Pablo

26  Pudor y castidad

Y estas mujeres laicas mundanizadas, a veces pertenecientes a alguna asociación laical católica, son las que, según dicen, “insertándose en las realidades seculares, pretenden ir transformándolas según el plan de Dios”… Puros cuentos. Estas cristianas ignoran que con su atuendo no han de limitarse a no escandalizar -que, por lo demás, también escandalizan no pocas veces-, sino que han de intentar de todo corazón agradar a Cristo Esposo, al que se entregaron sin condiciones en el bautismo; han de pretender manifestar a Jesús plenamente en ellas, también en su apariencia exterior; han de expresar del modo más inteligible su condición celestial (1ª Cor 15, 45-46), como miembros de Cristo y templos de su Espíritu; y en fin, deben pretender “abstenerse hasta de la apariencia del mal” (1ª Tes 5, 22). (José María Iraburu)

El demonio ataca a nuestras emociones

Porque el demonio puede atacar en nuestras emociones, recuerdos y sugerir ideas. Pensamientos que suponemos son nuestros… ¡no lo son!, llevándonos al error. Ataca nuestro sentido común. También puede enfermar y causar dolores corporales diversos para los que el médico no encuentra la causa. Asimismo depresión, angustias y ansiedad. Los demonios pueden impulsar ideas de suicidio, como también a separarnos de nuestra familia, de la Iglesia, de la fe. Todo lo anterior lo viví y tengo la plena convicción de que venía del demonio. Un sacerdote que me conoció antes y después de los hechos extraordinarios que viví, habla en el libro al respecto. También un psiquiatra da su juicio sobre ello. (Portaluz –MERIDIANO CATÓLICO)

Dicha del progresismo

Ser progresista por convicción tiene como consecuencia perder la fe, pues la convicción substituye a la certeza sobrenatural y la suplanta. Como dicha, o falsa dicha, tiene en su haber que son buenos tiempos para los ideales progresistas, favorecidos por el auge del situacionismo, la división producida entre la jerarquía de la Iglesia, la mala formación del clero en general, la falta, en definitiva, de sólida doctrina. Dicha del progresismo es contemplar expuesto en un documento doctrinal el Principio de lmplenitud de la ley moral. Dicha del progresismo ha sido, durante los últimos cincuenta años, la indefensión eclesial ante el marxismo cultural, por desistencia de la autoridad. (Alonso Gracián – INFOCATÓLICA)

Sangre viva de la Iglesia

Hoy del mismo modo se puede interrogar: “¿Qué cosa necesita hoy la Iglesia?”. Mártires, testimonios, es decir, Santos, aquellos de la vida ordinaria, porque son los Santos los que llevan adelante a la Iglesia. ¡Los Santos!, sin ellos la Iglesia no puede ir adelante. La Iglesia necesita de los Santos de todos los días llevada adelante con coherencia; pero también de aquellos que tienen la valentía de aceptar la gracia de ser testigos hasta el final, hasta la muerte. Todos ellos son la sangre viva de la Iglesia. Son los testimonios que llevan adelante la Iglesia; aquellos que atestiguan que Jesús ha resucitado, que Jesús está vivo, y lo testifican con la coherencia de vida y con la fuerza del Espíritu Santo que han recibido como don. (INFOCATÓLICA)

Destruir la Iglesia

Detrás hay lo que ha estado siempre: el intento de destruir la Iglesia Católica, desde dentro y desde fuera: todo servía, y desde todos los ángulos. Y este intento «constante» – «eterno», podríamos decir- responde, desde el principio de los tiempos católicos, al hacer y al quehacer del demonio, que siempre se ha servido de «ayudantes» bien humanos, visibles, terrenales…, dentro y fuera de la misma Iglesia. También por una razón: para que a él no se le vea, y no se pueda «echarle la culpa»: nunca, es un emboscado de primera clase. Pero muy eficaz, porque tiene mucho «colaborador» donde elegir. Es la eterna lucha que el demonio va a plantear a los hijos de María -la Mujer, la nueva Eva- y a los hijos de Jesús -el Hombre, el nuevo Adán-, que son los hijos de Dios. (José Luis Aberasturi)

Disforia de género

El Dr. Lappert dijo que también es importante que los sacerdotes y los líderes de la Iglesia tengan buenas relaciones de trabajo con psicólogos y psiquiatras que compartan una visión antropológica cristiana de la persona humana y que no alienten a las personas en su disforia de género. Por su parte, el Dr. Gregory Bottaro, psicólogo católico del grupo CatholicPsych, dijo “que los sacerdotes son cada vez más conscientes de la necesidad de que, cuanto más volátil sea la situación, más evidente y urgente es la necesidad de la salud mental desde una perspectiva católica”. (Dr. Lappert – RELIGIÓN EN LIBERTAD)

 

Dictadura de la felicidad

Pero sabemos que cuánta más educación sexual y anticonceptiva hay, las estadísticas del aborto van aumentando. Es curioso que la educación en la transexualidad no provoque la reafirmación en la propia naturaleza sexual, sino que siembra dudas e inestabilidades en la formación de la identidad y por eso causa más transexualidad. Además, los ejecutores de estas políticas -y esto es lo más sorprendente- se han encontrado con el beneplácito de los padres que lo «único que quieren es que sus hijos sean felices”. Los sociólogos lo llamamos la «dictadura de la felicidad» que puede llegar a justificar cualquier cosa. (Javier Barraycoa – AVE MARÍA)

Santidad en la Iglesia

Dios me concedió la gracia de volver muy fortalecida en mi fe en la Iglesia (creo que lo debo también a las oraciones de muchísimas personas que estaban rezando por mí en Rumania), porque encontré, tanto entre los Padres Sinodales, como entre los demás auditores, personas de fe verdadera, de gran solidez teológica y moral, ejemplos de vida cristiana y de profunda oración. Algunos venían de países donde muchos pagan con su vida la fidelidad hacia Cristo. Todavía hay mucha santidad en la Iglesia Católica. Dios la va a proteger, y a pesar de los ataques, las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. (María Virginia Olivera de Gristelli – INFOCATÓLICA)