Montserrat

Libertad y liberalismo

San Francisco abrazando al crucificado.Se dirá, de todos modos, que la libertad de expresión no sujeta a ningún criterio de verdad es entonces más “libre”. En realidad, cuando se postula tal premisa la consecuencia es otra: que no hay otro criterio que el de la voluntad superior del legislador humano. De donde se sigue que la libertad de expresión es defendida por el liberalismo en el discurso, pero no en los hechos sociales. Al no asentar el orden político en la verdad social, multiplica al infinito las posibilidades de tensión, de disensión, de quiebre entre las diversas expresiones individuales. (Julio Alvear Téllez – Verbo)

Expresividad del cuerpo

Tiende a integrarse activamente en los procesos humanos de conocimiento, de amor, de expresividad, de fundación de ámbitos de todo género: éticos, estéticos, religiosos. Autonomizado, reducido a sus propios límites objetivos, el cuerpo humano da muy poco de sí, como se desprende nítidamente de los dramáticos relatos de la filosofía existencial y la literatura del absurdo. Piénsese, por ejemplo, en La Náusea de Sartre y en El Extranjero de Camus. Asumido en un proceso expresivo integralmente humano, el cuerpo muestra virtualidades espléndidas e inagotables. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Ni resistir ni combatir

No se debe resistir ni combatir; lo que se debe procurar siempre es atraer. “Ahogar el mal con la abundancia del bien”, esta es su fórmula favorita, que leyó un día en Balmes por casualidad, y fue lo único que del gran filósofo catalán se le quedó en la memoria. Del Evangelio aduce únicamente los textos que saben a miel y almíbar. Las invectivas espantosas contra el fariseísmo diríase que las tiene él por genialidades e intemperancias del divino Salvador. A bien que sabe usarlas él mismo muy reciamente contra los irritables ultramontanos, que con sus exageraciones comprometan cada día la causa de una Religión que toda es paz y amor. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Libertad moral

La primera dice relación con la libertad entendida como autonomía moral que permite que la conciencia devenga ley para sí misma. La segunda, en cambio, si recurrimos a un texto de Castellano ya citado, “es un acto de un juicio práctico que presupone, como condicio sine qua non de su existencia, le ley moral objetiva”. No puede haber conciencia sin una ley superior a ella misma, porque entonces pierde sentido una parte esencial del acto de la conciencia como es la discriminación entre los actos buenos y malos. Si la conciencia es ley para sí misma y goza de toda autonomía para determinar qué es bueno y qué es malo, entonces no se ve cómo un agente moral puede juzgar como malo un acto propio. (José Luis Widow – Verbo)

Heroica Cataluña

Como en la región heroica admirable, viril de Cataluña, a la que tantos vínculos de afecto me ligan, no sólo se siente el espíritu regional, sino que, animado y fortalecido por el tesón heroico de su raza, traspasa los linderos de su glorioso principado y desciende a otras regiones, levanto mi copa y brindo por la gloriosa Cataluña, que está defendiendo, ahora más que nunca, la causa común de España. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Templos de Dios

Una vez, después de la Santa Comunión, oí estas palabras: Tú eres nuestra morada. En aquel momento sentí en el alma la presencia de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, me sentía el templo de Dios, sentía que era hija del Padre; no sé explicar todo, pero el espíritu lo entiende bien. Oh bondad infinita, cuánto Te humillas hasta una miserable criatura. Si las almas quisieran vivir en el recogimiento, Dios les hablaría en seguida, ya que la distracción sofoca la voz de Dios. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Lliga de Cambó

El autor comenzó recordando a sus lectores de 1934 que aquel estallido de violencia de los separatistas de izquierdas no habría sido posible sin “el continuo fomentar de la rebeldía de Cataluña” por parte de la derechista Lliga de Cambó (quien luego fue, junto con Juan March, el mayor financiador del bando nacional) durante los cuarenta años transcurridos desde los días de las Bases de Manresa. Y junto a la acción de los separatistas, la otra clave de su éxito había sido, según Angulo, la complicidad de “la mayor parte de los políticos españoles de las tres últimas décadas, que se prestaron a ser juguete de los catalanistas a pesar de la diáfana claridad con que Prat de la Riba proclamó en La nacionalitat catalana sus ansias y sus propósitos separatistas en forma que al más necio no le podía caber duda de sus intenciones”. (Jesús Laínz – Razón Española)