Virgen María Reina de la eangelización

La dulce y confortadora alegría de evangelizar

Padre bueno, creador de todas las cosas, concédenos tu misericordia, que borre de nosotros la tristeza egoísta que brota de un corazón cómodo y avaro, de una vida enfermiza de caprichos y de la conciencia cerrada a los demás.

Que siempre podamos encontrarnos con tu Hijo Jesucristo, que Él cautive nuestro corazón, de modo que su mirada serena lo fortalezca en la fe y lo abra a los hermanos, y, a pesar de nuestros límites, seamos capaces de mostrar al mundo el gozo de una vida nueva, la que surge de su divino Corazón.

Que tu Iglesia, inundada por la dulce y confortadora alegría de evangelizar y fecundada con nuevos hijos, pueda contemplar agradecida cómo se expande, arraiga y desarrolla la bondad, la verdad y la belleza con la fuerza renovadora de tu Espíritu Santo.

Que la Virgen María, Estrella de la nueva evangelización, nos haga descubrir la fortaleza de la humildad y la ternura, y, en los momentos áridos y difíciles, su materna intercesión nos conforte, enseñándonos a poner en Ti toda nuestra confianza y a sostenernos los unos a otros con la oración.   Amén.