Isabel

La mujer

Edith Stein

Cristo vino a la tierra como hijo del hombre, y que la primera criatura estructurada en modo eminente a imagen de Dios fue un hombre. Eso me parece que es una demostración del porqué los representantes oficiales del Señor sobre la tierra tengan que ser hombres. Pero Él quiso unirse a una mujer más estrechamente que a otro ser sobre la tierra; la ha conformado tanto a su imagen como a ningún otro ser antes o después; y le ha dado en eterno un puesto en la Iglesia al que nadie puede aspirar; así Él ha llamado en todos los tiempos a las mujeres a la unión más íntima con él, para que anunciasen su amor, proclamasen su voluntad a reyes y papas, preparasen el camino de su reino en los corazones de los hombres. No hay vocación más excelsa que la de sponsa Christi, y aquella a quien él abre este camino no tiene que desear otros.

Integrismo laicista

En principio, se trataría de eliminar todas las religiones acusadas principalmente de fomentar la violencia y ser enemigas de la felicidad. El pacifismo integrista se alía con tal fin hasta con el islam militante, que, naturalmente, se beneficia de semejante actitud irracional, irrealista y utópica, pues, “el hombre, decía Zubiri, no tiene religión, es religión”. La religión, que mira al allende, y la política, que mira al aquende, son inseparables y, pese a las apariencias, “la política de la Edad contemporánea constituye otro capítulo más de la historia de la religión”. Paradójicamente, como el hombre es religión, el integrismo laicista sustituiría en realidad las religiones por otra religión artificiosa, cientificista, o como la sin crética que ya se postula, a gusto y conveniencia de las oligarquías dirigentes, que se hacen visibles a través de los partidos. (Dalmacio Negro – VERBO)

La castidad

Después de terminar este librito en la festividad de la Concepción Inmaculada de María, tenemos que recordar las palabras de san Bernardo “¿Qué es más bello que la castidad… la que convierte a un enemigo de Dios y transforma a los hombres en ángeles? La diferencia entre el hombre casto y el espíritu celestial no es una diferencia de virtud, sino de felicidad… La castidad es el adorno más celestial de que puede vanagloriarse la Tierra… Pero a pesar de ser tan bella, sin la caridad no tiene ni valor ni merito“. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

Patria

España, patria común de todos los españoles, expresada en su doble continuidad histórica y territorial, es única e indivisible. La continuidad histórica, elemento espiritual de la patria, se manifiesta por la tradición, que ha definido su peculiaridad diferencial a través de los siglos y que no puede desconocer, sin negarse a sí misma como nación. La unidad irreversible de la patria no supone uniformidad de la misma. España está constituida por distintas regiones cuya personalidad no ha desaparecido al integrarse históricamente en una entidad superior. Las regiones conservan sus peculiaridades propias, que enriquecen la patria común, así como sus facultades autárquicas o de gobierno, su “fuero”, que no sólo no impide, sino que refuerza aquella unidad. (Comunión Tradicionalista Carlista)

Homosexualidad y esperanza

Hatterer reportó: 49 pacientes cambiaron (20 casados, de estos, 10 permanecían casados, 2 divorciados, 18 lograron adaptarse heterosexualmente); 18 se recuperaron parcialmente, se mantenían solteros; 76 persistieron en la homosexualidad (28 con paliativos, 58 sin cambio) “Una población grande no identificada se ha fusionado con la sociedad heterosexual, personas que tuvieron conducta homosexual en la adolescencia tardía y edad adulta temprana, y quienes, por sí mismos, resolvieron sus conflictos y abandonaron esa conducta para desarrollar matrimonios con éxito, o lograr una adaptación de tipo bisexual. (Asociación Médica Católica – AMCA)

Desaparición del yo

A lo largo de su ensayo, Capograssi trata de describir lo que ve: por un lado, el mundo laboral, el ocio, los ordenamientos jurídicos, los regímenes totalitarios con sus campos de concentración, las guerras, todo parece mostrar la desaparición del yo. Por otro, los individuos sin individualidad llevan a cabo dos intentos desesperados para dar un sentido a sus vidas, es decir, para recuperar la individualidad perdida: los regímenes de propaganda y de masas y la ética de la perversión y la extravagancia. (Ana Llano Torres – RAZÓN ESPAÑOLA)

Manipular al hombre

Manipular al hombre implica una reducción del mismo, una desvalorización de su rango como realidad, un desdibujamiento abusivo de su condición personal. Para manipular a una persona, hay que situarla en un nivel inferior al que le corresponde. Este desplazamiento constituye la forma radical de violencia. Las distintas formas de trato violento entre los hombres proceden de esa especie de seísmo que altera el orden de los niveles naturales. Solemos quejarnos amargamente de las manifestaciones actuales de violencia. Pero no investigamos con la debida atención las raíces de tal fenómeno degenerativo. Desde el punto de vista fenomenológico, puede decirse que la forma primaria y radical de violencia, la que da origen y amamanta a todas las demás, es el reduccionismo. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)