Beata Ana Catalina EmmerichVi cuántas admirables bendiciones nos vienen de oír la Santa Misa y que con ellas son impulsadas todas las buenas obras y promovidos todos los bienes y que muchas veces el oírla una sola persona de una casa basta para que las bendiciones del Cielo desciendan aquel día sobre toda la familia. La Misa tiene más mérito oyéndola que encargando que se diga y la oigan otros. Si el celebrante está distraído un Santo ocupa su lugar haciendo sus veces. (Beata Ana Catalina Emmerick).