natividad mariaIldefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

1º Fuente de gracias actuales. -Penetremos, pues, un poco más en el interés santo que debe movernos a practicar esta devoción al Sagrado Corazón de Jesús por medio del Inmaculado de Ma­ría. -Para eso, recuerda las grandes promesas que el Corazón de Jesús tiene hechas a sus devotos… ¡Cuán dignas son de que las conozcas y medites muy despacio!–Reduzcámoslas a tres grupos: a las gracias actuales…, a la gracia santificante… y a la gracia final o la que ha de merecernos la posesión de Dios en el Cielo.

Todas las almas, aun las más santas, necesitan de esos auxilios divinos, llamados gracias actuales, sin las que no es posible practicar acto alguno sobrenatural y meritorio. -Estas gracias son, sin duda, un regalo cariñosísimo de la bondad divina…, pues sin merecerlas el hombre, Dios se, las da abundantemente y generosamente. La fuente de donde brotan, es el mismo Corazón Divino de Jesús, que de este modo nos manifiesta sin cesar, el amor que nos tiene… y el canal por donde descienden, es siempre la Santísima Virgen, en cuyo purísimo Corazón se encuentran todas esas gracias, como represadas y depositadas…, para luego repartirlas entre las almas. -¿Comprendes bien a dónde has de ir a buscar estas gracias?… No al trono de la justicia, pues de justicia nada se te debe…, sino al trono de la bondad y misericordia del Corazón mismo de Dios; pero… ese trono, ¿cuál es?… ¿dónde está?… ¿dónde encontrarlo fácilmente?… Es evidente, que en el Corazón Inmaculado de tu Madre querida.

Todo, pues, depende de ti…, el que sepas y quieras ir a esa fuente…, a ese depósito, a buscar esas gracias que necesitas… y que Dios está deseando darte… y te las da en miles de ocasiones aún sin tú pedírselas.

Pero mira, medita bien en este punto. -Dios siempre te concede suficientísimas gracias actuales conforme a tu estado y condición…, de suerte que por parte suya, nunca queda el que tú te salves o te condenes…, te santifiques o te endurezcas en el pecado…; esto depende únicamente de ti…, porque tú, con tu conducta…, con tus correspondencias a esas gracias, puedes hacer que sean eficaces o ineficaces… y aún totalmente inútiles. Nunca olvides que esto solo depende de ti… sólo a ti se te imputarán algún día tus caídas y pecados…; sólo a ti se te pedirá cuenta estrechísima del uso o del abuso…, del aprecio o desprecio que hiciste de tales gracias… ¿Quién no querrá, pues, convertir en eficaces y aprovechables las gracias que Dios le concede?…

He aquí el interés principal de esta magnífica devoción… –La devoción al corazón de Jesús por medio del Corazón de María te facilita… y en Cierto modo te asegura esto…:si tu alma sabe encerrarse en esos Corazones de Jesús y de Ma­ría…, no hay duda que sabrá aprovecharse de las gracias riquísimas que se la concederán…, no porque se la quite el uso de su libertad, sino porque el Corazón» de Jesús multiplicará sus gracias y la dará precisamente aquellas a las cuales, Él sabe que mejor el alma ha de corresponder.

¿No es esto lo que salta a la vista al leer las promesas del divino Corazón?… ¿No te has fijado en la multitud y variedad de gracias que allí se prometen, como si así quisiera el Corazón de Jesús asegurar su eficacia?

Recuerda las promesas que hace para los pecadores…, aún los más endurecidos…, para las almas tibias y frías para las fervorosas que aspiran a la santidad para los seglares…, para las Comunidades religiosas…, para los individuos y familias y naciones…. para los sacerdotes y apóstoles…; a todos promete, ha ya sólo una lluvia abundantísima de gracias, sino lo que es más importante, la eficacia de las mismas.

Él hará que para sus devotos, esas gracias no sean inútiles y vacías… ¡Oh! ¿Puedes pensar nada más importante…, nada que tanto interesa a tu alma como esto?… ¿Cómo no lanzarte hasta por ese interés a tener esta verdadera y sólida devoción?… -Suplica al Corazón de la Virgen que así te la enseñe…, que allí aprendas a conocer y a amar al divino corazón de Jesús.

La gracia santificante. -Es como una consecuencia del punto anterior. -A esas gracias actuales convertidas en eficaces por esta devoción ha de corresponder necesariamente en las almas un aumento grande de su vida espiritual, que es lo que se llama la gracia habitual…, la gracia permanente…, la gracia santificante.

Ya hemos visto, en otras meditaciones, algo sobre ella…, pero nunca habrá sido demasiado. – Por eso recuerda lo ya dicho, que esta gracia es ciertamente la vida del alma…, que sin duda es un rico tesoro…, más aún, es tu capital…, es tu fortuna personal…, la única que posees…, la única que te valdrá y te acompañará algún día ante el tribunal de Dios.

Él te concedió la primera gracia en el santo Bautismo…, fue como el capital inicial que puso en tu alma, para que lo aumentaras con tus buenas obras… y singularmente con la recepción amorosa de los Santos Sacramentos… ¿Y qué has hecho tú?… ¿Cómo está ese capital en tu corazón?… ¿perdido?… ¿parado?… ¿o está produciendo el interés debido que le aumenta sin cesar?

Dichosa de tu alma si es así… Desgraciada de ella si es al contrario. -La devoción al Corazón de Jesús y al de Ma­ría, asegura esta vida…, este crecimiento del alma… -La práctica fundamental de esta devoción, es el amor…, es un puro ejercicio de amor de Dios… Y el amor de Dios es el que lleva… y conserva y aumenta la gracia en el alma.

Decía Santa Catalina: «Que si una gota de amor de Dios pudiera caer en el infierno le convertiría en Cielo… y a todos los demonios los transforma­ría otra vez en ángeles… -Pues ¿qué no hará en un alma la práctica del amor en la que consiste esta devoción? -¿Qué extraño será que se cumplan en ella sus promesas dulcísimas que así lo aseguran? -A un asfixiado, se le devuelve la vida restableciendo el movimiento de su aparato respiratorio…; a un cardíaco se le inyecta una substancia que acelere e impulse a aquel corazón que se para…; eso hace esta dulcísima devoción…: te inyecta amor de Dios…, te devuelve la vida del alma… o te la aumenta y te la acelera e impulsa, al restablecer en ella el ejercicio del amor de Dios. –Por eso, los pecadores encontrarán aquí, ciertamente, el perdón…; los justos, su santificación…

La gracia final. -Y éste es el broche de oro de las gracias y promesas del Divino Corazón. ¡ La perseverancia o la gracia final!… ¡La gracia de la buena muerte!… ¿A quién no preocupa este problema?… ¿Quién puede mirar con tranquilidad y serenidad el paso de la eternidad, dada su incertidumbre?… ¿Cuándo y cómo lo daremos?… Y ¿qué diferencia el darlo de un modo o de otro?… Esa eternidad que le sigue, ¿a quién no espanta?… ¡Siempre feliz o siempre desgraciado!… Es, en verdad, alternativa terrible.

Y lo más espantoso es, que en ese paso nadie te puede ayudar…; le dará tu alma solita, sin que nadie la vea ni la acompañe…; ella soja…, únicamente ella lo ha de dar…, quiera o no…, esté bien o mal preparada… -Ponte ahora en este momento, en el que tan ciertamente algún día te has de ver… y al asomarte tan sólo a la eternidad con la consideración, temblarás… ¿Qué será, no cuando te asomes, sino cuando caigas de lleno en ella?…

¡Oh devoción dulcísima!… Él Corazón de Jesús sabe esto…, comprende esto… y quiere ayudarte… ¡Qué ayuda!… Quiere facilitarte ese paso espantoso… y ¡qué bien lo facilita–Sólo te pide que le ames ahora…, que ahora le des tu corazón por medio del Corazón de la Virgen…, que te entregues de lleno a esta devoción de los Corazones sacrosantos de Jesús y de Ma­ría… ¿Puede haber nada más fácil?… ¿Nada más justo y racional?… y Él, en cambio, te promete…, te asegura el triunfo final…, la victoria completa…, el premio y la corona eterna…

Escucha…, graba en tu alma…, saborea en silencio, estas dulcísimas palabras: Mi divino Corazón se tornará para ellos en asilo seguro de aquella última hora

Y efectivamente, Dios enviará, a la Santísima Virgen a ayudar…, a consolar…, a recibir el alma de sus devotos, para que la Virgen las lleve a morar ya eternamente dentro del mismo Corazón de Jesús… -¡Vivir y morir dentro de este Divino Corazón!… ¿Puede haber nada más hermoso?… Pues esto conseguirás si así sabes encerrarte por completo en el Corazón purísimo de tu Madre. -Prométela, una vez más, hacerlo así…; pídela perdón de no haberlo hecho hasta ahora…; dala tu corazón de un modo permanente… y pídela que le acepte aunque tan miserable, recibiéndote en el Número de sus verdaderos devotos.