Pablo

27  Pudor y castidad

Los laicos están llamados a la santidad, como lo están sacerdotes y religiosos: “vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5, 14). Pero cuántos son los que ignoran la santidad, la perfección evangélica, la luminosidad interior y exterior a que Dios les llama con tanto amor. Concretamente la mayoría de los seglares no tienen ni idea de la grandeza de la vocación laical. El Señor quiere hacer en ellos maravillas, pero ellos no se lo creen, y no le dejan. ¡Claro que el camino laical es un camino de perfección cristiana!; pero lo es cuando se avanza por el camino santo del Evangelio, no si en tantas cosas se anda por el camino secular del mundo por comodidad, fascinación, oportunismo, falta de espíritu de testimonio martirial , en una palabra: horror a la Cruz. (José María Iraburu)

Rezar por ellos

La mayoría de las personas agnósticas, siendo exitosas en sus trabajos, divorciadas o casados(as) infieles, difícilmente creerán lo que usted narra en su libro sobre la acción del demonio y la intervención extraordinaria Enero-Febrero 2017 de Dios, precisamente por ser agnósticas y porque hoy la sociedad laicista no les cuestiona mayormente. ¿Qué hacer para ayudarles a que -siguiendo su línea de estilo narrativo- no sean fagocitados por el demonio?

Lo primero es rezar por ellos. Por todos los que se están perdiendo, por todos los que no conocen al Señor. Lo segundo, ¿qué mensaje darles? Bueno, testimoniarles que el éxito sin Dios es peligroso. Sin el Señor se pavimenta ¡un camino para irse al infierno! Al Señor no le gusta la soberbia. Al contrario, Él es Señor de la Humildad, pues sin Él no podemos construir nada. El hombre que no encuentra a Dios en esta vida es un fracasado. Aquí estamos para encontrar y amar a Dios y, como consecuencia, amar a nuestro próximo. (Portaluz –MERIDIANO CATÓLICO)

Desdichas del progresismo

Desdicha suya, sin embargo, es que hay buen magisterio que le es contrario, por ejemplo, Veritatis splendor. Dicha del progresismo es el prestigio que el mundo católico de hoy concede a sus figuras más señeras, como Bernhard Häring, redivivo y recargado.

Desdicha, sin embargo, del progresismo, es que la Iglesia no soporta mucho tiempo el error sin convulsionar y expulsarlo, provocando crisis saludables. Su sistema de anticuerpos, sus defensas, más tarde o más temprano reaccionan y expulsan las ideas extrañas. Y esto formará parte de la reforma que tanto ansiamos. (Alonso Gracián – INFOCATÓLICA)

Las persecuciones

Esta lucha, históricamente, ha brotado -con estrategias y métodos antiguos y nuevos- desde la primera persecución -por obra de los principales entre los judíos- contra los mismos Apóstoles y los primerísimos cristianos; lo cuenta, por ejemplo y en primera persona el mismo Pablo: no en vano era uno de los que buscaba aniquilarlos, y lo hacía concienzuda y eficazmente.

Luego, vinieron las persecuciones por obra del poder romano, pagano, que se lanzó “con todo” contra los cristianos; con todo, incluso con las denuncias anónimas, que luego hubo de rechazar; como tuvo que rechazar también que se presentasen voluntarios al martirio, porque se les empachaban los leones, que no daban abasto y no podían ni hacer la digestión con tranquilidad. (José Luis Aberasturi)

Hijos e hijas de Dios

Una cuestión cultural más incluso que psicológica. El especialista dijo que Courage es un buen lugar para comenzar en lo que respecta al ministerio, porque tienen la “experiencia para sortear la brecha”.

“Pero el tema de la transexualidad se extiende más allá de aquellos que luchan con la disforia de género. Es una cuestión cultural aún más que psicológica, y debe abordarse en los niveles de la educación y la vida familiar mejorada y la catequesis. También debe abordarse individualmente”.

“A lo largo del proceso de discernimiento y cuidado pastoral tanto para las personas con atracción por el mismo sexo como con disforia de género, lo más importante es recordar el fundamento de la identidad de todos: el ser creados a la imagen y semejanza de Dios el Padre, y de ser llamados a participar en la gracia de Dios como sus hijos e hijas”, concluyó el padre Bochanski. (Dr. Lappert – RELIGIÓN EN LIBERTAD)

 

 

Apoyo al Papa

A lo largo de las tres semanas del Sínodo, llegué a convencerme de que los Padres que seguían fieles a la doctrina católica prevalecían también desde el punto de vista numérico. Los revolucionarios eran una minoría, y me pareció evidente que lo sabían; pero estaban muy bien coordinados, tenían prioridad al expresarse en los medios de información y alardeaban de gozar del apoyo del Papa. (María Virginia Olivera de Gristelli – INFOCATÓLICA)

Proclamar la verdad

¿Está habiendo la reacción debida por parte de asociaciones de padres, de la Iglesia etc., o nos vamos acostumbrando a estas imposiciones? -Por desgracia, ya nos hemos acostumbrado a todo. Hace tiempo se podía constatar cómo padres católicos sufrían muchísimo si sus hijos se divorciaban o se amancebaban. Hoy padres creyentes lo justifican, porque quieren -nuevamente- que sus hijos sean felices. Claro, esto crea un complejo de culpabilidad para quien intente defender que, por encima de una felicidad inmediata y efímera, muchas veces hay que hacer sacrificios para preservar las creencias. En la Iglesia, a lo largo de la historia, su única fuerza (dejando de lado al Espíritu Santo y ser el Cuerpo místico de Cristo) ha sido proclamar la Verdad. (Javier Barraycoa – AVE MARÍA)