Me gusta rezar

Mari Carmen - 2.pngMari Carmen era una niña alegre y espabilada. Con esa sonrisa tan simpática con que la vemos en las fotos.

Desde muy pequeña escuchaba muy atenta lo que se le decía, pero sobre todo llamaba la atención su interés por las cosas de Dios. Le gustaba mucho rezar. Todas las noches lo hacía con mucha devoción delante de una imagen de la Virgen con el Niño Jesús.

Y no sólo rezaba al acostarse y levantarse; también durante el día pensaba mucho en Jesús y en la Virgen y les decía cosas bonitas: Lo mucho que les quería y que la ayudasen a ser muy buena para tenerles siempre contentos.

Parecía que esta niña sentía cómo Dios la llenaba y envolvía por todas partes y que desde el día de su bautismo vivía en su corazón.

Por eso sentía también un gran respeto hacia su cuerpo. Le gustaba ir vestida con mucha modestia, tanto que en su misma casa no la entendían a veces, pues no quería ir sin mangas ni con traje de tirantes y se ponía un jersey.

En una ocasión le dijo su madre:

-¿No será una cabezonería tuya?

A lo que Mari Carmen, bajando los ojos, respondió:

-Mamá, es que quiero ir modesta.

Era la manera que ella tenía de decir algo muy bello que llevaba dentro y que le salía hacia fuera.