Monseñor José Guerra Campos
Separata del «Boletín oficial del Obispado de Cuenca»
Núm. 5, mayo 1986
La Iglesia de España no fue excepción. Según la apreciación del mismo Pablo VI (testimonio directo y reiterado), fue una de las naciones católicas más sacudidas, por desconexión imprudente de sus propias raíces tradicionales. Ciertamente, donde había solicitud apostólica, siguió actuando estimulada por el Concilio. Es un hecho la perseverante dedicación de innumerables creyentes silenciosos, de numerosos sacerdotes y personas consagradas. Se ha intensificado la catequesis sacramental. Han brotado pequeñas comunidades de formación y vida. Pero, en el panorama histórico, el hecho más patente, el Sigue leyendo

Comienza en la transición la necesidad y conveniencia de desmontar el régimen de Francisco Franco, tanto en su entramado filosófico político, como en el resultado de sus obras, materializado en un estado del bienestar y una nueva clase media, desconocida en la historia de España, hasta entonces. Había que establecer «un relato» acorde a los tiempos que manejaba el liberalismo europeo para España y el tipo de sociedad «domesticada» que se imponía. Para ello tanto en la enseñanza primaria y secundaria, como en las universidades y en todos los medios de comunicación de masas, series televisivas etc. debía imponerse el antifranquismo más radical y sin fisuras. No se puede ser y que te consideren demócrata, sino te declaras antifranquista, aunque en la izquierda hubiera «demócratas» tan ejemplares como Santiago Carrillo, la Pasionaria y toda la plana mayor del totalitarismo comunista. Pero los acomplejados del tardo franquismo, UCD y PP, estaban entregando la victoria real, moral y política que Franco y su generación habían obtenido de manera lícita y heroica, a los destructores de la II República, causantes del caos, ruina y violencia desatada en España para imponer el comunismo, como fácilmente puede colegirse viendo lo ocurrido en la guerra civil en el llamado «bando rojo».
*La democracia es la suma de las contradicciones y la multiplicaciones de las mentiras. Es nada. los endemoniados si existen.