María

Que la esperanza os tenga alegres; manteneos firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. (Romanos 12, 12)

*

Y verán su rostro, y su nombre está sobre sus frentes. Y ya no habrá más noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol, porque el Señor Dios los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 22, 4-5)

*

Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él. (1ª Tesalonicenses 5, 9-10)

*

Sed sobrios, velad. Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar. Resistidle, firmes en la fe, sabiendo que vuestra comunidad fraternal en el mundo entero está pasando por los mismos sufrimientos. (1ª San Pedro 5, 8-9)

*

Si os indignáis, no lleguéis a pecar; que el sol no se ponga sobre vuestra ira. No deis ocasión al diablo. (Efesios 4, 26- 27)

*

Estando a diario en el templo con vosotros, no me prendisteis. Pero esta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas. (San Lucas 22, 53)

*

¿Por qué habrías de portarte como un hombre aturdido, como guerrero incapaz de salvar? Tú estás entre nosotros, Señor, y tu nombre es invocado sobre nosotros. ¡No te deshagas de nosotros! (Jeremías 14, 9)

Castigos de Dios

Aunque lo habéis conocido todo de una vez para siempre, quiero recordaros, sin embargo, que el Señor habiendo salvado al pueblo de la tierra de Egipto, después exterminó a los que no creyeron; y que a los ángeles que no se mantuvieron en su rango sino que abandonaron su propia morada los tiene guardados para el juicio del gran Día, atados en las tinieblas con cadenas perpetuas. También Sodoma y Gomorra, con las ciudades circunvecinas, por haberse prostituido como aquellas y por haber practicado vicios contra naturaleza, quedan ahí como muestra, padeciendo la pena de un fuego eterno. (Judas 5-7)