Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 251, junio de 2000

Padre Alba, Padre Piulachs y Mossèn Ricart

Padre Alba, Padre Piulachs y Mossèn Ricart

Hora de la evangelización y hora de la santidad

Fue de gran emoción para todos los asistentes al acto de despedida de los dos misioneros que salieron el pasado 16 de mayo hacia la diócesis de Huancavelica, en el Perú, en la parto más abandonada y necesitada de sacerdotes de aquella gran nación. Aprovechamos la ocasión del cenáculo de la Unión Seglar para entregarles, con sus crucifijos, las dos becas que hasta ahora han completado los lectores de AVE MARÍA, que tan generosamente ha acudido a la llamada de la Virgen María a favor de las misiones.

Es cierto que hay en el mundo entero una misión abierta porque todo el mundo es hoy, desgraciadamente, tierra de misión. Los países de viejas raíces católicas están asimismo en una fase muy avanzada de descristianización. Por esa razón el Papa ha formulado la exigencia de que todos nos lancemos a una evangelización nueva y urgente. Pero también es cierto que en medio de esa necesidad universal de sacerdotes con talante misionero, hay lugares más abandonados, con carencia total de sacerdotes. Es la ocasión que se presenta a las almas generosas que se ofrecen para las empresas apostólicas más arduas, donde poder trabajar con mayor sacrificio por el reinado de Cristo Nuestro Señor. Ese ha sido el caso de los sacerdotes Javier Andrés e Ignacio Borrull, que quieren llevar la doctrina cristiana y el amor de Jesucristo a los más pobres y abandonados.

Los lectores de AVE MARÍA han comenzado ya la nueva beca de San Gabriel. Será hasta el momento la tercera beca AVE MARÍA. Hemos de animarnos todos en el proyecto primero de que cada lector de AVE MARÍA se desprenda de 5.000 pesetas para que en uno o dos años reunamos las becas comprometidas para el apostolado de los Misioneros de Cristo Rey en la América Española, en el Perú.

El 13 de mayo Fátima se convirtió en la antesala del cielo. El Papa, ante inmensa multitud, elevó a los altares a dos nuevos beatos, los pastorcitos de Fátima: al humildísimo Francisco ya la humildísima Jacinta. Allí estaba también Lucía, la última vidente que sobrevive, la que con sus escritos y con su testimonio ha hecho posible que sus dos primos sean inscritos en el santoral católico y puestos a la veneración de todo el mundo.

Hay además algo mucho más importante en el 13 de mayo de este año 2000. Es la aprobación oficial por parte de la iglesia del mensaje de Fátima, del que fueron intérpretes perfectos las figuras es  cogidas por Dios de los dos nuevos beatos. Es la aprobación oficial por la Iglesia de los documentos y escritos de Lucia, a través de los cuales la Virgen Santísima habla a todos los hombres palabras de salvación y de rectificación del camino errado que ha emprendido en su conjunto la humanidad de nuestro tiempo. Es la demostración bien actual de que la santidad está al alcance de todos, desde muy niños, si vivimos un espíritu eucarístico con ansias de salvación de los prójimos, con ansias de amor a María, y con afán de reparación de los pecados de los – hombres. Niños santos a los 10 y 9 años, Niños ejemplo para niños y mayores de nuestro tiempo. ¡Qué gran lección para la fracasada educación moderna, temerosa de proponer a la infancia, adolescencia y juventud el ideal de la santidad!

El siglo XXI será el siglo de la religiosidad, de la purificación social, de La purificación de las costumbres de los hombres, el siglo de la santidad en el reinado del Corazón Inmaculado de María. Así lo creemos y así será con la gracia de Dios.