Papa Francisco

San Augusto de Bourges, Presbítero y Abad“San Pío combatió el mal durante toda su vida y lo combatió sabiamente, como el Señor: con la humildad, con la obediencia, con la cruz, ofreciendo el dolor por amor. Y todos le admiran, pero pocos hacen lo mismo. Muchos hablan bien, pero ¿cuántos imitan? Muchos están dispuestos a dar un like en la página de los grandes santos, pero ¿quién hace como ellos? Porque la vida cristiana no es un me gusta, es un me entrego. La vida perfuma cuando se ofrece como don, pero se hace insípida cuando se vive para uno mismo”.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Esta semana he tenido muy presente lo que el domingo pasado Juan Bautista dijo a sus discípulos. ¡Qué bella presentación de lo que el ser humano necesita y le da curación! El encuentro con Dios es curativo, sana y regala siempre vida a los demás. Ni más ni menos que Juan Bautista les hace una presentación de Jesús: “¡Mirad, ese es el Cordero de Dios!”. Es lo más grande que un ser humano puede dar a otro. No da teorías, les ofrece lo que necesitan para vivir y dar vida.

Cardenal Raymond Leo Burke

Según la enseñanza constante de la Iglesia, el Papa, por voluntad expresa de Cristo, es “el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad así de los Obispos como de la multitud de los fieles” (Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium del Concilio Vaticano II, n. 23). Es servicio fundamental del Papa salvaguardar y difundir el depósito de la fe, la verdadera doctrina y la sana disciplina coherente con las verdades que se creen. En la entrevista a Eugenio Scalfari citada anteriormente, se habla, de manera complaciente, del Papa como un “revolucionario”. Pero el Oficio Petrino no tiene nada que ver, absolutamente nada, con la revolución.

Arzobispo Samuel J. Aquila

El Papa Francisco y cada papa desde el Beato Pablo VI nos han llamado a un encuentro más profundo con Jesucristo. Este encuentro nos lleva a la fe en Jesucristo y a una relación profunda y personal con Él, quien a su vez nos dirige al Padre y al Espíritu Santo. Su deseo es que cada discípulo sea uno con el Padre y con Él. Ya una vez que pongamos nuestra fe en Jesús, lo amemos y cumplamos los mandamientos, el Padre y el Hijo harán morada en nuestros corazones (Jn 14, 23). Cada uno de nosotros debe orar para tener una fe más profunda en Jesús cada día, la fe que mueva montañas (Mt 17, 20) y que nos convierta en discípulos misioneros. Con Dios “todo es posible” (Mt 10,27) y eso incluye el perdón de nuestros pecados, la sanación de nuestras heridas, el hacernos santos y vivir una vida de santidad y virtud, incluyendo la castidad.

Arzobispo Fulton J. Sheen

“Las fuerzas del mal están unidas -decía Sheen-; las del bien, divididas. Quizá no podamos encontrarnos en el mismo banco de la iglesia -ojalá pudiéramos-, pero podemos encontrarnos de rodillas”. “La solución de esta crisis es fundamentalmente espiritual, porque la dificultad no estriba en la forma de llevar nuestros libros, sino en la forma de llevar nuestras almas. La hora está más cerca de lo que creemos…”.

Obispo Juan Antonio Reig Pla

Como la misma autora ha indicado en varias ocasiones, no pretende especular sobre el último responsable que algunos nombran como mundialismo, Nuevo Orden Mundial, Gran Dinero, etc. En definitiva se trata de los poderes que gobiernan el mundo contra el designio de Dios Creador y Redentor sobre la persona, el matrimonio y la familia. La gracia de la conversión le concede la luz necesaria a Gabriele Kuby para comprender que se trata de destruir la civilización cristiana asentada sobre la antropología que confiesa que el hombre, diversificado sexualmente como varón y como mujer, ha sido creado a imagen de Dios y que en su sexualidad lleva la huella de su vocación originaria al amor y a la lógica del don.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (63)

Nadie mejor que ellos comprende las necesidades de las conciencias, pues las penetran más íntimamente que la autoridad eclesiástica. En cierto modo, reúnen en sí mismos aquellas necesidades; y por eso, se sienten obligados a hablar y escribir públicamente. Castíguelos, si gusta, la autoridad; ellos se apoyan en la conciencia del deber, y por íntima experiencia saben que se les debe alabanzas y no reprensiones. Ya se les alcanza que ni el progreso se hace sin luchas ni hay luchas sin víctimas: sean ellos, pues, las víctimas, a ejemplo de los profetas y Cristo.