Santa Teresa de Jesús.jpgFieles a estos principios, deploramos ciertas interpretaciones prácticas del ecumenismo y de la liberación religiosa, entendida ésta muchas veces y tolerada como asalto a la sencillez cristiana de nuestras gentes, ejercida con medios potentes financieros y propagandísticos de sectas y fuerzas subversivas que no tienen otro ideal que el de destruir la fe católica, negando los dogmas y verdades patentes en el mismo Evangelio y doctrina verdadera. Es muy lamentable que algún día, por no haber puntualizado en qué estriba el genuino ecumenismo, que jamás debe de generar en un sincretismo babélico, caiga sobre estos y sobre las aplicaciones hechas de la doctrina conciliar sobre la libertad religiosa, la triste apostasía de muchos y quizás la pérdida eterna de muchas almas. Tales extremos eran los que temían Santos como Ignacio de Loyola y Teresa de Jesús. Que algunos, ahora, no sientan así sólo dice en realidad que ya no se sintoniza con los que han sido amigos de verdad de Dios. Y nosotros con firmeza, queremos sentir como ellos.

(Asociación de Sacerdotes y Religiosos de San Antonio María Claret)