una enfermedad particular, sino como un síntoma de una constelación de mal ajuste… Anticipo que más de un tercio de los pacientes que permanecen en terapia van a experimentar una inversión de su conducta sexual, pero el tratamiento puede tener que continuar por dos años o más. (Asociación Médica Católica – AMCA)
Nada sin Dios
El Carlismo proclama como base sustancial de su Ideario político su fe en Dios Creador, Señor y Legislador tanto de los individuos como de las sociedades; en la Realeza de Jesucristo, fundamento de toda legítima autoridad, y en la Iglesia Católica, por Él fundada, única verdadera.
En su consecuencia, asume el Derecho Público Cristiano integrado por el Derecho Natural, la Revelación y el Magisterio de la Iglesia, al que, bajo su exclusiva responsabilidad, ajustará sus normas de gobierno.
Por ello el Carlismo, consecuente con el ideal de Nada sin Dios proclama que no sólo al hombre sino también a toda organización social o política alcanza la obligación de cumplir los deberes para con Dios y con la Religión verdadera, por lo que el Estado debe: a) Reverenciar públicamente a Dios como Supremo Señor y Legislador y profesar la Religión Católica, única verdadera y que además ha sido elemento determinante de nuestra nacionalidad, vínculo supremo de unidad de los pueblos hispánicos e ideal de su proyección en la historia universal. (Comunión Tradicionalista Carlista)
Eterno adolescente
La filosofía reduce el individuo a ilusión, paso en falso o estación de paso (Schopenhauer, Hegel) y la sociología es utilizada por las fuerzas dominantes para fabricar el individuo según su capricho. La religión deja de ser la experiencia suprema de la vida, de modo que el individuo tiende a perder el sentido de la responsabilidad. Nos encontramos con un individuo pasivo, frívolo e indiferente que ya “no se interesa por sí mismo” y que, a la vez, paradójicamente, “sólo se interesa por sí mismo”, como muestra el narcisismo de ese eterno adolescente en que se ha convertido. (Ana Llano Torres – RAZÓN ESPAÑOLA)
Ni matrimonio, ni familia
En una revista española puede leerse el siguiente párrafo: «Menos mal que de momento nos queda luchar por obtener el divorcio. Cuando hayamos acabado por conseguirlo, tendremos que empezar a luchar por acabar con el matrimonio».
Con esta crudeza y desgarrada sinceridad belicista se planteaba la cuestión del divorcio en 1971. Nueve años más tarde, ciertos grupos parecen considerar el caso listo para sentencia. Pero un pueblo que no ha perdido del todo el pulso no se resigna a dejar que se tomen a sus espaldas medidas extraordinariamente graves. Quiere saber con claridad qué fin se persigue con la campaña a favor del divorcio y qué formas de estrategia se ponen en juego para implantarlo a cualquier precio.
Mi intento en las páginas que siguen es contribuir a clarificar esta cuestión decisiva. Poner en claro las cosas constituye, en momentos de confusión, un deber ineludible de ciudadanía, pues los climas turbios quebrantan insalvablemente la salud del pueblo. Madrid, Mayo de 1980. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)
