Fundadora de la Compañía del Salvador

Madre María FélixEl 12 de enero de 2001 fallecía santamente en Madrid la Madre María Félix Torres, fundadora de la Compañía del Salvador. Hoy, pasados casi tres años, hacemos memoria del don de su vida y de su carisma.

María Félix nació el 25 de agosto de 1907 en la villa de Albelda , Huesca. A los cinco años, debido al trabajo de su padre, la familia se trasladó a la colonia de Seira, en el Pirineo aragonés.

Tras recibir una esmerada educación, se convierte en una de las primeras mujeres españolas que obtiene la licenciatura en Ciencias Químicas en la Universidad de Zaragoza.

A sus catorce años vive por primera vez la experiencia de los ejercicios espirituales según el método de San Ignacio de Loyola. Siente vivamente la llamada del Señor, y la respuesta de María Félix -según leemos en su diario- no puede ser más clara y decidida: “Con un conocimiento pleno, con una luz extraordinaria de lo que hacía, irresistible y dulcísimamente atraída por el Señor, me ofrecí a Él para siempre… Soy suya plena y conscientemente para siempre”.

A través de sus directores espirituales jesuitas se entusiasma con la espiritualidad de San Ignacio. En 1932, la llamada sentida en los ejercicios y madurada a lo largo de los años de estudio se concreta en una vocación profundamente ignaciana, la propia de la Compañía del Salvador.

Sus años universitarios se caracterizan por el ardor apostólico. Con el entusiasmo propio de la juventud, y movida por una intensa vida de oración, participa en todo tipo de obras sociales. Su deseo de llevar a Dios a todos los que la rodean la lleva a organizar con algunos de sus compañeros de clase grupos de catequistas para evangelizar las barriadas de Zaragoza. Cuando se crea la Juventud Universitaria de la Acción Católica en Barcelona, María resulta elegida como primera delegada.

El día 15 de agosto de 1934, junto a su primera compañera, Carmen Aige, hace un voto privado de gastar su vida en provecho de las almas y servicio de la Iglesia: “Lo que deseábamos era atarnos para siempre al servicio único y exclusivo de Dios nuestro Señor”. La mayor gloria de Dios, siguiendo a Cristo y unida a Él, se convirtió en la razón de su existencia. María Félix sintió un gran gozo al descubrir que aquel mismo día, 15 de agosto, pero cuatro siglos antes, San Ignacio de Loyola y sus primeros compañeros habían hecho un voto parecido en Montmartre, París.

Poco a poco se le van uniendo otras jovenes universitarias que desean vivir según la misma vocación, plenamente ignaciana . El 11 de octubre de 1940 -entonces festividad de Santa María, Madre de Dios- el Administrador Apostólico de Barcelona les concede permiso para vivir en comunidad. En 1944, D. Gregorio Modrego, Obispo de Barcelona, erige la Pía Unión de la Compañía del Salvador y aprueba sus primeras Constituciones. En 1952 pasa a ser una Congregación Religiosa de derecho diocesano y el 2 de febrero de aquel mismo año 4 emiten su profesión las diecisiete primeras religiosas de la Compañía.

En 1986 la Compañía obtuvo de la Santa Sede la gracia de la aprobación pontificia .

Durante 18 años la Madre María Félix Torres sirve a sus hermanas como Superiora General, y el resto de su vida como Vicaria. Dios le asignó dentro de su Iglesia la parcela de la educación cristiana de la juventud, sobre todo universitaria. Con este fin abre en España y en América los Colegios Mater Salvatoris, que tienen como misión propagar el carisma que el Señor le concedió de adhesión al Papa, amor tierno a la Santísima Virgen y hacer de los jóvenes permanente fermento evangélico en la sociedad, para llevarla a Jesucristo.

Hasta su muerte en la casa de Madrid, curia general, la Madre María Félix es con toda verdad alma y madre del Instituto. En espera de la resurrección de los muertos, sus restos descansan en el cementerio de la casa de espiritualidad de la Compañía del Salvador en Mota del Marqués, Valladolid.