Papa Francisco

Queridos enfermos, vivan vuestra vida como una gracia y digan a Nuestra Señora, como los pastorcillos, que desean ofrecerse a Dios con todo el corazón. No se consideren solamente como unos destinatarios de la solidaridad caritativa, sino partícipes a pleno título de la vida y misión de la Iglesia. Vuestra presencia silenciosa, pero más elocuente que muchas palabras, vuestra oración, el ofrecimiento diario de vuestros sufrimientos, en unión con los de Jesús crucificado por la salvación del mundo, la aceptación paciente y hasta alegre de vuestra condición son un recurso espiritual, un patrimonio para toda comunidad cristiana.

Cardenal Antonio Cañizares

Al afirmar que “Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre” estamos reconociendo el acontecimiento de la erradicación del Hijo de Dios (se ha hecho carne), y afirmando que Jesucristo es un hecho en la historia de los hombres “es un acontecimiento y no un pretexto”, es un acontecimiento singular, un hecho que sucede en la historia de manera irrepetible e irrevocable, que sucede en un tiempo preciso y, sin embargo, que continúa en el tiempo y llega hasta nosotros y vuelve a acontecer aquí y ahora. Jesucristo es contemporáneo, en efecto, del hombre de todos los tiempos.

Cardenal Juan José Omella

Esto pone de relieve cuáles son las relaciones que tiene que haber entre padres y escuela, entre padres y maestros. Para una buena educación de los hijos es absolutamente necesario que exista una relación constante entre ambos. El trabajo profesional del padre o de la madre puede dificultar esta relación, que es expresión del interés que los padres tienen por la educación de los hijos. Este interés ha de ocupar un lugar preeminente en las responsabilidades y los compromisos de los padres, ya que lo que los padres aman más son sus hijos.

Cardenal Carlo Caffarra

¿Cuál es, de hecho, la lógica que preside el ennoblecimiento del aborto?

En primer lugar, es la más profunda negación de la verdad del hombre. Tan pronto como Noé salió de las aguas de las inundaciones, Dios dijo: “Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo El al hombre” (Gen 9, 6). La razón por la cual el hombre no debe derramar la sangre del hombre es que el hombre fue creado a imagen de Dios. A través del hombre, Dios mora en su creación. Esta creación es el templo del Señor, porque el hombre habita en él. Violar la intangibilidad de la persona humana es un acto sacrílego contra la santidad de Dios. Es el intento satánico de generar una “anti-creación”.

Cardenal Robert Sarah

La grave crisis de fe, no sólo a nivel de los fieles cristianos, sino también y sobre todo de muchos sacerdotes y obispos, nos ha hecho incapaces de comprender la liturgia eucarística como un sacrificio, como el acto idéntico, llevado a cabo una vez por todas por Jesucristo, haciendo presente el Sacrificio de la Cruz de manera incruenta, en toda la Iglesia, a través de los tiempos, los lugares, los pueblos y las naciones. A menudo tenemos la tendencia sacrílega a reducir la Santa Misa a una simple comida “comunitaria”, a la celebración de una fiesta profana y a una autocelebración de la comunidad.

Monseñor Francisco Javier Stegmeier

Mons. Francisco J. Stegmeier_355px.jpgEl legislador católico que promueve y vota leyes atentatorias contra la inviolabilidad de la vida humana y el fundamental derecho a nacer y vivir se auto excluye de la comunión plena con la Iglesia en una verdad esencial de su enseñanza. En coherencia, en tal caso, aunque no corresponda aplicar la pena de excomunión, no debe acercarse a la comunión eucarística. Para que pueda acercarse a la comunión, debe primero restablecer la comunión con Cristo y con la Iglesia.

San PÍO X

12  Pascendi Dominici Gregis

Agnosticismo éste, que no es sino el aspecto negativo de la doctrina de los modernistas: el positivo está constituido por la llamada inmanencia vital. El tránsito del uno al otro es como sigue: natural o sobrenatural, la religión, como todo hecho, exige una explicación. Pues bien: una vez repudiada la teología natural y cerrado, en consecuencia, todo acceso a la revelación al desechar los motivos de credibilidad; más aún, abolida por completo toda revelación externa, resulta claro que no puede buscarse fuera del hombre la explicación apetecida, y debe hallarse en lo interior del hombre; pero como la religión es una forma de la vida, la explicación ha de hallarse exclusivamente en la vida misma del hombre.