Papa Francisco

Es muy importante volver a los fundamentos, redescubrir lo que es esencial, a través de aquello que se toca y se ve en la celebración de los sacramentos. La pregunta del apóstol santo Tomas (cf. Jn 20, 25), el poder ver y tocar las heridas de los clavos en el cuerpo de Jesús, es el deseo de poder de alguna manera tocar a Dios para creerle. Lo que santo Tomás pide al Señor es lo que todos nosotros necesitamos: verlo, tocarlo para poder reconocerlo. Los sacramentos satisfacen esta exigencia humana. Los sacramentos, y la celebración eucarística de forma particular, son los signos del amor de Dios, los caminos privilegiados para encontrarnos con Él.

Cardenal Willem Jacobus Eijk

Cardenal Willem Jacobus EijkAl observar que los obispos y, sobre todo, el Sucesor de Pedro no logran mantener y transmitir fielmente y en la unidad el depósito de la fe contenido en la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura, no puedo evitar pensar en el Artículo 675 del Catecismo de la Iglesia Católica: “El último juicio de la Iglesia 675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el “misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad”.

+ Willem Jacobus Cardinal Eijk

Arzobispo de Utrecht, Países Bajos

Utrecht, 5 de mayo de 2018

Traducido por lnfoCatólica del National Catholic.Register

Original en holandés

Cardenal Müller

“Es posible llegar a una posición unánime basados en la fe católica. No se puede separar la fe católica de un entendimiento unánime. Si hubiese tal separación entonces tendríamos un cisma en la Iglesia Católica”. Para el purpurado, los obispos alemanes deben tomar una decisión basados en “la única doctrina, la única palabra de Dios. No podemos separar la verdad de la fe”.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Sigamos el itinerario de María en la visitación a su prima Isabel. La presencia de Dios en María la hace misionera. No es fácil el camino, hay dificultades, pero “María se puso en camino de prisa”. Urge dar la noticia de un Dios que no es lejano, que se quiere hacer cercano a los hombres y se hace Hombre. Y María es el prototipo de un discípulo misionero, pues muestra que es más fuerte la fuerza de Dios que las fuerzas de los hombres o de la naturaleza.

Cardenal Raymond Leo Burke

Incluso dentro de la Iglesia, hay quienes querrían ocultar la verdad de la indisolubilidad del matrimonio en nombre de la misericordia; quienes consienten la violación de la unión conyugal admitiendo métodos anticonceptivos en nombre del entendimiento pastoral; y quienes, en nombre de la tolerancia, se quedan en silencio ante el ataque contra la integridad del matrimonio entendido como la unión de un hombre y una mujer. Y hasta hay quienes niegan que los casados reciben una gracia especial para vivir heroicamente un amor fiel, perdurable y fructífero, a pesar de que Nuestro Señor mismo nos aseguró que Dios da al matrimonio la gracia de vivir diariamente conforme a la verdad de su estado vital.

Cardenal Robert Sarah

En este despojo radical entramos en la sabiduría eterna de Dios, en ese amor que no tiene nada del mundo. Saboreamos la sabiduría de la cruz. ¡Entonces porque únicamente amamos a Dios solo, podemos amar verdaderamente a nuestros hermanos! El amor de san Luis María a los pobres no era sociológico, sino cristológico. En ellos, vio al pobre absoluto, el que no tenía nada más: el Cristo crucificado. Todavía escribía en sus himnos: “¿Qué es un hombre pobre? Está escrito que él es la viva imagen, el poseedor de Jesucristo. Pero para ponerlo más plenamente, ellos son Jesucristo mismo. Se ayuda o se rechaza en ellos a este monarca supremo”.

Monseñor Luigi Negri, Arzobispo Emérito

La historia nunca es un proceso automático e irreversible determinado por la lógica férrea de la ideología o por el choque de fuerzas materiales, filosóficas o sociales. La historia es un camino complejo y articulado, a veces contradictorio, que prevé la existencia de un ser libre. El protagonista de la historia es el hombre y aunque él no es el único, es real y está presente con su incesante libertad y, en consecuencia, su valiente responsabilidad. Mirar la historia de manera lineal es desafiar a sus dos protagonistas principales: Dios y el hombre. Por desgracia, estos son exactamente los términos en los que observan la historia los tiempos modernos.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (44)

Aquí ya, Venerables Hermanos, se nos abre la puerta para examinar a los modernistas en el campo teológico. Más, porque es materia muy escabrosa, la reduciremos a pocas palabras. Se trata, pues, de conciliar la fe con la ciencia; y eso, de tal suerte que la una se sujete a la otra. En este género el teólogo modernista usa de los mismos principios que, según vimos, usaba el filósofo, y los adapta al creyente; a saber, los principios de la inmanencia y el simbolismo.