Papa Francisco

San Pedro Nolasco - Fundador¡Es el Señor! El Señor está ahí con nosotros, presente. Muchas veces nosotros vamos ahí, miramos las cosas, hablamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la Eucaristía… y no celebramos junto a Él. ¡Pero es el Señor! Si hoy viniera aquí el presidente de la República o alguna persona muy importante del mundo, seguro que todos estaríamos junto a él, querríamos saludarlo. Pero pienso: cuando tú vas a Misa, ¡ahí está el Señor! Y tú estás distraído. ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto. “Padre, es que las misas son aburridas”. – “Pero, ¿qué dices, el Señor es aburrido?”. – “No, no, la Misa no, los sacerdotes”. – “Ah, que se conviertan los sacerdotes, ¡pero es el Señor quien está allí!”. ¿Entendido? No lo olvidéis, participar en la Misa es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor.

Cardenal Robert Sarah

Queridos hermanos religiosos, no tenemos nada que perder, ¡porque ya lo hemos dado todo! Tal es, en el fondo, el sentido del amor de Grignion de Montfort por la pobreza. San Luis María escribió en una de sus canciones: “La pobreza, Jesús fundó sobre ella la Iglesia y la religión. Es a través de esto que debemos comenzar a alcanzar la santidad. De lo contrario no hay más que impotencia, tibieza e inestabilidad”.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Tenemos que saber renovar y revitalizar el Evangelio. María es ejemplo de discípula misionera que acerca esa alegría que viene del Evangelio, de Jesucristo. Para ser causa de la alegría hay tres tareas que os invito a incorporar a vuestra vida, siendo coherentes con la misión que Jesús entregó a nuestra Madre cuando dijo desde la Cruz: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” y que, como señala el Evangelio, “desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio”.

Cardenal Raymond Leo Burke

El locus fundamental de la proclamación del evangelio de la vida es la familia, en la que los hijos observan el evangelio de la vida en la relación entre sus padres y en su relación con ellos. Tal testimonio no sólo concierne al comienzo de la vida humana, entendiendo y ejerciendo debidamente la sexualidad; sino también al final de la vida, aceptando el sufrimiento humano como el camino para amar incondicionalmente al prójimo, todo ello de acuerdo con las enseñanzas del Señor que san Pablo maravillosamente pronunció en la carta a los Colosenses.

Monseñor Luigi Negri, Arzobispo Emérito

Si la secularización es, por un lado, un hecho incuestionable y evidente por sí mismo, por otro también ofrece a la comunidad eclesiástica un obligado desafío: volver a ser consciente de su presencia en el mundo como portadora de una experiencia humana nueva, en la que -de manera gradual, pero implacable- tiene lugar la Buena Nueva que Cristo trajo al mundo. A saber, el Dios que se hace hombre sufre, es crucificado, muere y resucita de nuevo por la salvación de los hombres.

Obispo Demetrio Fernández

Y junto a esto, el invierno demográfico, es decir, los pocos niños que nacen en España. Llevamos décadas con uno de los índices más bajos del mundo en la natalidad, y este dato está pasando factura ya a nuestra sociedad. Si una sociedad no es capaz de transmitir la vida a la generación siguiente, es una sociedad que fracasa en una de sus tareas fundamentales. Son muchos los factores que concurren en este cataclismo, no depende sólo los esposos. Están las autoridades con sus planes de gobierno y de ayuda a las familias en todos los aspectos, está la sociedad entera con su mentalidad a favor o en contra de la vida. ¿Qué programa de gobierno será capaz de estimular a los esposos a ser generosos en la transmisión de la vida? Y en la tarea educativa que le acompaña.

Obispo Giampaolo Crepaldi

Efectivamente, desde la anticoncepción en adelante, ha habido una degradación progresiva en la percepción pública de la dignidad del niño. Los niños son concebidos en laboratorios, fabricados a partir de embriones descongelados; son dados en acogimiento o adoptados por parejas homosexuales; son divididos y objeto de pelea de progenitores divorciados; son comprados, vendidos y son objeto de contratos en la abominable práctica del vientre de alquiler; son objeto de la intervención de la sanidad pública ante síntomas de “disforia de género”; son convertidos en objetos clínicos o terapéuticos ante el primer síntoma de ligera dislexia o hiperquinesia; son entregados al sistema del espectáculo y de la publicidad desde pequeños y los padres los ven por la mañana y los vuelven a ver sólo por la tarde-noche.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (41)

Y todo esto, en verdad, se hará más patente al que considera la conducta de los modernistas, que se acomoda totalmente a sus enseñanzas. Pues muchos de sus escritos y dichos parecen contrarios, de suerte que cualquiera fácilmente reputaría a sus autores como dudosos e inseguros. Pero lo hacen de propósito y con toda consideración, por el principio que sostienen sobre la separación mutua de la fe y de la ciencia. De aquí que tropecemos en sus libros con cosas que los católicos aprueban completamente; mientras que en la siguiente página hay otras que se dirían dictadas por un racionalista.