San Gregorio MagnoTodos los días en que uno oiga devotamente la Santa Misa podrá esperar fundadamente verse libre o preservado de muy grandes males y peligros de alma y cuerpo. Mientras se dice la Misa por un difunto, el fuego que lo atormenta suspende su energía, los infieles se convierten a la fe de Cristo, y los justos se afirman en gracia de Dios. Ningún sacrificio hay en todo el mundo por el cual las almas de los difuntos con mayor presteza salgan y se libren de las penas del Purgatorio, que por la sacratísima oblación y Santo Sacrificio de la Misa. Por las misas oídas y dichas con devoción, los pecadores se convierten a Dios, las almas se libran de las penas que por sus pecados merecían en el Purgatorio y los justos se conservan en el camino rectísimo de la justificación. (San Gregario).