San Juan Pablo II y Benedicto XVI

Oh Jesús, Sacerdote eterno, guarda a tus sacerdotes bajo la protección de tu Sagrado Corazón, donde nada pueda mancillarlos, guarda inmaculadas sus manos ungidas que tocan cada día tu sagrado Cuerpo, guarda inmaculadas sus labios, diariamente teñidos con tu preciosa Sangre, guarda puros y despojados de todo afecto terrenal sus corazones que tú has sellado con la sublime marca del sacerdocio. Que tu santo amor los rodee y los preserve del contagio del mundo.

Bendice sus tareas apostólicas con abundante fruto, y haz que las almas confiadas a su celo y dirección sean su alegría acá en la tierra y formen en el Cielo su hermosa e inmarcesible corona.  Amén.

Corazón sacerdotal de Jesús. Multiplica a tus sacerdotes. Santifica a tus sacerdotes. Obra por ministerio de tus sacerdotes.

Padrenuestro sacerdotal

Padre nuestro que estás en el cielo,

– danos sacerdotes santos.

Para que tu Nombre sea santificado en nosotros,

– danos sacerdotes santos.

Para que tu Reino se haga cada vez más presente en nosotros,

– danos sacerdotes santos.

Para que tu Voluntad se cumpla en la tierra como en el Cielo,

– danos sacerdotes santos.

Para que nunca nos falte el Pan de Vida: tu Palabra y tu Eucaristía,

– danos sacerdotes santos.

Para que sigas perdonando nuestros pecados,

– danos sacerdotes santos.

Para que aprendamos a perdonar a los que nos ofenden,

– danos sacerdotes santos.

Para que nos ayuden a superar las tentaciones,

– danos sacerdotes santos,

y líbranos de todo mal. Amén.