Pastoral

San Juan de Ávila.jpgEl problema visto con ojos sacerdotales, se agrava al comprobar cómo se permite ciertos experimentos mal llamados “pastorales” que son la negación de lo que siempre se entendió por evangelización. Se difumina la parroquia institucional sustraída por acciones arbitrarias y jerárquicas de clara erupción “profética”. Los ataques a la devoción a la Santísima Virgen, a los santos, a las imágenes, a las misiones populares, a los Ejercicios Espirituales ignacianos, a los Cursillos de Cristiandad, a las asociaciones piadosas culminan ya en atrevidas y arbitrarias innovaciones litúrgicas cuando no verdaderas profanaciones y desprecios del Señor Sacramentado. Añadamos la casi supresión de la enseñanza del Catecismo, de la confesión frecuente, de la dirección espiritual y habremos constatado un panorama desolador y árido de la vida espiritual de nuestros fieles.

Sentiríamos verdadero entusiasmo por unos medios pastorales que incrementarán la piedad y el amor a Dios y la práctica de todas las virtudes. Pero la realidad de conjunto es completamente diversa. No nos aferramos a los medios tradicionales por tradicionales, sino por la eficacia que en todo tiempo han tenido y tendrán. Flexibles a todas las adaptaciones que vengan verdaderamente del Espíritu Santo, no tenemos otro criterio para discernir que el mismo de Jesús: “Por sus frutos los conoceréis”. Al comprometernos a trabajar apostólicamente en nuestras parroquias y comunidades y centros de actividad, queremos reivindicar con toda su fuerza la pastoral con gigantes de santidad como el Cura de Ars, el beato Juan de Ávila y nuestro San Antonio María Claret, santificaron generaciones y pueblos.

(Asociación de Sacerdotes y Religiosos de San Antonio María Claret)