Obra Cultural

630_360_1450186106-5447-monserrat-kabale.jpgEs una «gozada» escuchar las palabras de estas mujeres que se confiesan católicas, con todo lo que supone de compromiso este hecho. Al aire puro primaveral presentamos a dos artistas de primerísima categoría: Montserrat Caballé y Rocío Jurado, tan distintas en su arte y tan unidas en el espíritu.

Montserrat Caballé, con equilibrio y elegancia sin igual, al recibir el Garbanzo de Plata, el 14 de febrero de 1987, de manos de Antonio Mingote, confiesa: «Yo nací en un barrio de Barcelona, ciudad a la que amo. Barcelona es parte de Cataluña, región a la que adoro y que forma parte del Reino de España, que es mi patria.» Santiago Martín ha recogido en «ABC» estas intervenciones que reproducimos con cariño.

Rocío Jurado (1-2-87)

rocio_jurado_9347_620x917.jpgNació en Chipiona. Antes de dedicarse a cantar trabajó en el campo y fue zapatera y modista. De esas raíces le viene la fuerza y la sencillez. Es una mujer del pueblo, de su pueblo andaluz, que ha mantenido no sólo la fe, sino también la práctica religiosa, en un ambiente tan duro y competitivo como el del espectáculo.

– ¿Es creyente?

-Sí; nací en una familia muy creyente, que se esforzaba por cumplir el mandato del amor al prójimo. Viví la fe de mis mayores desde niña y eso me influyó.

 – ¿Y después?

He viajado mucho y he visto muchos ambientes distintos. Tendría motivos para haber cambiado, como he cambiado en otras cosas. Pero ha sido, al contrario: creo que mi fe es más fuerte cuanto más veo, más conozco, más siento los problemas de la gente.

– ¿Por qué?

-Ha influido mucho el amor que tengo a la Virgen, especialmente la devoción hacia la Virgen de la Regla. A través de ese amor me he confirmado en el convencimiento de que existe un ser superior, Dios.

– ¿Qué representa la Virgen en su vida?

-Es tan importante que no puedo ni viajar sin llevar una imagen de Ella. No es santurronería; es una necesidad espiritual que tengo de tener contacto con Ella, que, a su vez, me pone en contacto con Dios, con ese más allá. Mi estado de ánimo cambia totalmente como de la noche a la mañana cuando pienso en la Virgen; me conforta; es un consuelo espiritual que necesito. Además, tengo muchos motivos personales para creer.

– ¿Está relacionado con su profesión?

-Por supuesto; el artista está o muy rodeado de gente o muy solo. Yo tengo mi casa, mi familia, que cuido al máximo para no perderla, porque también la necesito. Pero, a solas conmigo misma, de quien hecho mano es de la fe. La fe es lo más grande que existe en el mundo.

– ¿Qué destacaría de la figura de Cristo?

-El amor. Me impresiona mucho el que haya muerto en la cruz, pero no sólo eso, sino el que nos haya hecho hermanos. La religión cristiana es algo buenísimo.

– ¿La mejor cualidad de la Virgen?

-El ser Madre, y además una Madre abnegada, que ha permitido, sin protestar, que su Hijo diera la vida por la hermandad de los seres humanos.

– ¿Qué opina de la religión popular andaluza?

-A mí me encanta. Soy de una tierra eminentemente religiosa, exista la política que exista. Además, no es verdad eso de que no sirve para acercar al hombre a sus hermanos. Por el contrario, es lo que más acerca a los hombres entre sí. Basta con ver las canciones con que se expresan.

– ¿Por qué grabó un disco sobre el Evangelio de San Mateo?

-Porque el Evangelio es un mensaje maravilloso. Es uno de mis mejores discos.

– ¿Es consciente de que cuando canta hace el bien?

-Cuando canto sé que, de alguna forma, estoy haciendo feliz a mucha gente que necesita una evasión, quitarse los problemas de la mente y distraerse. Intento basar todo mi trabajo en el amor.

– ¿No lo hace por dinero?

-Canto desde que era pequeña. Es lo que más me gusta en el mundo, me ayuda a comunicarme; en realidad es mi vocación lo que me hace cantar. Lo que ocurre es que también me obligó a ello la necesidad. Perdí a mi padre a los doce años y tuve que ponerme a trabajar. Fui modista, zapatera, trabajé en el campo, pero poco tiempo en cada cosa. Iba probando, porque en mi familia no querían ni oír hablar de que iba a ser artista. Tuve que hacer hasta una huelga de hambre en mi casa para que me dejaran y les prometí que iba a demostrar que un artista podía ser decente, como Dios manda, y creo que hasta hoy lo he conseguido.

– ¿Ha influido la fe en su vida de trabajo?

-Sin ningún género de duda, y muy fuertemente. He mirado la vida de una forma distinta de como la hubiese mirado de no tener esa fe. Mi fe me ayuda en todo. Es mi gran descanso, mi gran consuelo. Me hace creer en las personas.

– ¿Ha tenido que elegir alguna vez entre la fe y el triunfo?

-Sí, claro, y he elegido la fe. Y en muchas ocasiones. Soy mujer y eso hace todo mucho más difícil, aunque no debería ser así.

Montserrat Caballé (14-3-87)

Nació en Barcelona en 1933. Actuó por primera vez en 1956, cantando «La Bohème», en Basilea; mientras tanto, trabajaba en una cafetería. El éxito no ha tocado lo más mínimo su interior; su calidad humana supera incluso su categoría artística. Y su fe, el amor que siente hacia la Virgen, la convierten en una creyente excepcional, que ha conseguido triunfar sin claudicar ni renunciar a ninguno de sus principios.

– ¿Es creyente?

-Sí, mucho.

– ¿Quién es Dios para usted?

-Es el Sumo Hacedor de todo lo que hay de nosotros mismos. Además, nos ha dado la posibilidad de elegir por dónde queremos caminar.

– ¿Cómo conocemos ese camino?

-Todos tenemos dentro la guía profunda de Dios, y cuando no la escuchamos nos hacemos mucho daño. No tenemos que ser sordos a nuestra voz interior, que es la de Él y es la que nos indica la senda a seguir.

– ¿Qué le dice a Dios cuando reza?

-No suelo pedir cosas para mí, sino para los demás. Por ejemplo, rezo antes de hacer una función y pido para que a todos nos salga bien el trabajo, y alguna vez también le digo: «Dios mío, que no haga el ridículo.»

– ¿Cuál es la primera palabra con la que se dirige a Dios?

-Gracias.

– ¿Quién es Cristo para usted?

-Es Dios hecho hombre, venido a nosotros para darnos el ejemplo; ha venido para redimir a todos los hombres, a estos hombres tan ingratos que sólo se acuerdan de Dios en el momento de la muerte o en algún momento de gravedad.

– ¿Cómo influye la fe en su vida profesional?

-Me ayuda mucho. Soy nerviosa, y cuando no me comporto todo lo bien que debiera me arrepiento y lamento haberlo hecho. La fe me da la fuerza de reconocerlo y pedir perdón. De todas maneras, son raras las veces.

– ¿Ha habido algún momento especial en su vida en que haya acudido a Dios?

-Sí, a Él y a la Virgen, cuando mi hijo se estaba muriendo. Estábamos mi esposo y yo en un recogimiento muy grande; los médicos, por la tarde, nos dijeron que no llegaría a la mañana siguiente; el chico estaba en coma. Nos pusimos a rezar mucho más. Esto ocurrió a las once de la noche. Hacia las cuatro o las cinco mi marido vio moverse la mano del niño. Después la volvió a mover y llamamos corriendo al médico, porque volvía del coma. Antes de las seis de la mañana mi hijo movió la cabeza y dijo: «Mamá». Mi esposo y yo caímos de rodillas, rezando, porque era un milagro. Los médicos también lo dijeron; no entienden por qué se salvó. Además, hubiera tenido que quedar muy grave de haberse salvado; mi hijo es hoy un chico estupendo y sano.

– Hábleme de la Virgen.

-Es maravillosa. Es mi amiga. A Dios y a Cristo les amo y les tengo un respeto muy profundo. A la Virgen también, pero me siento más cerca de Ella. Hablar con Ella es como respirar muy hondo y que te entre el aire puro.

– ¿Por qué hay esta crisis de fe tan fuerte entre los jóvenes?

-Vivimos en la época del progreso y siempre que han ocurrido grandes avances ha habido desconcierto, especialmente entre los jóvenes, que están menos preparados. El progreso es muy bello cuando es organizado; lo que hace falta es que no se engañe a la gente con el progreso, que no se confunda la grandiosidad de Dios con la grandiosidad del laboratorio.

– ¿Cree que la religión es para cobardes?

-No; la religión hace valientes, porque el que siente la religión dentro no tiene miedos, ni en su juventud ni en su vejez.

– ¿Le hace olvidarse de los demás?

-Al contrario, le hace acordarse de ellos; la verdadera religión crea hermandad.

– ¿Qué piensa del Papa actual?

-Me encanta. Ha humanizado mucho la figura del Papa. Ha hecho que mucha gente, que veía en el Pontífice algo lejano, se haya dado cuenta de que es un ser humano y que se acerca al pueblo.

– ¿Qué piensa del aborto?

-La vida humana empieza en la concepción, y mientras el crimen esté prohibido es inútil engañarnos y decirles a las madres que no tiene importancia. Cuando dicen: «Yo hago con mi cuerpo lo que quiero» tienen razón, pero es que eso ya no es su cuerpo, sino que es otro ser que vive en su cuerpo. Deberían tener el valor de traerlo al mundo y luego, si no lo quieren, dejarlo a los que no pueden tenerlo. El aborto es un crimen.

«MARÍA ES LA PERLA DEL UNIVERSO», dice San Cirilo. Por eso el rezo devoto de las TRES AVEMARÍAS cada mañana y cada noche es una manera de poseer este tesoro.