Madre Rafaela - 26Se acercaba el día de mi Toma de Hábito, 18 de Noviembre de 1941, mi madre quiso regalarme el vestido de novia y  un órgano, para acompañar el canto en el coro. Yo estaba contentísima, el convento se convirtió para mí en un trocito de Cielo.

Era muy consciente de que había venido al Convento a servir y no a ser servida, para eso me hubiera quedado en casa. Me gustaba trabajar, fatigarme cuanto más mejor, mi vida en el convento era como la de la Virgen en su casa de Nazaret: vida de unión con Dios, por medio del sacrificio y del amor. Todo, la oración, barrer, fregar, coser, zurcir, cantar, reír, hacer ornamentos para la Iglesia… lo hacía para tener contento a Jesús. ¿Sabes el nombre de los ornamentos y para qué sirven?