Montserrat

Belleza de la vida

Cristo - tenemos que ver para creerUna dependencia externa de las inferiores a las superiores, cuyas atribuciones disminuyen en intensidad a medida que aumentan en extensión, o la autarquía para regir y manifestar su vida con independencia en todo lo que abarca su órbita propia, y conforme a la manera especial de ser y de sentir, y hasta de aplicar las doctrinas comunes, que produce la variedad opulenta de caracteres, prueba de la originalidad fecunda que seca la unidad rígida y simétrica del centralismo, que mata la belleza de la vida. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

La doble verdad

Y dado que en materia de fe abundan las mistificaciones que confunden la doctrina sagrada con las ficciones y sueños humanos, hay necesidad de separar religión de la filosofía. Spinoza cae así en el viejo error de Averroes y sus seguidores latinos, que fue también el de Ockham y Lutero, al apoyar la doctrina de la doble verdad: a la fe pertenece la obediencia, a la filosofía el comprender; la fe trata de las Escrituras, la filosofía lee la naturaleza. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Veto absoluto a la Iglesia

Persona, asociación, libro o Gobierno a los que no preside en materias de fe y moral el criterio único y exclusivo de la Iglesia católica, son liberales. Y se reconoce que lo son, y se honran ellos con serlo, y nadie se escandaliza con eso más que nosotros, los fieros intransigentes. Cambiad, empero, la palabra; llamadlos librepensadores. Al punto os rechazan el epíteto como una calumnia, y gracias si no os piden satisfacción por el insulto. ¿Pero qué, amigos míos, cur tam varie? ¿No habéis rechazado de vuestra conciencia, de vuestro gobierno o de vuestro periódico o academia el veto absoluto de la Iglesia? ¿No habéis erigido en criterio fundamental de vuestras ideas y resoluciones la razón libre? (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Transformar el concepto de familia

Todo se torna claro en esta feria de confusiones cuando se descubre que constituye un recurso estratégico de gran eficacia el atropellar los procesos legislativos, no adoptar el tempo lento propio del análisis responsable, no explicar debidamente los fenómenos y acontecimientos, ocultar la verdadera significación de aquello que está en juego. Como se desliza un río, con paso implacable, aparentemente fatal, se va llevado adelante un proyecto de ley que va a transformar el concepto de matrimonio y de familia sin que el pueblo se aperciba apenas de ello. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

La comunidad política

“La comunidad política posee un fin en sí misma: el bien común. Con frecuencia se le confunde con el bien público, es decir, el bien de la persona civitatis. En o tras palabras, el bien común, para diversos autores, no sería otra cosa que el bien del ente al cual se ha dado vida artificialmente con el contrato social”. Esta precisión que hace Castellano es tan importante como deletérea la confusión que señala. Bien común y bien público son dos cosas completamente distintas. La primera se inscribe en la línea del pensamiento clásico -léase por ejemplo la maravillosa obrita de Platón Gritón-, la segunda es típicamente moderna. (José Luis Widow – Verbo)

Mirada severa de Jesús

Al comienzo de los ejercicios espirituales vi al Señor Jesús clavado en la cruz en el techo de la capilla, mirando con gran amor a las hermanas, pero no a todas. Había tres hermanas a las cuales dirigió una mirada severa. No sé, no sé por qué razón, sé solamente que es una cosa terrible ver tal mirada que es una mirada del Juez severo. Aquella mirada no me correspondía, sin embargo me paralizó el miedo; cuando lo escribo, tiemblo toda. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

La idea española

Pasado el tiempo, Franco optó, cuando ya era más que probable la derrota del Eje, por una estricta neutralidad. Al final de la Guerra Mundial, jugó la carta del catolicismo y del neotradicionalismo, en la línea de la idea española, el “corporativismo nacional católico” y la inevitable “desfasticización”. A pesar de ello, el falangismo siguió formando parte del régimen nacido de la guerra civil. (Pedro Carlos González Cuevas – Razón Española)