Padre Martínez Cano, m.C.R.

Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ruega por nosotros.

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Jesús era inocente, el Senado político-religioso judío le condenó. Pilato firmó la sentencia a muerte y se lavó las manos. Quienes hoy persiguen a la Iglesia a muerte, son descendientes ideológicos de aquellos políticos y sacerdotes que condenaron a nuestro Señor Jesucristo. Rey de los judíos y de los gentiles.

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San Juan XXIII decía que “debía estar invariablemente alegre y, para ello, tenía que mortificarse continuamente”. Todos los santos han practicado el ascetismo, como Cristo enseñó: “Quien quiera seguirme que se niegue a sí mismo, coja su cruz y me siga”.

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San Juan dice que “Ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara” ¡Cuidado! mucho cuidado con los pensamientos. También con los pensamientos inútiles. Dios nos ha dado el entendimiento para pensar en cosas nobles, honestas, puras. Y el diablo tienta con sandeces y fantasías.

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Los que dicen que el hombre debe usar la razón y despreciar la fe católica integrista ¿Qué razones tienen para asesinar cada año unos cincuenta millones de niños y niñas inocentes, mediante el aborto? Holocausto permanente de los niños indefensos. ¡Cobardes!

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La Iglesia nunca ha pretendido la absorción del Estado. Fue la Iglesia quién separó las dos potestades. Sí, ha de haber subordinación a la ley natural y a la divina. Es el democratismo quién absorbe todo. Es el absoluto totalitarismo.